Urbes que mitigan impacto ambiental.

CiudadDe los más de 7 mil millones de habitantes en el mundo, prácticamente la mitad vive en ciudades. Sin embargo, el irrefrenable ritmo de actividad de las zonas metropolitanas demanda 1.5 veces el área de la tierra disponible para producir recursos renovables y absorber emisiones de CO2.

En los últimos 30 años se ha perdido 30 por ciento de las especies animales y vegetales del mundo, al tiempo que la huella ecológica de la humanidad, principalmente la de carbono, sigue en ascenso. “Consumimos 50 por ciento más que la biocapacidad del planeta”, refiere Vanessa Pérez-Cirera, directora del Programa sobre Clima y Energía de World Wildlife Fund (WWF) sección México.

A pesar del sombrío panorama, la experta asegura que en el último lustro los países, y particularmente las zonas metropolitanas, han empezado a hacer conciencia del problema. El proceso va lento, “pero ya observamos pioneros y campeones en este tema. Las ciudades juegan un papel en este cambio de paradigmas”.

Alexandra OrtízUna forma que internacionalmente se utiliza para medir el impacto de la sociedad en el medioambiente es la huella ecológica. Alexandra Ortiz Gómez, gerente del sector de Desarrollo Sustentable del Banco Mundial (BM) para México, explica que dicho concepto se refiere a la tierra y agua necesarias para vivir.

Puede hacerse una estimación para una persona, una industria y una ciudad, pero “la idea es calcular cuánto se necesita para vivienda, calles, carreteras y las industrias”, dice Ortiz Gómez.

ESCANDINAVIA Y NORTEAMÉRICA

Con el indicador, precisa Irma Escamilla, investigadora del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se analiza la relación del hombre con su entorno. Por consecuencia, una ciudad sustentable es aquella que promueve un uso racional de los recursos, de tal forma que puede sobrevivir y manejar adecuadamente los desechos.

Huella ecológicaA nivel internacional se reconoce el avance de ciudades europeas como Estocolmo y Gotemburgo, Suecia; Oslo, Noruega; y Barcelona, España. En América del norte destacan Nueva York, Estados Unidos, y Vancouver, Canadá. Poco a poco, se revelan casos latinoamericanos, entre ellos Curitiba, Brasil, y Bogotá, Colombia.

No es extraño que los países desarrollados como Estados Unidos, Finlandia, Suecia y Noruega hayan sido los primeros en “analizar el uso racional de los recursos materiales”, comenta Escamilla Herrera, pues recuerda que, a mayor crecimiento económico, mayor utilización de los elementos de la naturaleza y “más ecosistemas en ruinas”.

Según el reporte Huella ecológica, datos y rostros, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a cada uno de los habitantes del planeta nos corresponden 1.8 hectáreas para satisfacer nuestros consumos y absorber todos nuestros desechos. Dicha cifra equivale a dos canchas y media como la del Estadio Azteca. Sin embargo, ocupamos 2.7 hectáreas, lo que significa 3.6 canchas. Las cifras dejan claro el déficit.

Ortiz Gómez destaca que las manchas urbanas van en contra del concepto de ciudad sustentable, pues “entre más grande y dispersa sea la ciudad, más complicados son los viajes, el transporte y la congestión. Por tanto, hay más emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y es más difícil y costoso ofrecer los servicios urbanos”.

REDUCIR, REUSAR Y RECICLAR

Antonio OrdoñezDebaten AlcaldesAntonio Ordoñez, director científico de Cambio Climático de Pronatura México, da la clave para reducir la huella ecológica: “Las medidas van desde el punto de vista personal hasta acciones a nivel industrial y que consisten en reducir, reusar y reciclar”.

Las iniciativas que se han aplicado en varias partes del mundo se han enfocado en reducir el consumo de energía. Por ejemplo, en el caso de los vehículos se verifica el gasto eficiente de combustible y la optimización de rutas de transporte, para así disminuir el derroche de gasolina. Otras ideas son el uso racional y adecuado del agua, así como innovaciones de consumo en el sector agropecuario.

El suministro de energéticos en las ciudades produce desechos que algunos han sabido aprovechar. Las acciones ecológicas urbanas asumen términos variables, tales como ciudades verdes, ciudades sustentables o ecociudades. Sin embargo, todas “van en el mismo sentido: asegurar que se cuiden los elementos naturales y que se aprovechen eficientemente”, dice Alexandra Ortiz.

BOGOTÁ Y SU OBSERVATORIO

Aunque no existe una autoridad vigilante, algunas ciudades como Bogotá cuentan con observatorios urbanos que dan seguimiento y crean bases de datos sobre temas como agua, basura y transporte, entre otros. Su fin es proporcionar información periódica a los ciudadanos, quienes evalúan si hay mejoría.

Los expertos consultados hacen ver que la creación de conciencia sobre la protección de los ecosistemas implica liderazgo. “Cuando hay un alcalde que sabe lo que quiere y a dónde ir, logra muchas cosas. La planeación urbana debe sobrepasar los cambios de administración. En el binomio alcalde-ciudadano, la palabra convence pero el ejemplo arrastra”, finaliza Alexandra Ortiz.

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