Creando Ciudades Sustentables con soluciones replicables

Alcaldes de México | Ciudad de México, 10 de febrero de 2020.- El Programa de Gestión Ambiental Urbana e Industrial II (PGAUI II), implementó en México soluciones sustentables en las ciudades de Cozumel, La Paz, Puebla, Salamanca, Tlalnepantla y Toluca, las cuales pueden replicarse en otras localidades del país y del mundo.

Este Programa que inició en 2014 por conducto de la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable en México (GIZ, por sus siglas en alemán), y por encargo del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), ha dotado a estas ciudades mexicanas de herramientas para generar urbes innovadoras y amigables con el medio ambiente.

Las acciones son descritas en el libro Creando Ciudades Sustentables en México, en cuyos capítulos se presentan las actividades y soluciones aplicadas en las seis ciudades, cada una de ellas con problemáticas distintas, pero que con el PGAUI II dieron el primer paso hacia el objetivo de desarrollarse en forma innovadora y sustentable.

Cozumel (Quintana Roo), destino turístico sustentable

Este capítulo describe cómo Cozumel, el mayor destino de cruceros, comenzó a diversificar su oferta turística gracias a la experiencia alemana. A través del PGAUI II, la GIZ capacitó a funcionarios municipales en temas de sustentabilidad, planeación urbana y operación eficiente de la ciudad, con un objetivo: que la actividad turística y sustentabilidad avancen al mismo ritmo.

Como parte de ello, se construyó infraestructura, se rescataron espacios públicos, se diseñaron nuevos productos turísticos como el Walking Tour, y se creó la organización Empresarios por el Turismo Europeo (EPTE), que opera bajo la convicción de fortalecer a la isla como un destino turístico sustentable.

La Paz (Baja California Sur), movilidad sustentable y gestión de residuos sólidos

Aquí se describe cómo esta ciudad elaboró un plan para articular la conectividad con una red de ciclovías, logrando aumentar a más de tres mil los viajes diarios en bicicleta. Además cuenta cómo se está trabajando para cancelar el uso de popotes, bolsas de plástico y unicel en la ciudad; en este sentido, el Congreso local aprobó una ley que prohíbe el uso de plásticos en el estado.

Puebla (Puebla), rescate de un río urbano

El capítulo referente a esta ciudad expone la asesoría técnica y metodológica que la GIZ desarrolló a través del PGAUI II, y con la cual contribuyó, entre otras cosas, a la elaboración del Plan Rector, que incluye 6 ejes y 98 acciones orientadas a recuperar el río Atoyac. Con aportaciones tecnológicas, capacitación práctica y de gestión de proyectos, bajo una visión integral de conservar la naturaleza, se prevé que para 2031 Puebla contará con un río vivo, a cielo abierto. Las acciones implementadas ya han inspirado a otras ciudades, dentro y fuera del país, a emprender la recuperación de sus ríos.

Salamanca (Guanajuato), saneamiento ambiental industrial

Debido a que las industrias petrolera y química son los motores económicos del lugar y al mismo tiempo las principales fuentes de contaminación, el municipio buscó el apoyo especializado de la GIZ que, a través del PGAUI II, desarrolló acciones para la remediación de suelos del sitio Tekchem, que incluyó la demolición de la planta de sosa-cloro y la eliminación de 1,500 toneladas de residuos peligrosos de los suelos. Además se construyeron ciclovías para impulsar el uso de la bicicleta.

Tlalnepantla de Baz (Estado de México), biodiversidad urbana

Este apartado describe la colaboración orientada a rescatar la Sierra de Guadalupe, uno de los últimos pulmones de la Zona Metropolitana del Valle de México. El trabajo se reflejó en la creación de la figura Promotores Ambientales para la Biodiversidad Urbana (PABU), jóvenes que, en brigadas, sensibilizan a la población aledaña para aprender aspectos de cuidado ambiental y valorar los servicios que la Sierra les provee, como es el agua, aire limpio y un espacio de recreación.

Toluca (Estado de México), zona de bajas emisiones

En esta ciudad, según lo describe el capítulo correspondiente, el 93 por ciento de contaminantes en el aire proviene del tránsito de automóviles particulares y transporte público, y seis por ciento de la industria, por lo que la gestión ambiental era un tema prioritario. Ante esta situación, el libro describe cómo la GIZ, a través del PGAUI II, inició los trabajos que llevarían a establecer la Zona de Bajas Emisiones en el Centro Histórico de la capital mexiquense, además de la implementación del Sistema de Bicicleta Pública Huizi, reconocido a nivel
nacional como el primero en ser manejado por un ayuntamiento, y a partir del cual se estructuró un plan completo de movilidad no motorizada.

Click aquí para descargar el libro o abra este enlace para consultarlo en línea

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