Impuestos exóticos: tendencia mundial.

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Moneda extranjeraDurante los últimos años, diversas ciudades en el mundo han echado a andar una serie de impuestos poco convencionales para fortalecer sus finanzas públicas, prevenir futuros problemas de salud y concientizar a la población en temas de responsabilidad social.

Joost Draaisma, economista senior para México del Banco Mundial (BM), explica que ese tipo de gravámenes siempre han existido, aunque de una manera menos intensiva. “Un ejemplo es el antiguo impuesto sobre el tamaño de las ventanas, cuyo objetivo principal era la recaudación. Dicho concepto tenía un impacto redistributivo, ya que los más pudientes ostentaban las casas con ventanas más grandes.”

Si bien no es una práctica fiscal homogénea, cada vez es más común que las economías desarrolladas, principalmente, formulen potestades tributarias más elaboradas para robustecer sus ingresos.

Tal es el caso de Londres, Inglaterra, que en 2003 comenzó a fiscalizar a los automovilistas que cruzan el Centro Histórico. Se trata de una tarifa de congestión o un peaje urbano que se cobra de las 7 a las 18 horas. La tasa varía en función del modelo del automóvil y, por tanto, de las emisiones potenciales de CO2.

En algunas urbes de Estados Unidos (EU) también echaron a andar su creatividad. Durham, Carolina del Norte, inauguró en 2009 una tenencia de mascotas. Los propietarios de perros y gatos, de más de cuatro meses, deben pagar 10 dólares si el animal está esterilizado y un monto de 75 en caso contrario.

GRAVAN LA BRUJERÍA.Latino para la alcaldía

Desde 2012 Arkansas fijó una retención por tener un tatuaje o piercing. En Maryland se cobra por el número de inodoros y la compra de barajas de 54 cartas. Mientras que Nueva York exige un monto de 25 dólares a los ciudadanos involucrados en un juicio, ya sea civil o penal. California fiscaliza la fruta que se comercializa en máquinas expendedoras automáticas, mientras que en Utah los negocios que involucran actos sexuales tributan 10 por ciento de sus ingresos.

En el viejo continente, Dinamarca aprobó un aumento a los impuestos aplicados a las grasas o aceites saturados, con la intención de evitar problemas de salud. Un caso extraño es Bucarest, Rumania, donde se avaló un cargo especial a los brujos, ya que esa actividad es considerada una profesión.

Asimismo, en la alcaldía de Sant Feliu de Llobregat, localidad catalana, se cobra a partir de este año entre 15 y 30 euros a las personas poseedoras de un perro.

En Japón se discute la posible aplicación de obligaciones fiscales sobre la belleza, que implica una mayor retención a los hombres solteros y físicamente agradables. Más raro aún, países como Dinamarca e Irlanda pusieron sobre la mesa la posibilidad de establecer una contribución sobre las flatulencias de las vacas, para así combatir el calentamiento global.

CASTIGAN CONDUCTAS INDESEABLES.

Comparativo mundialLos anteriores son algunos ejemplos de los impuestos poco comunes que existen en el mundo, los cuales representan parte de una tendencia que tomará más fuerza con los años, comenta Diego Castañeda, ex colaborador del BM.

El especialista refiere que ese tipo de disposiciones tiene cuatro objetivos: fortalecer los ingresos públicos, prevenir problemas futuros de salud, incentivar la sustentabilidad y cambiar los hábitos de vida de la sociedad. Un ejemplo de éste último es la cuota de peaje automovilístico por recorrer el Centro Histórico de Londres, cuyo objetivo es impulsar el uso del transporte público. Y es que la actividad de una minoría generaba mucho tránsito, lo que afectaba tiempos de traslado y la rentabilidad de los negocios.

Según Joost Draaisma, “muchos de los impuestos no convencionales que se proponen hoy en día tienen el objeto de influir en el comportamiento de la población, como en el caso de gravámenes sobre bebidas alcohólicas y cigarros. En este sentido, en la sociedad actual enfrentamos problemas como el congestionamiento, la contaminación y la obesidad, en los cuales las cargas impositivas pueden utilizarse como uno de los instrumentos para inducir un cambio de actitud y generar algo de recaudación”.

EN MÉXICO, BAJA CAPTACIÓN.

Si bien los grandes centros metropolitanos se han auxiliado de este tipo de mecanismos para superar sus problemas, también hay medidas que “claramente son consecuencia de la desesperación y las presiones fiscales, como es el caso de las ciudades mexicanas, que querían grabar el alumbrado público y el uso de parques”, agrega Diego Castañeda.

La calificadora Moody’s asegura que las finanzas públicas de los gobiernos locales de nuestro país, principalmente de los municipios, reportan un desequilibrio financiero estructural preocupante, debido a que su gasto operativo crece más rápido que sus ingresos. Actualmente, de cada 10 pesos que erogan los estados y los ayuntamientos sólo uno proviene de sus arcas, según datos de la Secretaría de Hacienda.

Entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que tienen un régimen político federalista, los gobiernos locales de México están en el grupo de los tres menos recaudadores como porcentaje del producto interno bruto (PIB). En nuestro país dichos entes públicos arrojan una captación fiscal equivalente a 2.4 por ciento del PIB nacional, sólo por arriba de Austria y Venezuela, que reportan promedios de 1.6 y 1.2 por ciento.

Joost DraaimaLas administraciones locales de Canadá lideran la percepción de impuestos, ya que contribuyen con 39.4 por ciento del PIB de esa nación. Les siguen Suiza con 24.4, Alemania con 21.2 y Estados Unidos con 20.5 por ciento.

En opinión de Jesús Sánchez Arciniega, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a pesar de la debilidad recaudatoria que enfrentan las entidades federativas y los ayuntamientos de nuestro país, es difícil aplicar gravámenes poco convencionales, debido al costo político que provocarían.

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