Sin certificar, 97% de los hospitales privados

Central enfermerasLa regulación y los mecanismos de evaluación que hoy día se aplican a los hospitales mexicanos sólo se concentran en los elementos estructurales de las unidades de atención, pero profundizan poco en los elementos relacionados con los procesos de atención y la calidad profesional del personal, y prácticamente nada en lo relacionado al precio de los servicios que brindan.

El concepto simplista de la regulación actual y su aplicación, sumado al crecimiento del número de clínicas públicas y privadas nos lleva a pensar que estamos ante un problema que crece cada vez más y que arroja como resultado la insatisfacción de la población por los servicios hospitalarios que recibe.

Asimismo, el incremento de eventos adversos en la operación cotidiana de las instituciones privadas de salud, sugiere que el marco regulatorio no es del todo el más adecuado o suficiente para garantizar una atención de mejor calidad y más segura en los nosocomios.

Según cifras del primer informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el número de hospitales privados pasó de 3,025 en el año 2000 a 3,174 en 2012, lo cual refleja un crecimiento de 4.9 por ciento en este tipo de instalaciones, así como un incremento de 16 por ciento en el número de camas.

NO ESTÁN TODOS

De acuerdo con el Artículo 5 de la Ley General de Salud vigente, el Sistema Nacional de Salud está conformado por las dependencias y entidades de la administración pública, tanto federal como estatal, y las personas físicas o morales de los sectores social y privado, que presten servicios de salud.

Con el marco jurídico actual y la evolución normativa es claro que los establecimientos del sector privado forman parte del Sistema Nacional de Salud y su operación debe ser reglamentada por el Estado.

En un esfuerzo por lograr una atención de calidad, el 1º de abril de 1999 se publicó el acuerdo por el que se establecen las bases para la instrumentación del Programa Nacional de Certificación de Hospitales, el cual ha venido a cubrir las deficiencias regulatorias y propone homologar los estándares de funcionamiento de las clínicas para que operen a la par de las mejores del mundo.

Lamentablemente, a 15 años de la puesta en operación de estos lineamientos, no todos los establecimientos cuentan con la certificación que otorga el Consejo de Salubridad General para operar correctamente. De los 3,174 hospitales privados que existen actualmente en el país, sólo 90 poseen dicho aval, el resto únicamente cumple con tener su licencia sanitaria vigente.

Bajo este panorama, los pacientes carecen de garantías avaladas por parte del Estado para recibir un servicio de calidad, tampoco cuentan con la seguridad de no sufrir algún evento adverso durante su estadía. Asimismo, carecen de la certidumbre de estar recibiendo lo justo por el servicio que pagan.

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