Organizados para reforestar

Vivián AlegríaDespués de su adhesión al Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua —un proyecto de largo alcance del Gobierno Federal cuyo objetivo es sembrar 30 millones de árboles en un periodo de cinco años—, la Fundación Coca Cola, en los dos primeros años de trabajo en esta iniciativa, tuvo un hallazgo: la capacidad de organización de cientos de comunidades que buscan su propio progreso.

En este lapso se demostró que las herramientas del programa —capacitación, talleres productivos, desarrollo de actividades de campo y siembra de los árboles incluidos en los procesos de reforestación— dieron también como resultado opciones económicas alternas para evitar que los pobladores continuaran dependiendo de la tala.

“Se detectaron varios proyectos que pueden dar sustentabilidad al mismo Proyecto de Reforestación, que es posible gracias a que cuentas con grupos de pobladores organizados”, dice Vivián Alegría, directora de Asuntos Comunitarios y Fundación Coca Cola.

De esta forma, además de las tareas de reforestación, las obras de suelo y los cursos de educación ambiental, se comenzó a prestar atención a la creación de viveros comunitarios y sistemas de captación de agua.

A la fecha, en virtud de un trabajo coordinado entre la Fundación, organizaciones civiles, instancias federales, estatales y municipales, así como de las comunidades, se registra una red de 13 viveros comunitarios en 12 estados del país, con una producción superior a 2 millones de árboles y 25 especies de éstos.

En cuanto a la captación de agua, los nuevos planes atendieron la construcción y rehabilitación de dos ollas captadoras, una de ellas ubicada en Hidalgo y la otra en Campeche, que en conjunto tienen una capacidad que se traduce en 18 mil metros cúbicos de agua.

Tierra Pino

Estos nuevos proyectos —que han propiciado la formación de cooperativas y asociaciones— a menudo representan la única fuente de empleo de los pobladores de la zona, mientras que el liderazgo que han venido cobrando las mujeres también se traduce en un elemento de cohesión familiar y social, agrega Alegría.

Debido a su expertise en el tema ambiental y cuidado de la flora y la fauna, la Fundación Coca Cola decidió emprender las tareas con Pronatura, una organización con 30 años de experiencia en las labores de reforestación y que cuenta con una cobertura a nivel nacional.

“Se han aplicado modelos de involucramiento comunitario. La construcción y operación de viveros, por ejemplo, ha generado una derrama económica directa a las comunidades propietarias de las hectáreas, con la consecuente mejora de las economías locales”, afirma por su parte, Domingo Montes de Oca, coordinador Centro-Occidente del Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua, impulsado por el Gobierno Federal.

En esta labor participan, además la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

ACCIONES COMPARTIDAS

No más talaActualmente el Programa Nacional de Reforestación abarca 21 estados de la república, mientras que las labores que se han desarrollado en la misma línea de acción —viveros comunitarios y ollas captadoras de agua— alcanzan una de sus mejores expresiones en Hidalgo.

Las acciones del programa en esta entidad se diversificaron de manera significativa durante 2010 con el incremento de la superficie de reforestación, que llegó a 570 hectáreas (ha) de un programa original de 500 ha provocando que un mayor número de ejidos y comunidades se hayan visto favorecidos.

Estas acciones beneficiaron a 26 comunidades en 15 municipios, de los cuales 13 se incorporaron por primera vez al proyecto. El año pasado se integraron al programa 25 ha del Parque Nacional El Chico, clasificado como Área Natural Protegida, donde sobresalen sus árboles de oyamel.

“Con el apoyo de Coca Cola, el reto es generar el esquema que permita la venta de plantas de los viveros propiedad de las comunidades”, indica por su parte Andrea Ticó, Técnico de Campo del Programa Nacional de Reforestación para Pronatura

Los programas que reflejan el involucramiento activo de los pobladores están relacionados con el vivero ubicado en la colonia San Sebastián Capulines, en el municipio de Mineral del Chico, y la olla captadora de agua del ejido Fray Francisco, en el municipio El Arenal.

Si bien la red de viveros comunitarios ha sido visualizada como área de servicio a las zonas sujetas a restauración ecológica del programa federal, también se busca un beneficio social traducido en la derrama económica a través del empleo

Los viveros comunitarios, por lo general, abarcan una extensión de entre 3 a 5 ha, por lo que el programa busca maximizar el empleo de la mano de obra dedicada originalmente a la siembra de árboles, con el fin de realizar actividades complementarias para crear economías locales.

A PARTIR DE CERO

Roberto mejíaHace apenas un año, el terreno donde hoy está asentado el vivero de la colonia San Sebastián Capulines estaba abandonado, se perdía entre la maleza y nadie ajeno hubiera apostado a que podría tener viabilidad como unidad productiva. Hoy sus primeros frutos favorecen a 24 familias.

“El vivero comenzó de cero, y nos pusimos a habilitar caminos, a nivelar el terreno con picos y palas donde participamos todos, incluyendo las señoras, que fueron las más entusiastas”, menciona Roberto Mejía Monter, responsable de la operación del mismo. El espacio cuenta actualmente con sanitarios gracias a la construcción de una fosa séptica, además de que existe un área para secar e integrar los plantíos que albergarán el vivero, camas de composta y una bodega.

La comunidad favorecida comenzó sus actividades a base de prueba y error, y en este proceso los ejidatarios se las ingeniaron para crear un sustrato base elaborado con materiales como el tezontle, partes de lombriz y hojarasca para fortalecer los plantíos colocados en charolas de unicel y protegidas contra hongos y bacterias

Actualmente el vivero da cobijo a 100 mil plantas de las especies Pinus patula y Pinus pseudostrobus; el siguiente paso es que el vivero produzca árboles de oyamel, la especie que necesita el Parque Nacional El Chico, y proveer de esta especie a un espacio de 25 ha. Otro de los proyectos se vincula con la creación de huertas de nopales y hortalizas.

Para los ratos libres, las 19 mujeres que vigilan el proyecto comenzaron a tomar clases de artesanías con el profesor Juan Monroy, pues la idea que tienen en mente es ir produciendo plantas de ornato que vayan colocadas en recipientes diseñados por ellas y así obtener más valor por el producto, explica Verónica Aranda, una de las personas más activas del programa.

PLANTAR Y REGAR

En breve Apoyan a empresarios lecherosEn 2010, Coca Cola invirtió en la construcción de dos ollas captadoras de agua, una ubicada en el municipio del Arenal, en Hidalgo, y otra en Calakmul, Campeche, que son aprovechadas para consumo productivo. Los dos proyectos suman un volumen anual de retención de agua de 18 mil metros cúbicos.

La olla de captación en el ejido de Fray Francisco puede retener 9 mil metros cúbicos del vital líquido y alimentar varios viveros, tanto para la producción de árboles forestales como para proyectos productivos de nopal que favorecerán la economía de la región.

Leonardo Meza, un adulto mayor responsable de la operación de la olla, recuerda que a finales del año pasado el proyecto fue reactivado, pues aunque existía anteriormente, los materiales no cumplían con las características adecuadas y nunca funcionó hasta ahora.

“En septiembre del año pasado por fin se dio la reactivación. Aquí la comunidad aportó la mano de obra y los insumos para el establecimiento del sistema de descarga”, relata el ejidatario. “Estamos de acuerdo en que nos apoyen, pero necesitamos poner de nuestra parte.”

La obra traerá benefi cios para unas 100 familias que son pequeños propietarios de viveros y nopaleras, y aunque en la región no llueve desde agosto de 2010, los pobladores cuentan con agua para sus plantíos. Meza refi ere que debido a los buenos resultados, la comunidad tiene la certeza de que podrán alcanzar la meta de sembrar 80 mil árboles en un periodo de un año.

TRADICIÓN TURÍSTICA

José TejadaAbanderado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Tejada Tovar, alcalde del municipio Mineral del Chico, afirma que su administración ha abierto todos los canales a los programas que busquen reforzar la preservación de la fl ora y el ecosistema en la zona, así como impulsar proyectos productivos.

“El municipio está abierto a las propuestas, a la inversión, y siempre en la búsqueda de nuevos proyectos”, asevera el presidente municipal, cuya gestión abarca el periodo 2009-2012.

Mineral del Chico genera 75 por ciento de la fl ora al norte de la ciudad de Pachuca, y su mejor ejemplo es el Parque Nacional con 227 ha protegidas y un área total de 350 ha cubiertas de bosque con especies de oyamel, encino y laurel. Recientemente di versificó sus plantíos y hoy cuenta también con tierras dedicadas a la siembra de osa y tulipán de exportación.

El Parque Nacional, un verdadero atractivo del estado de Hidalgo por sus especies protegidas, recibe en épocas normales entre 400 a 500 visitantes los sábados y domingos, aunque en Semana Santa la cifra llega hasta 15 mil visitantes.

Hidalgo supera expectativasSin embargo, pocos conocen de su tradición minera que data de principios del siglo XX, y que la administración de Tejada Tovarusca reactivar con la llegada de un plan de inversión de 2 millones de dólares para trabajos de exploración de betas de oro y plata, liderados por una empresa chilena.

El edil afirma que otra de las grandes obras de su administración será la construcción de carreteras con una inversión de 16.5 millones de pesos, con lo que mejorará el tránsito del municipio —en cuyos alrededores se asientan las universidades de La Salle y el Futbol—. De igual modo destaca la puesta en marcha de proyectos hídricos, fundamentales para la sobrevivencia de los proyectos productivos de ejidatarios, como los viveros.

El alcalde da adelantos de otro proyecto que le enorgullece: conseguir para Mineral del Chico el título de Pueblo Mágico. “Creo que lo obtendremos, porque contamos con mucha riqueza turística”, refiere

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