Aplicación de la Iniciativa de Ciudades Prósperas de ONU-Hábitat en México

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Alcaldes de México

La aplicación de la Iniciativa de las Ciudades Prósperas permitió a ONU-Hábitat y al gobierno federal medir e identificar, por primera vez, el grado de prosperidad en 153 municipios y sus aglomeraciones urbanas de México, sentando las bases para un seguimiento y evaluación sistemáticos de los programas urbanos y las políticas que se aplican en las ciudades.

La iniciativa requirió de la aplicación metodológica del Índice de Prosperidad Urbana (CPI, por sus siglas en inglés), desarrollado a nivel global en la sede de ONU-Hábitat en Nairobi, Kenia, bajo la conducción del mexicano, Eduardo López Moreno.

Fue necesario adaptarlos al contexto mexicano. Para ellos se desarrollaron metodologías de teledetección y de bases de datos, se delimitó de cada aglomeración urbana y la realizaron los cálculos del Índice. Estas tareas recayeron en los especialistas de Centro EURE SC, el cual fue designado por ONU Hábitat para trabajar en la medición, análisis, propuestas de acción y desarrollo de cada Reporte Municipal, que fue entregado a las autoridades locales para su aplicación.

  • Centro EURE SC fue designado por ONU-Hábitat para realizar el cálculo de este índice que implicó:
    • La “tropicalización” de la metodología a las condiciones mexicanas.
    • El desarrollo del concepto de “Aglomeración Urbana”.
    • La adaptación de cada indicador y su desarrollo.
    • La construcción de bases de datos de última generación.
    • La integración de propuestas de acción para mejorar la prosperidad urbana.
    • El desarrollo de metodologías de obtención de información y de integración de reportes para cada municipio y aglomeración urbana.

Con el CPI fue posible medir, a través de la evidencia, la prosperidad de esos municipios en seis dimensiones: productividad, infraestructura para el desarrollo, calidad de vida, equidad e inclusión social, sostenibilidad ambiental y gobernanza y legislación.

Los resultados mostraron una calificación de 54.3 para los municipios analizados,  que se traduce en que México se considera “moderadamente débil”, en la escala global de prosperidad urbana.

Las áreas con los peores resultados fueron: gobernanza y legislación urbana, productividad y sostenibilidad ambiental. Por su parte, las mejor calificadas fueron: equidad e inclusión social, infraestructura para el desarrollo y calidad de vida.

“El ejercicio de México fue muy importante para el CPI mundial porque permitió buscar innovaciones en la metodología, que se trabajaron de la mano con ONU-Hábitat / México y ONU-Hábitat / Nairobi (sede global). Se buscaron fuentes de información, metodologías de cálculo de los indicadores y formas para presentar la información”, detalló Jimena Iracheta, quien participó como coordinadora Técnica de Centro EURE SC en el proyecto.

Uno de los avances más significativos que arrojó la experiencia de aplicar el CPI en México fue la delimitación más precisa de las áreas urbanizadas y su “huella urbana”, lo que nos permitió diseñar el concepto de AGLOMERACIÓN URBANA a partir de imágenes de satélite actualizadas y una metodología que parte de la de ONU-Hábitat, misma que desarrollamos y ampliamos para que corresponda con nuestras ciudades, “porque sabemos que la mayor parte de las ciudades de México no están sólo asentadas en un municipio, sino que están conurbadas con otros”, explicó Iracheta.

“Con estos aportes fue posible analizar las ciudades con información actualizada, a nivel geográfico y estadístico, aplicar el conjunto de indicadores del CPI, analizar sus resultados desde el contexto socio-espacial de cada ciudad y proponer líneas de acción para atender sus debilidades e impulsar sus fortalezas”, añadió.

Otra novedad que Centro EURE SC aportó al CPI fue la elaboración de reportes individuales por municipio, en los que los resultados de las medición de prosperidad no sólo se indica, sino que es interpretada para que las autoridades locales y los ciudadanos, cuenten con elementos para orientar sus acciones hacia la prosperidad de su ciudad, a la vez que cuenten con un instrumento de seguimiento y de evaluación de sus planes y programas locales.

México ha sido reconocido, no solo por los aportes mencionados, sino por la magnitud del esfuerzo, ya que si bien se aplicó el CPI a 153 municipios, sus aglomeraciones urbanas rebasan los 400 municipios.

Esto se logró por la conducción de Erik Vitrupp, entonces representante de ONU-Hábitat en México y Cuba, la apertura del equipo global del CPI en Nairobi, Kenia, a cargo de Eduardo López Moreno, y por el apoyo de Infonavit y de la Sedatu.

Iracheta destacó que la ventaja del nuevo CPI es que ahora es posible medir y comparar la prosperidad en cualquier ciudad de México y del mundo, incluso con realidades tan dispares como Mérida o Kuala Lumpur, “porque todas tienen los mismos indicadores y la metodología del CPI estandariza la información. Por ello, fue posible elaborar desde Centro EURE SC el CPI también para el Reino de Arabia Saudita, evidenciando las bondades de esta metodología”.

El impacto de la medición de la prosperidad en 153 ciudades del país valió para que el 26 de febrero pasado, la Iniciativa de las Ciudades Prósperas fuera galardonada con el Premio Internacional de Dubái (Dubai International Award for Best Practices to Improve the Living Environment), en la categoría de Transferencia de Mejores Prácticas en el Mecanismo de Monitoreo de la Nueva Agenda Urbana.

El CPI permite a especialistas y tomadores de decisiones medir la efectividad de las políticas públicas enfocadas en la prosperidad urbana e identificar las debilidades de una ciudad, así como sus fortalezas. El índice cuenta con tres versiones: básica, extendida y contextual, las cuales varían por el número de indicadores que cada una mide.

Por parte de Centro EURE SC participaron, Alfonso Iracheta, como asesor principal del proyecto y Jimena Iracheta como coordinadora técnica del equipo de trabajo; Alejandro Marambio, Yraida Romano, Nicola Colaninno, Isaías Martínez, Pablo Rosell como asesores en Teledetección y Bases de Datos, Dulce María Franco, en la metodología, análisis y redacción, José Alfonso Iracheta Carroll, en el análisis estadístico, Carlos Mendieta, Erika Soto, entre otros colaboradores.

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