TRANSPARENCIA Y DATOS ABIERTOS,complemento de un buen gobierno.

Los “datos abiertos” son un tema relativamente nuevo en México, a pesar de que son una punta de lanza para activar una nueva economía digital, tal como se estipula en el plan de desarrollo de la Estrategia Digital Nacional. Se trata también de un concepto ligado a la “transparencia”, de hecho son dos conceptos que se complementan; sin embargo es común que las instituciones públicas de los tres órdenes de gobierno se pregunten con frecuencia ¿cuál es la diferencia entre datos abiertos y transparencia? ¿Cuál es el beneficio de los datos abiertos? y ¿Cómo implementar políticas y procesos para garantizar la existencia de datos abiertos en sus legislaciones?

El Artículo 6o de la Constitución garantiza a los mexicanos el derecho al libre acceso de la información plural y oportuna. Para asegurarse de que este derecho se cumpla, los organismos gubernamentales tienen la obligación de publicar comunicados relacionados con sus actividades, así como responder a peticiones directas de información formuladas por los ciudadanos. El medio que dichos organismos utilizan para establecer contacto con la comunidad son los portales electrónicos, donde periódicamente las dependencias publican información sobre sus procesos, actividades y presupuesto público. Eso es transparencia.

CIUDADANÍA, AGENTE DE CAMBIO. Los datos abiertos forman parte de una filosofía mediante la cual se ofrece a los ciudadanos información de manera gratuita y en formatos reutilizables, es decir, que puedan ser empleados por otras personas sin restricciones. El movimiento se divide en varias ramas, de las cuales, una de las más importantes tiene que ver con los datos públicos que generan las operaciones de las instancias oficiales. Los gobiernos cuentan con información de gran importancia para la vida de una sociedad y su apertura puede potencializar una ola de innovación y participación ciudadana. Para crear datos abiertos, una administración pública debe realizar acciones más allá de simplemente publicar información.

Los datos abiertos y la transparencia no son conceptos ajenos uno del otro, sino complementarios. Esta última busca que los ciudadanos conozcan a su gobierno y los procesos que conlleva la gobernanza de la sociedad; mientras que los primeros tienen a la transparencia como uno de sus objetivos, pero su fin principal es el de aportar información accionable que permita que la ciudadanía se convierta en un agente de cambio.
ACCIONES Y RETOS. Los gobiernos que ya cuentan con políticas de transparencia, deben comenzar a pensar cómo transformar sus políticas de acceso a la información en datos abiertos. Éstas son algunas acciones que las instituciones gubernamentales pueden empezar a ejecutar para implementar proyectos de datos abiertos, así como recomendaciones para sobrepasar los retos con los que se pueden enfrentar:

  • Realizar un inventario de datos. Uno de los primeros pasos para comenzar a abrir la información es reconocer todos los datos públicos que se recolectan, almacenan y generan.
  •  Sondear a la ciudadanía sobre los temas que consideran de mayor relevancia. Es importante que el gobierno comience a priorizar la apertura de datos con base en la demanda de los ciudadanos. Un buen ejemplo de este ejercicio fue el realizado por el equipo de la Estrategia Digital Nacional, mediante el cual, por medio de una encuesta, encontraron los datos más demandados por las instancias del Gobierno Federal.
  •  Comenzar a hacer publicaciones en un formato abierto. Los portales de transparencia cuentan con muchos datos que no son reusables o fáciles de consultar, porque se encuentran en formatos como PDF. Las administraciones deben publicar su información en formatos abiertos, como “valores separados por comas” (CSV por sus siglas en inglés) o “interfaces de programación” (APIs). Este ejercicio requiere un cambio en las operaciones de recolección y publicación de datos. Algunas de las tecnologías que pueden utilizar para dicho fin son scrapers (programas para extraer información), convertidores de formatos y eventualmente plataformas de manejo de datos como CKAN y las que proveen compañías como Junar y Socrata.
  •  Relacionarse con la comunidad que utilizará los datos. Para que las iniciativas de datos abiertos funcionen se necesita una comunidad vibrante que consuma y aproveche esa información para innovar. Algunas de los grupos con los que se debe comenzar a relacionarse son: desarrolladores de aplicaciones, ingenieros en tecnología, periodistas, activistas y miembros de la sociedad civil organizada.
  •  Adaptar los procesos gubernamentales para incorporar las propuestas de los ciudadanos. Los procesos para institucionalizar soluciones tienen que adaptarse al modelo de innovación en el que la solución a un problema público puede venir de la ciudadanía, y probar su valor sin pasar por un modelo común de licitaciones.

En México, algunas asociaciones como SocialTIC, Fundar y Codeando México trabajan desde hace años en crear un proyecto de datos abiertos y han creado comunidades y plataformas de este tipo, como datamx.io. Estas organizaciones son potenciales aliados y consultores en la implementación de políticas exitosas en este tema.

A pesar de los costos y retos que las organizaciones gubernamentales tienen que enfrentar para pasar de una política de transparencia a datos abiertos, hay que recordar que el resultado será una ciudadanía comprometida y un gobierno capacitado para resolver los problemas de manera ágil y eficiente.

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