Todavía hay estados sin alcaldesas

Rosario CastroEl organismo encargado de impulsar el desarrollo municipal y regional, y la profesionalización de los servidores públicos para el fortalecimiento de los gobiernos locales tiene como titular a una mujer. Ella es Rosario Castro Lozano, coordinadora del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (Inafed), órgano descentralizado de la Secretaría de Gobernación.

Rosario Castro es una pionera del liderazgo político. En 1995 fue la primera mujer alcaldesa de oposición en gobernar el municipio de Ciudad Lerdo, Durango, y la única reelegida en las urnas para el mismo cargo en 2004.

Con base en su carrera política y el conocimiento adquirido desde su posición actual, la coordinadora del Inafed conversa con Alcaldes de México, para evaluar los avances de la participación de la mujer al frente de los gobiernos municipales. De entrada, considera que teóricamente “el régimen federalista es democrático en materia de competencia electoral entre hombres y mujeres. Sin embargo, a la hora de operar viene la complejidad”.

¿IGUALDAD?

En el país hay estados sin ninguna mujer al frente de una presidencia municipal, de modo que la incursión femenina en puestos públicos se refleja más en el gabinete Federal y en las cámaras legislativas, pero “en el ámbito del gobierno local no estamos creciendo”.

Historia recienteLas cifras del Inafed son reveladoras. En los últimos cuatro años el número de alcaldesas ha crecido apenas 4.8 por ciento, para arrojar el año pasado un total de 130 funcionarias, las cuales se reparten en un universo de 2,440 municipios. En 2011 entrarán en funciones nueve presidentas más, en municipios de Baja California, Veracruz, Oaxaca, Aguascalientes, Sinaloa, Chiapas, Tlaxcala, Puebla y Quintana Roo.

La falta de mujeres al frente de los gobiernos radica en las normas de los partidos políticos y en el ámbito de competencia de cada localidad. A nivel Federal existen cuotas de género establecidas por ley, que exigen que cuando menos 40 por ciento de los candidatos propietarios sean de un mismo sexo. Pero los estados tienen partidos políticos, códigos y consejos electorales cuyas reglas acotan a las mujeres.

“De esta forma se cumple con la pluralidad, mas no con la equidad. Es decir, las mujeres participan en las contiendas electorales, pero en condiciones adversas y desiguales”, reflexiona Castro Lozano. Menciona adicionalmente que los partidos y las autoridades electorales “lanzan a las mujeres en campañas sólo por aparentar que son incluyentes; las promueven en los distritos más duros, ya sean poblaciones indígenas, lugares de difícil acceso o zonas donde las mujeres no votan por mujeres. Eso es inequidad”.

PREJUICIOS Y FAMILIA

Largo camino al poderRosario Castro Lozano considera que, si bien la conquista de las mujeres en la vida política del país no va del todo a la baja, su liderazgo se ha deteriorado en la esfera de las comunidades, que son precisamente la punta de lanza de la actividad femenina. Para enfrentar este desafío, el Instituto Nacional de las Mujeres dirige un programa que enseña a las mujeres a entablar alianzas sociales para conseguir objetivos concretos.

En el fondo existen raíces culturales que impiden a las mujeres alcanzar el poder, debido a que la falta de apoyo comienza desde el núcleo familiar. La funcionaria menciona como ejemplo que “si un hombre obtiene un puesto público, su esposa comparte gustosa la responsabilidad al frente del DIF. Pero hay regiones donde el hombre difícilmente participará en el espacio de su mujer, porque para ellos no es sencillo ser ‘el esposo de la presidenta’ ”.

La coordinadora del Inafed también desmiente que los hombres no voten por las mujeres. Al contrario, “es más difícil ganarse el voto de una mujer, porque entre nosotras somos más críticas”.

SIN CAUSA COMÚN

Además existe un vacío en el trabajo conjunto entre las presidentas municipales, porque en México han surgido diversas asociaciones de alcaldes en general, pero ninguna de alcaldesas. Hoy en día se promueve la constitución de un grupo de este tipo, con la idea de promover el sufragio entre las mujeres y la construcción de una agenda de gobierno local con perspectiva de género.

Para impulsar la participación de la mujer en los gobiernos locales, la respuesta de Rosario Castro es contundente: la reelección en el cargo. Experiencias internacionales han demostrado que, gracias a ese derecho, las mujeres que gobiernan eficientemente desarrollan su capital político, ascienden puestos y rinden cuentas. Pero considera que en nuestro país, “la no reelección mutila el liderazgo.

“En países de Centroamérica y Sudamérica se permite la reelección. Si en esos lugares del mundo una mujer ‘la hace bien’ puede seguir en el cargo y también motiva a más mujeres a participar”, sostiene Castro Lozano.

MANEJAR REFLECTORES

Sin paridadUna de las misiones del Inafed es impulsar la participación y el desarrollo regional desde las comunidades, porque son precisamente ellas las más aptas para encontrar la solución a los problemas.

“En el Instituto —dice Rosario Castro— estamos trabajando para destacar la vocación de cada región, porque es necesario impulsar la participación y el desarrollo desde ese ámbito.”

Bajo esta premisa, el Inafed promueve a participación de la mujer en los gobiernos locales mediante tres líneas de acción: 1) Motivar el “empoderamiento” —adquirir los medios para generar cambios—, 2) Capacitar en el ejercicio de la función pública y 3) Construir una perspectiva de género en el ámbito político.

De esta forma se busca emprender cambios. Rosario Castro reconoce que “el acceso de las mujeres a cargos públicos es tan complejo como gobernar, porque hay que saber relacionarse no sólo con los niveles de la Federación y los estados, sino también con tu propio órgano de gobierno”.

Asimismo, la funcionaria advierte que la sociedad es más exigente con las mujeres para dar buenos resultados en el menor tiempo posible. “La crítica es más dura y orientada a la descalificación personal”, de modo que es preciso aceptar una cosa: “La política no siempre te da flores, hay que aprender a manejar el reflector”.

Un temor que manifiestan las aspirantes a ocupar cargos públicos es el posible descuido de su vida personal por asumir un compromiso de tiempo completo, así que otro obstáculo a sortear en la carrera política es lograr un equilibrio entre la responsabilidad política y la vida familiar. Es aquí donde surge la importancia de contar con el respaldo familiar y social.

La coordinadora del Inafed observa que las mujeres tienen un gran potencial para intervenir en la vida pública, por “su sensibilidad humana y facilidad de motivar la participación ciudadana, sobre todo en poblaciones vulnerables”. Y para reforzar su idea sostiene que “las mujeres gobernamos con perseverancia, paciencia y prudencia, y en el ejercicio de gobierno damos prioridad a los proyectos de desarrollo social”.

GOBIERNO SENSIBLE

Con base en la tesis de que México requiere trabajar desde lo local para lograr cambios a nivel estatal y nacional, Castro Lozano considera que los gobiernos municipales deben ser fortalecidos con la candidatura de más mujeres. Y va más allá, al proponer la integración de una agenda que llamó de “arropamiento”, orientada especialmente hacia la formación de cuadros femeninos destinados a la función pública.

“Es nuestro momento. No debemos olvidar que si una mujer logra llegar a una alcaldía o regiduría el triunfo es de todas, al igual que la derrota de una mujer es la de todas. Si tenemos mejores presidentes municipales, tendremos mejores gobiernos”.

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