Urgente modificar diseño de ciudades

Latinoamérica se encuentra en el rumbo hacia consolidar urbes sostenibles, pero deben implementarse estrategias que aceleren el paso

FOTOS: ALCALDÍA DE CURRIDABAT

Hablar de smart cities o ciudades inteligentes se ha hecho común entre la clase política de todo el mundo, entre otros motivos, porque implica el establecimiento de urbes eficientes, con niveles altos de ahorro de energía, movilidad funcional, transporte seguro y amigable con el medio ambiente.

Pese a los avances tecnológicos que ya están disponibles para convertir a una ciudad en inteligente, varias localidades de Latinoamérica caminan a paso lento. Expertos coinciden en que falta mucho por hacer en la región.

Lo anterior no significa que no se estén haciendo esfuerzos, el atraso respecto a otras regiones del mundo es multifactorial. Una de las razones, a decir de Edgar Mora Altamirano, alcalde de Curridabat, Costa Rica, es que las ciudades siguen basándose en modelos obsoletos, muy distantes de los diseños para ciudades inteligentes.

En entrevista con Alcaldes de México, comparte las estrategias que se llevan a cabo en Curridabat, ubicada al sureste de la ciudad de San José. Se caracteriza por ser un cantón (municipio) con alto grado de desarrollo económico, educativo y urbano, lo cual en parte se ha logrado gracias a que Edgar Mora ha reconocido que lo único que no es delegable en una municipalidad es la administración del metro cuadrado, “toda la regulación urbana tiene que ser consistente con el modelo de desarrollo de esa ciudad. Hay que aprender a generar urbanismo de otra manera, porque el que heredamos de los españoles, con variación de los estadounidense, no es bueno para nosotros”.

FOTOS: ALCALDÍA DE CURRIDABAT

Asimismo, el entrevistado ha detectado lo que describe como tres grandes deficiencias. La primera, dice, es que las ciudades siguen excluyendo por completo la biodiversidad. Es decir, “la ciudad se plantea como un antagonista de la naturaleza, la Ciudad de México es uno de los ejemplos más dramáticos. Fue un lugar bellísimo, lleno de humedales y hoy está seco, con carencia de agua, totalmente impermeabilizado. Esa herencia (española- estadounidense) hay que rechazarla: pensar en otras ciudades o tipologías urbanas que permitan convivir con la naturaleza”.

Para lograrlo, comenta que tienen una plataforma de desarrollo denominada Ciudad Dulce, que parte de la idea de que la biodiversidad debe ser parte de la naturaleza. La mejor ayuda viene de los polinizadores, de las abejas, mariposas y colibríes, son importantes para las ciudades porque son responsables de procesos de polinización, explica.

El segundo obstáculo para llegar a consolidarse como ciudad inteligente, considera, es la segregación. “A partir de regulaciones urbanas se ha segregado a la población, cada quien tiene un lugar lejano entre sí. El trabajo está en un espacio y la vivienda en otro, lo cual ha sido un modelo que debe evitarse, hay que producir una ciudad sin segregar porque esto hace que el estatus quo se perpetúe y genera desigualdades pavorosas”.

El edil costarricense también asegura que se debe tratar de mejorar a partir del ordenamiento del territorio; construir más espacios para ambos géneros y todas las edades, diseñar para que todos convivan.

El tercer problema es que las ciudades fueron construidas para consumir agua, energía, alimentos y suelo, lo cual debe modificarse por esquemas no sólo de consumo, sino también de producción de esos insumos.

“Con la tecnología se pueden producir los recursos mencionados. En lugares como México, siete de cada 10 habitantes tienen problemas de mala alimentación, eso significa que están sin hambre, pero no alimentándose, lo cual refleja que hay una cadena viciosa por falta de regulación urbana sobre dónde ubicar comida chatarra. Las ciudades ocupan 2 por ciento del planeta, pero gastamos 75 por ciento de los recursos naturales, lo cual significa que estamos acostumbrados a una forma de vivir para extraer riqueza de lugares lejanos y no regresar nada”, asevera.

En síntesis, sostiene que una ciudad inteligente “no es una que se llena de aparatos, sino una que tiene una gobernanza, más holista e integrada a los valores de este siglo. Uno de ellos, la necesidad de salvar el planeta”.

Gracias a esta visión, el alcalde se ha ganado la simpatía de la población de Curridabat, donde es posible ser edil más de una vez, logro que ostenta el entrevistado.

REELECCIÓN

México se encuentra en un momento crucial, ya que 2018 será año de elecciones federales y el primer año en que se permitirá la reelección de alcaldes. Sobre el tema, Edgar Mora comparte sus experiencias, ya que Costa Rica es un país con más trayectoria en la repetición de gobernantes.

Al comentar que ejerce su tercer periodo en el cargo, afirma que la localidad que dirige se encuentra moralmente fuerte, porque es un lugar donde se trabaja de manera honrada. “Económicamente ha ido ganando músculo, es decir la fortaleza moral se ha traducido en más ingresos. La última campaña que gané fue bajo el lema ‘la confianza es una obra pública’, en otros lugares no se puede decir eso con tranquilidad”. Asimismo, explica que las reelecciones pueden extenderse ilimitadamente y señala las diferencias entre México y su país en dicha materia; además de compartir prácticas exitosas que podrían replicarse en nuestro país. La primera, es que en Costa Rica se puede hacer campaña sin solicitar licencia.

“A mí me parece que la ley debería permitir que el alcalde ejerza como alcalde. Es decir, resulta positivo que un candidato sea presidente municipal, se mantienen activos”, explica, y puntualiza que es diferente a nivel federal, ya que los primeros mandatarios en su país deben mantenerse inactivos por cuatro años para poder ocupar nuevamente el cargo.

“Las leyes son una especie de patronato de la población, como si no pudiera discernir por ella misma lo que le corresponde, entonces los abogados hacen estas ficciones jurídicas que son cosas convencionales pero arbitrarias. Podrían ser seis meses o dos semanas de renuncia para ocupar el puesto de alcalde, pero no hay ninguna lógica en dicho criterio. En cambio, es benéfico que el presidente municipal no renuncie, porque se mantiene activo y adquiere experiencia”.

En resumen, considera que ejercer política pública no es un asunto de cuatro o tres años, sino que “cada una de ellas tiene su propio tiempo de desarrollo, y nos ha ido mejor con alcaldes que continúan que con presidentes que regresan”.

Para finalizar, aconseja que un alcalde debe entender que poder, autoridad y capacidad de hacer son cosas diferentes. El poder viene con la elección, pero no significa tener autoridad, esa la sigue teniendo el ciudadano, la cual se delega al alcalde. “Alineando poder y autoridad, se tiene la capacidad de hacer”, concluye.

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