Seguridad vial en ciudades

Publicado Por

Fotomultas, alcoholímetros y el análisis de datos son opciones al alcance de los gobiernos para disminuir percances

ILUSTRACIÓN: OLDEMAR

Las ciudades inteligentes no se caracterizan sólo por echar mano de las tecnologías más innovadoras, sino por incorporar esquemas que les permitan a los ciudadanos mejorar su calidad de vida.

En materia de movilidad, con la finalidad de agilizar el desplazamiento de las personas en las ciudades, ha habido avances significativos, como la implementación de más corredores de autobuses BRT (bus rapid transit) como el Metrobús, sistemas de bicicletas públicas, habilitación de calles totalmente peatonales, entre otras. No obstante, los especialistas consideran que aún hay trabajo por hacer en materia de prevención de accidentes viales.

Soluciones
inteligentes que
ofrece Citelum:

En México, las muertes por hechos de tránsito representan la segunda causa de muerte en la población de 15 a 29 años. Las calles de las ciudades del país concentran 93% de los choques y atropellamientos.

Algunas estrategias de diseño vial que promueve el Instituto de Pólíticas para el Transporte y el Desarrollo  (ITDP por sus siglas en inglés) para prevenir percances de tránsito son: 

  1. Intersecciones Seguras: 70% de los siniestros viales en las ciudades ocurren en intersecciones, por lo que el diseño urbano debe considerar los elementos necesarios en los cruces con el fin de brindar mayor seguridad, movilidad y accesibilidad a los usuarios de la vía pública.
  2. Calles Completas: se trata de la redistribución del espacio de la vialidad para permitir el acceso seguro para todos los usuarios: peatones, ciclistas, usuarios de transporte público y automovilistas de todas edades y habilidades.
  3. Pacificación del Tránsito: es la estrategia para vialidades secundarias, que promueve la convivencia armónica de los distintos usuarios de la calle al disminuir las velocidades de circulación.

Fuente: ITDP

“La tecnología puede ser un gran aliado para los gobiernos en materia de seguridad, ya sea en las vialidades o en el transporte público, lo principal es incentivar que las personas usen más los transportes colectivos, sin embargo para lograrlo hay que ofrecer un mejor servicio con una cobertura más amplia”, asegura Bernardo Baranda, director en México del Instituto de Pólíticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP por sus siglas en inglés).

El experto asegura que uno de los principales problemas es que las políticas públicas han carecido de ese enfoque. “Sólo de esa manera se podrán disminuir los problemas causados por el uso excesivo del auto particular, como la contaminación, el congestionamiento y los accidentes”.

Pese a las nuevas alternativas de movilidad, como el uso de bicicletas públicas, Bernardo Baranda y Vicente Torres, especialistas en tecnología e inteligencia para la movilidad, coinciden en que los gobiernos deben hacer uso de las tecnologías que estén a su alcance para mejorar la movilidad en las vialidades y sobre todo elevar la calidad del servicio que se ofrece en el transporte público, así como para garantizar la seguridad de usuarios, automovilistas y peatones.

Un ejemplo es el sistema de fotomultas de la Ciudad de México, que comenzó a operar a finales de 2015. De acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), desde ese año ha habido una baja en el número de víctimas mortales por percances viales en la capital del país. En 2015 se registraron 739 decesos; en 2016 el número de casos fue de 626 y a mediados de diciembre de 2017 la cifra era de 517.

Otro de los programas que han dado resultados positivos es Conduce sin Alcohol, el cual, a nivel nacional, redujo 32.8 por ciento los accidentes en carretera, de acuerdo con la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), la cual además, refiere que 341 municipios han recibido capacitación para operar el programa de alcoholimetría, entre ellos 153 que concentran 86 por ciento de la población nacional.

Estas acciones se suman al empleo de herramientas tecnológicas, como los botones de pánico, semáforos inteligentes y sistemas de videovigilancia. Al respecto, Xavier Treviño, especialista en movilidad de la firma consultora Céntrico, considera que la tecnología no puede ser usada como una solución, sino como un factor que contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas que se desplazan diariamente por las vialidades.

INFORMACIÓN COMPARTIDA

La colaboración entre la academia y las autoridades locales también es clave para desarrollar estrategias eficaces de prevención de accidentes. Durante la presentación de un estudio elaborado por el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para identificar los sitios en los que ocurre la mayor cantidad de accidentes viales en el país, los investigadores Luis Chías Becerril y Héctor Reséndiz López apuntaron que los datos obtenidos en dicho análisis, en cuanto a la identificación de alta accidentalidad y diagramas de colisiones, fueron compartidos con las autoridades respectivas, con el objetivo de prevenir incidentes y muertes por ese motivo.

De acuerdo con Luis Chías, la educación es necesaria, pero no suficiente para disminuir los accidentes de tránsito, ya que de manera paralela se requiere poner en marcha otras acciones, como contar con un registro detallado de la infraestructura vial, como calles y banquetas, así como tener una idea precisa de los requerimientos de los peatones para proteger de la manera más adecuada a los usuarios vulnerables.

El investigador asegura que, si bien no se pueden vaticinar todos los accidentes viales, “es posible entender los patrones de los incidentes relacionados con los vehículos, peatones y la frecuencia con la que se generan, así como los lugares en los que suceden”. Con lo anterior, asegura, se podría disminuir de manera significativa la tasa de percances.

Bernardo Baranda.
FOTO: ROSALÍA MORALES

Asimismo, asegura que para elaborar programas eficaces de prevención de accidentes es necesario recabar y analizar datos. “Hay que contar con la información necesaria, tanto de las vialidades, número de automóviles, flujo peatonal y número de percances que ocurren en las ciudades incluyendo sus dimensiones y los involucrados. Una vez recabada toda la información se podrá hacer un análisis que permita reconocer las locaciones donde ocurren incidentes y tomar las medidas necesarias”, asegura Chías Becerril.

VISIÓN INTEGRAL

Uno de los problemas de fondo, comenta el especialista de la UNAM, es que no se consideraron los riesgos posibles en los procesos de urbanización de muchas ciudades, los problemas continúan al realizar obras públicas e implementación de programas en lugares inadecuados pues “no se llevan a cabo en la mayoría de las veces en los lugares donde más se necesitan, hay que estudiar los patrones para poder prevenir”.

“La tecnología debe ser una herramienta que contribuya a la disminución de percances viales, por medio de la prevención de los mismos con la recaudación de datos”, afirma Luis Chías, no obstante, coincide con Xavier Treviño en que la solución no consiste únicamente en recaudar información y colocar cámaras de vigilancia, semáforos inteligentes y tecnología en las avenidas, sino que recae en acciones integrales en las que se relacionen gobiernos, ciudadanos y herramientas tecnológicas.

“Con el apoyo de la tecnología, inversión en infraestructura especial para el transporte público y un mejor servicio que corresponda a la demanda de los ciudadanos se pueden generar grandes cambios que den solución no sólo al tema de la movilidad y desplazamiento eficiente en las vialidades, sino que también se combatirá a la inseguridad”, apunta Treviño.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: