Felicidad por sólo 40 o 50 mil pesos: la punta del iceberg

Por Tonatiuh Meaney

 

La tontería es infinitamente más interesante que la inteligencia, porque es más profunda y no tiene límites como la segunda. Claude Chabrol

El senador por Nuevo León, Samuel García, con aspiraciones a gobernador, de 33 años, con dos doctorados avalados por la SEP, uno en derecho fiscal por la Universidad ITAC y otro por el Tec de Monterrey en política pública, sorprendió a la opinión pública con un video que se viralizó, aunque quizá por compasión de alguien, de forma tardía. Ahí platicaba orgullosamente de lo duro que fue su padre al educarlo de niño, pues lo llevaba a trabajar como cadi al golf los sábados desde las seis de la mañana. En otro video también sorprendente, hablaba, como de algo insólito, que él “se había topado” con gente muy valiosa que ganaba “suelditos de 40 o 50 mil pesos”.

El caso llegó a la tribuna en que se ha convertido “La Mañanera”, donde el Presidente López Obrador opinó que el senador lo decía sin mala fe, porque en realidad lo veía así, porque antes “era normal decir cualquier cosa”; para reafirmar, recordó también como racista, la conducta del Consejero Presidente del INE Lorenzo Córdova, mientras era espiado telefónicamente (algo también normalizado) cuando se refería a los indígenas de forma, por decir lo menos, inapropiada. El legislador nuevolense, en vez de ver esto como una disculpa, lo vio como una disputa, por lo que contestó en Tweeter, al mismo ejecutivo, que el video era editado y lo que en realidad había dicho se refería a los funcionarios que ganaban esa suma y su habilidad para aun así ser felices.

Es verdad lo que dijo Woody Allen sobre que la comedia es tragedia más tiempo. Más raro que las afirmaciones del senador, es que a éste, no le parezcan raras sus expresiones que para la mayoría de la población, y no solamente a la que tiene ingresos bajos, resultan primero trágicas, y luego cómicas. Si añadimos la gran preparación académica del legislador, con dos doctorados y yendo por el tercero, la comedia se vuelve en vodevil, género en el que el legislador se ha venido especializando desde hace tiempo.

La primera reacción de las personas al escuchar esto es de una gran indignación, lo cual se puede corroborar con las respuestas en las redes sociales que las primeras horas eran de crítica y al poco rato pasaron a la burla y a la respuesta masiva de memes. Se le acusó de clasista, ignorante o racista. Aunque podamos entender que en ninguno de los doctorados que el senador estudio, se vea el tema de la distribución del ingreso, es evidente para todas las personas que un sueldo de 40 mil pesos (para irnos para su cota inferior) de ninguna forma y bajo ningún contexto es un sueldo pequeño en México. Así la alusión incomoda era por un lado para quienes recibiendo ese sueldo, se sintieron disminuidos, por otro para quienes ni imaginando esa cantidad se les mostraba aun como un panorama sombrío. Pero también asombra el comentario porque muestra una carencia de consciencia sobre la desigualdad y sus efectos, que no son pocos: violencia, pobreza, atraso educativo, enfermedad. Y en sí, la inequidad es parte de la violencia estructural y el comentario resulta entonces en violencia visible que generó verbalmente en redes. Aquí aplica perfecto la analogía de la violencia visible como la punta del iceberg, que se usa para analizar violencia de género, pues los hechos violentos físicos solo son la punta de toda una violencia estructural invisible. En realidad, se toma prestada de la teoría del iceberg de Hemingway (Calderón, 2006) según la cual, puede contar una inmensa historia, solo mostrando una parte visible (el témpano). Algo como lo que hacían los pintores impresionistas, con unas pinceladas revelaban toda una realidad. Con la historia del senador ocurre lo mismo, un comentario aparentemente inocente que aparece como un pequeño témano de hielo, es solo la punta del iceberg, de toda una violencia que existe cada día contra la mayor parte de la población. En múltiples estudios en distintos lugares del mundo se ha mostrado la relación de la violencia y la inequidad (Botello, 2014)(Revelo y Peters, 2017) o la polarización del ingreso (Acampora et al, 2020) (Grover, 2013) y como hace a las sociedades infelices (Wilkinson et al, 2009). Así, un pequeño comentario en un video refleja y se sostiene en toda una historia que es la realidad nacional, que es un inmenso iceberg, que no se hunde sólo porque es de hielo.

También es cierto que como chiste es la punta y se cuenta solo, no así la tragedia, que sí requiere explicaciones. Disfrutemos la comedia, y analicemos la tragedia, que es el iceberg. México es uno de los países más desiguales del mundo, de 159 países, es el 119 más desigual. Con los recursos naturales, biodiversidad, e instituciones tan antiguas que tiene, parece no ser algo perdonable. Según distintas teorías la desigualdad genera violencia La desigualdad se mide de varias formas, una de ellas es con el índice de Gini que nos indica que tan inequitativo es un territorio del 0 al 1, el 0 es todos son iguales y el 1 que alguien concentra todo el ingreso. El índice llamado Robin Hood, que también es referido como índice de Hoover o de Shwart, indica que proporción de dinero habría que quitarle a la mitad más rica de la población, para que al repartirla con el resto todos fueran iguales; de ahí su sugerente nombre.

En la tabla que presentamos vemos el proceso de los índices de Gini y de Robin Hood a partir de los datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares 2018, con valores actualizados a octubre 2020,  según la tabla de precios del Banco de México. La encuesta está diseñada según los criterios establecidos por el llamado Grupo de Camberra que estandarizó para el mundo las características de este tipo de encuestas y que en todo el mundo fueran comparables. Las fórmulas de ambos índices son bien conocidas y aquí se han aplicado por estado. CONEVAL estima los índices de Gini con algunos ajustes (Montes et al, 2008).

Vemos que en todos los estados de la república, son muy pocas las familias que ganan más de 40 mil pesos y muchas las que ganan menos. La entidad más afortunada es la Ciudad de México con 82.84% de familias en ese rango, aunque de poco le sirven a la mayoría por las rentas tan altas que se pagan en la capital; y la menos afortunada Guerrero con 97.87%. Si nos vamos al rango que usó el senador de 40 a 50 mil pesos, tenemos que realmente son poblaciones muy pequeñas que nunca pasan del 6%, es decir, sí son raras las familias pero no por que sea relativamente poco dinero, sino al contrario.

Lo anterior significa una inequidad muy grande lo cual podemos confirmar con el índice de Gini, que aunque es poco intuitivo nos sitúa la inequidad con referencias. Casi todos los estados están por arriba de .5 que significa una gran desigualdad. Países con esos indicadores, los tenemos en Sudáfrica, África Central o Brasil.   El índice de Robin Hood es más intuitivo, nos dice por ejemplo, que en la ciudad de México, a la mitad más rica de la población habría que quitarle el 34% de su riqueza para que al repartirla en la mitad más pobre, todos fueran iguales en ingreso. Aunque 34% a alguien podría parecerle no mucho, debemos observar que es a la mitad de la población, donde, para el caso de México, ya existe población de recursos escasos. Además, lo máximo que se le pude quitar a la mitad de la población sería la mitad del dinero disponible, que es el 50%, es decir, 34% representa el 68% de todo lo que se le puede quitar.

Lo anterior nos habla del peligro que vivimos al estar en un territorio tan desigual que fomenta la violencia y esta se aprecia tanto en las calles como en la punta del iceberg en forma de comentarios discriminatorios, aun de personas que por su función pública deberían tener conocimiento de la distribución del ingreso del país, es decir, que deberían conocer el iceberg completo.

Referencias:

Acampora, M., D’Ambrosio, C., & Grabka, M. M. (2020). Income distribution and the fear of crime: Evidence from Germany (No. 1071). SOEPpapers on Multidisciplinary Panel Data Research.

Botello, H. A. (2014). Inequidad, violencia y pobreza en los municipios de Colombia. Perfil de Coyuntura Económica, (24), 33-48.

Grover, C. (2013). Crime and inequality. Routledge.

Atuesta Montes, B., Mancero, X., & Tromben Rojas, V. (2018). Herramientas para el análisis de las desigualdades y del efecto redistributivo de las políticas públicas. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Naciones Unidas.

Calderón-Le Joliff, T. (2006). La teoría del iceberg y la práctica de la alusión en los cuentos de Ernest Hemingway y de Francisco Coloane. Acta literaria, (32), 97-105.

Revelo, L. R., & Peters, S. (2017). Desigualdades sociales, justicia transicional y posconflicto en colombia. Violencia y desigualdad, 79.

Wilkinson, R., & Pickett, K. (2009). Un análisis de la (in) felicidad colectiva. Madrid: Turner.

Tonatiuh Suárez-Meaney es Mto, en Urbanismo. Lic. en Asentamientos Humanos, Criminologìa-Criminalística. y estudiante de matemáticas. Responsable de Análisis Espacial (Unidad Gits-IG-UNAM), y coordinador de modelación (Geoestrategias). Profesor de geoestadística (UAEMEX)

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