FMI recomienda tres herramientas para hacer frente a crisis por COVID-19

La crisis del coronavirus ha sido como ninguna otra para la economía mundial, sin embargo, la respuesta de los gobiernos, bancos centrales y organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha sido en igual magnitud, dijo Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo internacional.

Agregó que hoy hay un aumento masivo de liquidez, relajación monetaria y medidas de políticas fiscales masivas que totalizan en 10 trillones de dólares, lo que ayudará a la recuperación.

“Los gobiernos y los bancos centrales de todo el mundo actuaron con decisión y rapidez, al igual que el FMI”, dijo en su participación en la conferencia “El papel del FMI en el Post COVID-19: Estabilización fiscal y recuperación”, organizado por el GLOBSEC Bruegel y el Institut Montaigne.

Estamos viendo un aumento masivo de liquidez, relajación monetaria, medidas de política monetaria convencionales y no convencionales, así como estímulos fiscales masivos por 10 trillones de dólares.

«Este 2020 más de 170 economías a nivel mundial se reducirán y terminarán con un nivel de vida más bajo de lo que comenzaron y el gran ganador de la crisis será el sector digital, que solo crecerá y se profundizará, pero no está sujeto a impuestos», agregó.

“No abogo por un cambio rápido, pero debemos encontrar formas de modificar la distribución de la riqueza y un gasto público más inteligente”, añadió.

Recomendó “gastar pero guardar el recibo” y no pasar rápidamente a la austeridad sino gastar de manera inteligente pensando con claridad sobre cómo avanzar, utilizar estímulos fiscales para crear empleos verdes, avanzar en la digitalización de manera equitativa y asegurarse de construir economías resistentes a los golpes. También, se necesitará un precio sobre el carbono, así como gravar al sector digital.

Señaló que existen tres herramientas para hacer la diferencia:

Los estímulos fiscales para asegurar que haya empleos más verdes y una digitalización asequible con los incentivos en su lugar para contribuir a economías resilentes.

Políticas tributarias que piensen en gravar las emisiones de carbono y a la digitalización.

-Y finalmente, la habilidad para proveer incentivos para ajustes estructurales que no construyan una excesiva desigualdad en el futuro.

A diferencia de la crisis económica de 2008, esta vez el sector bancario global está en una posición más sólida, además de que un entorno de tasas de interés bajas beneficia tanto a los soberanos como las empresas y los hogares porque esto les permite mantener una capacidad de funcionamiento, mientras toman préstamos.

“Podemos decir con éxito que ponemos un piso debajo de la economía mundial, lo que evitará las quiebras del gobierno”, señaló.

Por su parte, el FMI ha cuadruplicado su capacidad de préstamos a partir de la crisis financiera de 2008.

“Antes nuestra capacidad era de 250 billones en total, ahora tenemos un trillón y solo poco más de 250 billones comprometidos, así que tenemos espacio disponible para prestar, obviamente somos un prestamista de último recurso, siempre es mejor que los gobiernos puedan salir adelanta por sí mismos, a través de sus políticas, pero cuando sea necesario estamos ahí”, apuntó.

Con información de: El Financiero

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