Gobierno inteligente, el reto del GRP

Existen soluciones de TI a la mano de las administraciones locales de México para que optimicen sus procesos

Con más de 30 años en el mercado, los sistemas de planeación de recursos empresariales (ERP, por sus siglas en inglés, y GRP para entidades de gobierno) son soluciones tecnológicas maduras que han hecho más eficientes a las administraciones estandarizando procesos y flujos de trabajo, reduciendo costos, y han permitido la rendición de cuentas y la transparencia.

Se trata de sistemas gerenciales que manejan los recursos de manera integrada y consolidan los datos de las diferentes áreas de la gestión pública, como contabilidad, documentación de obras y capital humano, entre otras, para generar información o para mejorar la toma de decisiones en los gobiernos.

Los GRP han logrado integrarse en las dependencias del Gobierno Federal y estatal, pero aún tienen un espacio por conquistar en las administraciones municipales, especialmente en las localidades pequeñas, de escasos recursos, economía rural y poco desarrollo.

UNA BRECHA MÁS QUE TECNOLÓGICA, DE DECISIONES INFORMADAS

La brecha digital es amplia, no sólo entre los diferentes niveles de gobierno, sino entre los municipios grandes y pequeños, pues la mitad de las administraciones públicas ni siquiera cuentan con una página web, destaca Jesús Alarcón, investigador del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

En algunos análisis del Instituto sobre las finanzas de los municipios, al revisar sus libros, encontramos que algunos siguen trabajando su contabilidad a mano por diferentes factores: desde la falta de recursos económicos, de visión en su aprovechamiento o desinterés en el uso de las tecnologías de la información (TI), entre otros factores, describe Alarcón.

DE LA OPERATIVIDAD A LA INTELIGENCIA GUBERNAMENTAL

Los GRP integran herramientas de inteligencia que permiten hacer una revisión detallada de los datos para predecir algunos resultados o situaciones a futuro. “La integración de estos algoritmos es la evolución de los GRP al pasar de sistemas transaccionales a sistemas inteligentes, con la visión de apoyar a la construcción de los gobiernos inteligentes”, explica Fausto Peñuñuri, Director de Industrias de Valor para el Sector Público de SAP de México.

Jesús Alarcón.

“La inteligencia artificial (IA) hace un análisis detallado en los grandes volúmenes de datos para ubicar patrones dentro de las operaciones y determina cuál podría ser la solución más adecuada”, describe Olga Patiño, Directora del Sector Público de Oracle de México.

Para SAP, hay tres conceptos bajo los cuales las administraciones pueden aprovechar los sistemas inteligentes: la optimización de sus operaciones, extender sus capacidades y transformar la manera de entregar sus servicios a los ciudadanos.

En la optimización, describe Peñuñuri, se busca reducir las actividades rutinarias, como la verificación del pago de impuestos, con la integración de aplicaciones de aprendizaje automatizado (machine learning, ML) para mantener actualizada la contabilidad de sus ingresos y su acreditación al contribuyente correspondiente. Por ejemplo, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer que utiliza ML para la validación de facturas de los grandes contribuyentes a fin de detectar si los montos de sus gastos corresponden o no a los ingresos declarados en sus pagos provisionales.

En la extensión de capacidades, la IA permite analizar la información que generan los GRP y los tableros de indicadores, para hacer predicciones con base en el comportamiento de los datos históricos de las diferentes variables, e incluso, puede hacer simulaciones para saber qué pasaría si enfrentaran una reducción en el presupuesto o una mayor demanda de algún servicio.

En transformación, la propuesta es crear alternativas para resolver los problemas. Por ejemplo, SAP impulsa la creación de la Cartera Digital de Ciudadano para apoyar en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

En esta Cartera se resguardaría la información de cada persona en la nube, con un alto nivel de seguridad, por medio de la verificación colectiva de los datos y su transaccionalidad a través de un sistema de cadena de bloques (blockchain), para que cuando alguna entidad de gobierno o empresa requiera algún documento, ésta le mande una solicitud al ciudadano para acceder a esos datos. Lo anterior permitiría centralizar la información, eliminar la duplicación de la misma en diferentes instituciones, reducir trámites y la necesidad de la presencia física del ciudadano para llevar la información a las organizaciones.

RETOS

Si bien los beneficios que pueden alcanzar con estas nuevas herramientas son importantes y deseables, su instrumentación es compleja debido a que algunas dependencias trabajan con sistemas de diferentes GRP, que no se comunican del todo entre ellos y no tienen una consolidación completa de los datos, argumenta Ramón Gil-García, Director del Centro de Investigaciones de la Universidad de Albany, en Estados Unidos.

Además, expone, estos sistemas parten de la idea de que el organismo cuenta con “buenos datos” y en la cantidad suficiente para que el sistema pueda aprender de la información y generar las recomendaciones que mejoren la toma de decisiones.

“Estos algoritmos no sólo se alimentan de la información operativa del GRP, sino de otros datos que no estén digitalizados, como archivos históricos, o que no forman parte del sistema de gestión y que se deben estructurar para que la IA los pueda procesar y analizar”, destaca el académico.

INTELIGENCIA, PARA QUÉ Y CÓMO INTEGRARLA AL GOBIERNO

Así que, antes de entusiasmarse con estas soluciones, los alcaldes y su equipo de trabajo necesitan conocer a detalle cuál es la situación del municipio y su problemática, para establecer qué tipo de propuestas pueden ayudar a resolverla o reducirla; así como el grado de automatización que requieren y hacer un balance entre el costo y beneficio que obtendrán, declara el Director del Centro de Investigación de Albany.

Olga Patiño y Jesús Alarcón concuerdan en que los gobiernos municipales deben buscar las mejores prácticas en la instrumentación de los GRP para reducir errores y mejorar su proyecto, porque las herramientas ya están probadas y las reglas de operación de las entidades públicas están escritas.

Fausto Peñuñuri.SAP pide ir un paso más allá: que las administraciones definan hacia dónde quieren llegar y establezcan una hoja de ruta, para ir resolviendo reto por reto sin perder la dirección en el proceso.

En el tema de los costos, Oracle y SAP señalan que cuentan con esquemas flexibles para la adquisición de las soluciones, desde el esquema tradicional de venta de licencias, renta de las soluciones hasta servicios en la nube.

Patiño puntualiza que están trabajando un esquema donde los grandes municipios o estados costean el GRP u otra solución tecnológica, la habilitan en una nube privada y la ofrecen en renta a los municipios pequeños para beneficiar a los ciudadanos y al crecimiento de la entidad.

Por ejemplo, el gobierno de Morelos realiza la armonización contable de los municipios en la nube de Oracle, para que las administraciones municipales trabajen de manera estandarizada el proceso bajo un esquema de procesamiento compartido y una mayor eficiencia de costos.

Otra alternativa, complementa el investigador del Imco, es que los gobiernos busquen y concursen por los apoyos que fomentan los proyectos que impulsan el uso de las TI en la administración pública, y que son ofrecidos por diferentes organizaciones internacionales, principalmente de Estados Unidos, Alemania y del Reino Unido.

“El área de oportunidad para los GRP tradicionales o con inteligencia sigue siendo grande, pues juntando los trámites y servicios de los tres niveles de gobierno, el catálogo nacional suma 150 mil procesos, de los cuales 10 por ciento son de la Federación y 70 por ciento de los municipios”, concluye Alarcón.

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