¿Vocación de todos?

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SwitchHoy en día existen 2,441 municipios en el territorio mexicano, tan disímbolos como un caleidoscopio.

A las similitudes y divergencias en temas económicos, educativos y de salud en las alcaldías, sumemos la brecha digital que también se vive: unos, que ya han emprendido un esfuerzo loable en temas de ciudades digitales, Gobierno 2.0, apoyo de redes sociales para el pago de servicios, recaudación de impuestos y agilización de trámites, conectividad gratuita a Internet y difusión mundial de su verdadera vocación como municipio.

Mientras tanto, otros permanecen en el rezago por falta de medios, interés o entendimiento cabal de las ventajas que ofrece la aplicación de estas tecnologías para la mejor administración, transparencia y otorgamiento de servicios públicos.

A esta adopción de las Tecnologías de Información (TI) —muy positiva por supuesto— habrá que agregar el interés por la atracción de empresas que desarrollen estas tecnologías en los municipios. Está claro que esa actividad cuenta con un gran potencial en nuestro país, en particular en las fábricas de software, diseño de videojuegos, diseño multimedia digital y servicios basados en las TIC, pues contamos con una excelente ubicación geográfica en general y un huso horario similar al del principal socio comercial de nuestro país. De acuerdo con ATKearney, México está clasificado como el sexto lugar como ofertante global de estas tecnologías.

No obstante esta situación, hemos observado que en algunas regiones, los municipios con apoyo estatal y federal han iniciado —desde hace unos 10 años— el desarrollo de clusters de tecnología con la finalidad de atraer inversionistas y convertirseen polos de desarrollo tecnológico con la unión de grandes y pequeñas empresas de base tecnológica y de servicios, así como universidades y centros de investigación.

Así se han desarrollado clusters en Jalisco (Guadalajara-Zapopan), Nuevo León (Monterrey-Garza García), Querétaro (Querétaro), Michoacán (Morelia) y en el mismo Distrito Federal (Azcapotzalco), por señalar algunos. Por necesidad, todos ellos han contemplado planes integrales de largo alcance, incluso más allá de los trienios que duran los mandatos de los alcaldes.

Hay que señalar que para que estas iniciativas tengan éxito requieren ir más allá de la dotación de infraestructura física. La madurez de sus procesos, el entrenamiento de personas, el desarrollo de capacidades bilingües y la vinculación con organizaciones de gran tamaño generadoras de demanda juegan un papel preponderante.

No quiero decir que todos los municipios deberían emprender este esfuerzo, más bien sostengo que es indispensable evaluar la vocación productiva de cada localidad antes de pensar en desarrollar un parque tecnológico.

PROSPECTOS PARA LA INVERSIÓN

En mi opinión, existen tres variables fundamentales a tomar en cuenta para el desarrollo de un polo de inversión tecnológica en el municipio:

1. La vocación local, determinada por la disponibilidad presente y futura de recursos humanos, energéticos y de comunicaciones, calidad de vida y base instalada de actividad económica actual.

2. La existencia de apoyo estatal y federal.

3. La visión de largo plazo —más allá del trienio.

El apoyo estatal y federal no sólo se refiere a las facilidades para abrir este tipo de negocios o a la posibilidad de disponer de tierra y construcciones para alojar a las empresas, sino al mismo entendimiento y compromiso de las áreas de desarrollo económico, de educación y de ciencia y tecnología en el tema de esta actividad y su impacto social.

Debe darse un entendimiento, en los tres órdenes de gobierno, de que se creará una actividad económica nueva o de que se acelerarán las ya existentes al generar nuevos empleos especializados para gente que viva y consuma en la misma localidad, con sueldos de tres a ocho veces mayores al de un empleo promedio.

La atracción de este tipo de economía para los ayuntamientos y para el gobierno estatal también es relevante porque representa la oportunidad de que los profesionistas y técnicos educados en escuelas de la demarcación se queden a trabajar en la misma localidad, lo cual hará surgir una mayor acumulación de valor y mitigará la migración de estos recursos humanos hacia otros estados o, incluso, fuera del país.

El alcalde tiene la oportunidad de hacer que las cosas sucedan. Debe asumir la responsabilidad, la visión y el liderazgo de la implantación de este tipo de proyectos; es algo que no puede delegar. No se necesita ser tecnólogo, sino tener la claridad del objetivo al cual se debe llegar y buscar que en el proceso se involucre a la sociedad ya que ella recibirá y cuidará el proyecto como un legado. Es muy probable que quien lo comienza no lo vea terminado, pero quedará como parte de su legado

De acuerdo con datos de ProMéxico, actualmente existen alrededor de 33 clusters de TI ubicados en 20 estados que agrupan a 700 empresas, pero ni están todos los que son, ni son todos los queestán, pues muchos se han declarado a sí mismos como clusters pero no se observan proyectos conjuntos que los lleven a expandir sus capacidades.

Por ello los nuevos polos tecnológicos deben ir más allá de los intereses meramente inmobiliarios o políticos y crear un verdadero ecosistema en el municipio, pues aquí no se trata de intenciones, sino de tener un proyecto financiado que genere inversión, conocimiento y empleo.

5 PREGUNTAS BÁSICAS

Hay que recalcar que este camino no es para todos los municipios, tampoco es magia para cambiar la situación económica a corto plazo, son proyectos que maduran en un tiempo de entre 7 y 10 años, pero que se deben empujar desde las mismas alcaldías y buscar la concurrencia de la voluntad estatal y federal.

Cinco preguntas básicas para evaluar la conveniencia de atraer inversión tecnológica:

1. ¿Tiene el municipio la vocación productiva orientada a las actividades de las TI?

2. Si la tiene, ¿en qué rama de la tecnología debe orientar su esfuerzo?

3. ¿Con qué apoyos estatales y federales cuenta?

4. ¿Los niveles de educación, conectividad, energía eléctrica, vialidades y servicios son lo que buscan los inversionistas y empleados?

5. ¿Está dispuesto a ser el orquestador, aunque muy probablemente no vea el resultado en su gestión?

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