Ejemplo de asociacionismo ambiental

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Botes de basura

 

La recolección de basura puede ser un gran dolor de cabeza, pero también un motivo de orgullo, sobre todo cuando varios municipios logran ponerse de acuerdo y desarrollar un programa que ha ganado reconocimientos tanto en México como en el extranjero.

Este es el caso del Sistema Intermunicipal de Manejo de Residuos (Simar) Sureste, que involucra a 10 ayuntamientos —nueve de Jalisco y uno de Michoacán—, y que tiene su sede en el municipio jalisciense de Mazamitla, denominado Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo. Se calcula que dicha iniciativa beneficia a 90 mil 960 habitantes.

El programa surgió en 2007 —promovido por el gobierno del estado— para resolver el grave problema de la basura, caracterizado por equipo obsoleto, personal operativo improvisado, disposición final a cielo abierto, falta de reglamentos municipales, violaciones a las leyes federales, así como contaminación de aire, suelo y agua.

Un año después se formalizó el Simar-Sureste, bajo la figura de organismo público descentralizado, que comenzó con la instalación de un relleno sanitario compartido entre los municipios beneficiarios, al tiempo que fueron cerrados los basureros locales.

De igual forma, el Gobierno Federal, así como los estatales y municipales, aportaron recursos para adquirir el parque vehicu-lar adecuado en las labores de recolección de residuos y también para comprar maquinaria pesada que facilite la operación del relleno.

Por sus méritos, el Simar-Sureste obtuvo el Premio al Gobierno y Gestión Local 2011, que otorgan el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el Colegio de la Frontera Norte (Colef) y la Universidad de Guadalajara (UDG); así como el Premio Jalisco Ambiental 2010. En junio de este año, el programa obtuvo el galardón Escoba de Plata, que otorga la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos (Ategrus), en la Feria Internacional del Urbanismo y del Medio Ambiente-TECMA, en España.

Inversión de 28 mdp

Contenedores de basuraEl director del Simar-Sureste, Francisco Javier Galván Meraz —cuyas oficinas se encuentran en Mazamitla—, explica que el programa es encabezado por un Consejo de Administración, en el cual concurren representantes del Gobierno Federal, así como de los gobiernos estatales y los municipales. Además, se cuenta con una Dirección Ejecutiva que controla toda la operación.

“Manejamos la planta de transferencia, el relleno sanitario intermunicipal —inaugurado en septiembre pasado y con un costo de 10.5 millones de pesos (mdp)—, también una planta de separación y nos encargamos de la planeación entre municipios y la gestión de recursos para infraestructura compartida”, refiere el directivo.

“A la fecha, se han invertido 28 mdp para los 10 municipios. Contamos con excabadora, camión de volteo, vehículos recolectores y cuatro autos que revisan continuamente las necesidades de los municipios y del Simar-Sureste. Sin embargo, está pendiente la construcción de más infraestructura, como centros de acopio, la planta de composteo y un centro de educación ambiental”, refiere Galván Meraz.

Con un movimiento anual de 14 mil 700 toneladas de basura, el gran logro del Simar-Sureste es haber aumentado la cobertura del servicio de recolección de residuos sólidos generados por los 10 municipios que lo conforman, de 37 por ciento en el comienzo de sus operaciones a 94 por ciento en la actualidad.

El directivo admite que una fracción del territorio todavía no se cubre, porque se trata de zonas incomunicadas y con pocos desperdicios. “Desde Mazamitla se pueden hacer por la carretera municipal hasta tres horas de brecha para prestarle el servicio a una comunidad de 20 personas.”

Nueva etapa: separación de basura

Francisco Javier Galván explica que, a mediano plazo, se prevé terminar la planta de separación de residuos con recursos federales, provenientes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), así como la construcción de dos centros de apoyo —que quedarán terminados este año— y la edificación del Centro Municipal de Formación Cívica Ambiental, que atenderá la falta de infraestructura y promoverá la cultura ambiental en los municipios.

Hoy día, el Simar-Sureste no cuenta con servicios de reciclaje. “Se tiene una planeación, como lo marca la Ley General para la Prevención y Gestión de Residuos, que establece etapas. La primera fue que el organismo tuviera recursos financieros y humanos. A partir de esto, y al unificar los reglamentos municipales, viene la segunda fase que exige un plan para la recolecta de basura casa por casa, ya clasificada y separada para su tratamiento en la planta. Es la etapa en la que estamos actualmente”, destaca Galván Meraz.

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Unión de capacidades

Como se recordará, este año hubo elecciones federales y locales, por lo que el cambio de administración en Mazamitla y los otros municipios jaliscienses no tendrá implicaciones en la operación del Simar-Sureste, ya que su reglamento garantiza la continuidad de sus programas. Por lo anterior, se espera que la construcción de más infraestructura pueda abarcar mayor población y concientizarla del manejo que se debe dar a los desperdicios.

Clasificación de residuos“El programa de gestión integral ya llegó a 85 por ciento de su cumplimiento. La primera etapa era de equipamiento y de estructura. Ahora ya estamos en un proceso de programas de valorización. También debemos tomar en cuenta el aumento de población y el turismo que se prevé en la zona, que —según nuestros estudios— puede crecer 2 por ciento, lo que a su vez implicará que en algunos municipios se deban ampliar rutas, equipo y personal”, comenta Galván Meraz.

Héctor Eduardo Gómez Hernández, secretario de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable del estado de Jalisco, comenta que el principal logro en este tipo de sistemas es el consenso entre varios municipios para trabajar por un objetivo común.

“Se realizaron estudios para conformar asociaciones intermunicipales. Si bien se tienen otros acuerdos intermunicipales en el estado, Simar-Sureste es ejemplar porque no sólo trabaja con municipios jaliscienses, sino que también se unió Marcos Castellanos de Michoacán, lo que le da un carácter interestatal ya que es un buen modelo de gestión de residuos sólidos.”

El funcionario destaca que el manejo conjunto de infraestructura y maquinaria también tiene beneficios, ya que una ranchería o una comunidad tiene mayores facilidades de que lo atienda un municipio vecino que su propio ayuntamiento. Algo que se ve claramente en el caso de Marcos Castellanos, al cual se le facilita más enviar sus residuos al relleno sanitario de Mazamitla que mandarlos al centro de Michoacán.

Asimismo, programas como el Simar promueven la permanencia y continuidad de las políticas públicas, a pesar de los cambios de administración, así como un aprovechamiento más eficiente de los recursos económicos aportados por los tres órdenes de gobierno.

Otra ventaja es que se profesionalizan los servicios de gestión y manejo de basura, al tiempo que se ejecutan mejor los planes de desarrollo y se aprovechan la tecnología e infraestructura. Además, se regula mejor a las empresas concesionarias y se tiene mayor participación ciudadana, destaca Gómez Hernández.

IP, interesado en participar

Tiradero BasuraEl funcionario añade que empresas dedicadas al reciclaje ven con buenos ojos al Simar- Sureste, ya que les parece poco redituable instalarse y operar en una localidad debido al poco volumen de basura que genera cada municipio. Sin embargo, al juntarse varios ayuntamientos, se obtienen mayores cantidades de basura.

Desde el gobierno estatal, la función ha sido buscar recursos con la Federación para garantizar el trabajo de este sistema. Tan sólo en tres años se han obtenido150 millones de pesos (mdp) de presupuesto para la operación del Simar-Sureste y otros sistemas similares que también operan en Jalisco.

“A futuro se prevé ampliar la vida útil de los rellenos sanitarios de este tipo y que se propicie la separación y reciclado de basura. La idea es que se establezcan sociedades con empresas recicladoras, para que la materia que se pueda reutilizar sea aprovechada y que al depósito final, como el de Mazamitla, sólo se envíe el desecho que no es posible reciclar. Esto es, que verdaderamente sea un relleno sanitario y que no se deposite cualquier material con algún valor.”

Gómez Hernández añade que este modelo puede ser aplicado en municipios de mayor tamaño, incluso en zonas conurbadas. Comenta que en la zona metropolitana de Guadalajara, los presidentes municipales le propusieron al Instituto de Planeación e Infraestructura Urbana la gestión de residuos sólidos mediante un mecanismo similar.

“El Simar-Sureste está más allá del bien y del mal de los cambios de administración o de presidentes municipales. De hecho, en esta integración de alcaldías no hay colores ni banderas de ningún partido. El programa ya pasó su prueba de fuego política, porque ya entraron nuevos gobiernos locales y de diferentes partidos, pero ha prevalecido el esquema e inclusive se ha fortalecido”, dice el funcionario jalisciense.

Luchar por federalismo ambiental

Promotora ambientalMariano Beter, especialista en Derecho y Política Ambiental por la UDG, opina que el Simar-Sureste “es un mecanismo que supera nuestro déficit en el federalismo ambiental”. Opina que, desde el punto de vista local, “se destaca por tener una visión político-administrativa que va más allá de lo que comúnmente hacen los gobiernos”.

El catedrático y también asesor de grupos ambientalistas, como Greenpeace, explica que si bien no se trata de una panacea, dicho esquema marca la pauta para otras regiones del país. Sin embargo, advierte que “uno de los principales riesgos para este tipo de sistemas es el de los recursos. El reto es garantizar fondos a pesar de los cambios de gobierno y del paso del tiempo”.

Beter destaca que una de las fortalezas del Simar-Sureste es su equipo de trabajo, el cual ha logrado progresos significativos en la operación, principalmente en la capacidad de negociación y el uso de recursos. “Se trata de profesionales muy preparados y muy conscientes de lo que hacen y que saben hacia dónde van. Sin esas características no hubieran logrado los avances conseguidos.”

Crear más programas de educación

Pero de nada serviría todo el esfuerzo si no se hubiera aterrizado el programa a la comprensión de la gente. El académico hace ver que la población de los municipios involucrados reconoce al Simar-Sureste como algo propio, al considerar que se ejecutan acciones por cambiar la realidad presente.

 

10 municipios beneficiariosNo obstante, aún falta mayor educación ambiental, ya que la separación de basura, entre otras prácticas ambientales básicas, tiene un avance muy lento.

 

Finalmente, el especialista advierte que programas como el Simar-Sureste son el principio de un sistema ambiental más complejo y funcional que puede extenderse hacia el saneamiento del agua y aire, entre otros casos.

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