Ciudades mexicanas enfrentan mayor contaminación ambiental

La mayor parte de las ciudades del país enfrenta graves situaciones de contaminación del aire por partículas suspendidas, las cuales pueden causar problemas respiratorios y mortalidad prematura. Ya no es sólo un problema de las tres grandes zonas metropolitanas nacionales (Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara), sino que hay urbes pequeñas, como Celaya o Salamanca, que también lo padecen.

La contaminación por partículas suspendidas PM10 y PM2.5 –las más dañinas para la salud, porque pueden ocasionar cáncer y se alojan en los pulmones– se debe en gran medida a las características del país: amplias regiones semidesérticas, crecimiento de las urbes y aumento del parque vehicular con tecnologías obsoletas, explicó el coordinador de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came), Víctor Hugo Páramo.

De acuerdo con expertos del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc), sólo en 2016 –las cifras más recientes que se tienen en la materia– murieron prematuramente en México más de 44 mil personas por exposición a la contaminación del aire. De éstas, 15 mil 680 por exposición a partículas en sus hogares por el uso de leña, y 28 mil por exposición a contaminación ambiental.

Guadalajara tiene problemas similares a la Ciudad de México: presencia de ozono y partículas suspendidas, aunque la diferencia es la orografía y por ello el impacto es distinto. En la primera no se concentra el aire, sino que puede fluir, mientras en la capital del país, rodeada de montañas, la dispersión de los contaminantes se dificulta, indicó Páramo en entrevista.

Refirió que Guadalajara avanza en medidas de movilidad, pero tiene el pendiente de la verificación vehicular, ya que ahí entran a la circulación los llamados autos chocolates –unidades usadas exportadas de Estados Unidos–, a los cuales les quitan el convertidor catalítico y esto lleva a que emitan altas cantidades de contaminantes.

Monterrey presenta altos índices de partículas suspendidas debido a que en la periferia hay instalaciones industriales, como una central termoeléctrica y una planta de Pemex en Cadereyta, por lo que en 2015 la Organización de Naciones Unidas la catalogó como la ciudad más contaminada del continente.

En la región de El Bajío, ciudades más pequeñas como León, Celaya y Salamanca, enfrentan una situación grave por la elevada presencia de bióxido de azufre generado por la refinería y la termoeléctrica que se encuentran dentro de la urbe; condición similar la padece Tula, Hidalgo.

También Toluca sufre mala calidad del aire por partículas. Con mayor altitud que la Ciudad de México, la combustión de los vehículos es menos eficiente, hay más transporte de carga que utiliza diésel y extensos campos de cultivo que en época de secas elevan la cantidad de partículas.

En la Ciudad de México, entre el 14 y el 17 de mayo de este año, hubo una crisis ambiental por partículas finas PM2.5, generadas por los incendios forestales que se presentaron en las entidades aledañas y que llevaron a declarar la contingencia ambiental durante cuatro días.

Páramo anunció que el año próximo empezará un programa para verificar la calibración y el mantenimiento de los sistemas de monitoreo de contaminación del aire en las entidades que integran la Came (Ciudad de México, estado de México, Puebla, Morelos, Hidalgo y Tlaxcala), para que en 2021 se realicen auditorías técnicas.

Indicó que aunque en todas las entidades que forman parte de la Came se realiza la verificación vehicular, el incentivo para ello es el Hoy no circula, por lo que sólo someten a prueba sus unidades quienes viajan con frecuencia a la Ciudad de México.

Se prevé que el año próximo entren en vigor nuevas medidas para mejorar la calidad del aire, entre ellas la modificación del sistema de verificación vehicular, con la entrega de hologramas doble cero a unidades nuevas que rindan más de 15 kilómetros por litro de gasolina.

Con información de: La Jornada

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