Indígenas generan su propio empleo.

Juan Carlos MartínezJuan Carlos Martínez Domínguez es un administrador de empresas que en 2005 fundó Celular Milenium en la ciudad de Pachuca, Hidalgo. Actualmente esta compañía está catalogada como uno de los distribuidores autorizados más importantes de la marca Telcel en la zona.

Esta alianza con el mayor operador e telefonía celular en México, no sólo ha fructificado en los negocios, sino que también ha permitido echar a andar varios programas sociales que ya tienen recompensas.

Un grupo beneficiado ha sido la cooperativa que encabeza Francisca Martínez, indígena de la comunidad de Santa Ana Tzacuala. Ella relata que, en los tres últimos años, ha reclutado a 50 mujeres con el objeto de elaborar bordados únicos, heredados de sus antepasados, que hoy emplean para decorar desde cojines hasta blusas y playeras, y que ellas mismas comercializan.

Las bordadoras“Quería salir adelante y gente de la Universidad y Juan Carlos me apoyaron. Empecé con cinco mujeres y después con ocho y ahora ya estamos 50”, comenta Francisca —en un español aderezado con náhuatl— acerca de las actividades de la cooperativa Ideq Acaxochitlán.

Juan Carlos Martínez confiesa que, si bien la idea de apoyar financieramente a este grupo de mujeres surgió desde 2008, las buenas intenciones no encontraron su cauce hasta un año después. “Creíamos que si ellas nos podían surtir algunos artículos para regalar a nuestros clientes, de alguna manera íbamos a echar a andar el proyecto”, relata el directivo.

SINERGIAS.

El esquema que siguió Celular Milenium, para apuntalar la cooperativa encabezada por Francisca, fue dar anticipos a la palabra por las prendas confeccionadas. Posteriormente, se involucró la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

“Entendí que era un proyecto articulado que, de alguna manera, podía ser exitoso, que iba a estar relacionado con una institución de educación superior y, de alguna manera, fuimos nosotros los que levantamos la mano”, recuerda el empresario.

AncianosLa UAHE contribuyó con estudiantes y académicos, que se vincularon con las mujeres indígenas, a través de talleres de capacitación enfocados en mejorar la presentación de los productos.

Las primeras entregas no tuvieron una calidad de 100 por ciento, pero su originalidad facilitó que se levantaran los siguientes pedidos. Después, las piezas mostraban un mayor control de calidad y una etiqueta que decía que la compra potencializaría el espíritu emprendedor de esta comunidad.

“Con el tiempo, ellas constituyeron su cooperativa. Al año siguiente, la Universidad consumía todos los productos que daban como obsequios y actualmente las mujeres intentan trabajar para otros clientes”, dice Martínez Domínguez.

La indígena Francisca platica cómo es la operación diaria de la empresa. Refiere que las socias analizan en qué van a utilizar el dinero producto de la comercialización de sus bordados. Asimismo, han hecho modificaciones al esquema de producción: “Antes trabajábamos en mi casa, ero me dijeron: ‘¿por qué no nos das una máquina a cada una de nosotras?’ Ahora ya trabajan en sus casas. Pero nos organizamos en mi casa, que es la cooperativa”.

Sin embargo, esta mujer emprendedora reconoce que si bien Juan Carlos Martínez —a través de una fundación creada en 2007 bajo el nombre de Domitila Domínguez— y la UAEH han cumplido su promesa, llegó el momento de buscar más canales para comercializar sus productos.

Francisca y su grupo se han visto favorecidas también con aparatos celulares de la Fundación, ya que disfrutan de un saldo permanente, lo que les permite estar comunicadas a distancia. Pero a pesar de estos apoyos, Francisca reconoce que la cooperativa necesita dar un siguiente paso, debido a que los clientes potenciales son un poco más exigentes.

“Nos piden muestras y, hasta que no las ven, no nos compran”, comenta la jefa cooperativista, quien ante los nuevos desafíos de comercialización lanza un llamado de auxilio: “Hoy necesito que me apoye la Fundación, la Universidad y la presidencia municipal”.

AlbergueCONECTIVIDAD.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que la cobertura de telefonía celular de la Región 9 (Distrito Federal [DF], Estado de México, sur de Querétaro, Hidalgo y Morelos) reporta 28 millones de habitantes. Según Telcel, 99.12 por ciento de la población de esa región tiene disponible la tecnología GSM, lo que incluye a pequeños poblados.

“La tecnología digital nos permite comunicar a distancias importantes que, en otros casos, tendríamos que esperar mucho tiempo más para que pudiera lograrse”, afirma Arturo Huerta Trejo, subdirector de Planeación Estratégica de la Región 9 de Telcel.

En breve En breve 2La empresa de telefonía móvil carece de un estudio determinado que permita medir los alcances de esta cobertura en regiones marginadas, pero Huerta Trejo asegura que las cuantiosas inversiones en la red, la tendencia de que los altos volúmenes demandados reduzcan el precio de dispositivos originalmente caros, así como los planes comerciales de la empresa, redundan en beneficios para las poblaciones marginadas.

“Al llevar este tipo de comunicaciones podemos ayudar a esas comunidades a tener un mayor acercamiento, un mayor crecimiento, tanto económico como social e inclusive cultural”, asegura el directivo.

ESPÍRITU EMPRENDEDOR.

Juan Carlos Martínez relata que en menos de siete años su empresa se ha convertido en uno de los principales distribuidores de Telcel, ya que actualmente ha ampliado sus oficinas corporativas al DF, Toluca, el Estado de México, y Cuernavaca, Morelos. Hoy día, Celular Milenium abastece a 800 pequeños empresarios ubicados en estas ciudades, que continuamente reciben capacitación. Fue en 2007, cuando Celular Milenium inició formalmente las tareas de responsabilidad social con la Fundación Domitila Domínguez, bajo el principio de que es una actividad congruente con el quehacer empresarial.

A la fecha, ha establecido convenios con varios ayuntamientos de Hidalgo, que consisten en que los servidores públicos cuentan con una línea celular, que se paga vía nómina, y quienes además reciben programas especiales. A cambio de esta cartera de clientes, la empresa hace aportaciones directas a los gobiernos municipales para programas de responsabilidad social.

Pero además, la empresa distribuidora ha incursionado en un plan estatal de donación de computadoras. Dichos equipos se entregan a los estudiantes de educación media superior con el mejor promedio de su generación. “Nos acercamos a Microsoft para el licenciamiento de Windows y de Office, mientras que Telcel dio una tarifa anual sumamente baja de conexión a Internet”, relata Martínez Domínguez. Este beneficio ha llegado a 4,500 alumnos del estado de Hidalgo.

La Fundación también ha contribuido a abastecer de alimentos al albergue del Hospital General Estatal, creado en 2011, cuyo propósito es dar techo y comida a los familiares de los pacientes. Rosaura Silva, directora del albergue, menciona que hoy día la Fundación abastece 240 comidas diarias, lo que es un buen complemento para las otras facilidades que otorga el recinto: 44 camas, sanitarios y regaderas.

MUNICIPIO PRODUCTIVO.

A leerAcaxochitlán es la cabecera municipal de Santa Ana Tzacuala, de donde es originaria Francisca Martínez. Se localiza a 60 kilómetros de Pachuca, capital del estado de Hidalgo, y para llegar a este punto se transita por carretera y caminos de terracería. El municipio se distingue por sus casas hechas de adobe y teja y por sus bajas temperaturas.

El presidente municipal de este ayuntamiento, Erick Sosa, asegura que las comunidades y pueblos que conforman la demarcación tienen una vocación productiva, representada por invernaderos de flores y plantas de ornato, el cultivo de frutas y legumbres, la elaboración de artesanías o las imágenes que se reproducen en los bordados del taller de Francisca.

En 2012, el municipio logró participaciones para el desarrollo de infraestructura por 75 millones de pesos (mdp). En el presupuesto de 2013 tiene asignados 100 mdp más. Cuando se le pregunta de los planes en materia de inclusión tecnológica, Sosa —quien llegó como abanderado de una alianza entre los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) y cuyo mandato termina hasta 2016— responde que su gobierno ya se prepara para lo que viene.

Sabe que, al concluir su periodo, el bachillerato será obligatorio en todo el país. En este sentido, la administración municipal ha donado 120 laptops al año para los alumnos de secundaria con mayor aprovechamiento escolar, con el propósito de que los jóvenes tengan un mejor horizonte.

“En Acaxochitlán somos indígenas, pero sabemos trabajar”, afirma Francisca, también presente en esta última entrevista.

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