El abc de una campaña política

Planear una campaña requiere de la colaboración de un equipo multidisciplinario, eficaz, confiable y experimentado

Campaña PoliticaUn principio incluido en el libro de estrategia más influyente del mundo, El arte de la guerra, se aplica a las campañas políticas. Dice así: El que planifica la victoria en el cuartel general, incluso antes de entablar la batalla, es el que tiene más factores estratégicos de su parte.

Dicho principio advierte la importancia de preparar todo de manera escrupulosa para asegurar que una campaña política se concrete a cabalidad y con un buen resultado.

Planear implica desarrollar una estrategia capaz de generar una preferencia electoral firme y razonada a partir de tres elementos: un partido político, un candidato y una plataforma. Conocer al electorado y entender sus necesidades se vuelve toral para este efecto.

Lo anterior requiere de la colaboración de un equipo de trabajo multidisciplinario, eficaz, confiable y, en la medida de lo posible, experimentado, ya que son los conocimientos y habilidades de ese grupo bien coordinado lo que hará posible un resultado favorable.

En la campaña política existe una figura central, el candidato. A él le corresponde la mayor visibilidad de este esfuerzo colectivo, pues le da rostro humano a un partido y a un proyecto político.

Debe ser capaz de comunicarse de persona a persona y se distingue por su carisma, temple y por su empatía. Asimismo tiene que proyectar una imagen familiar al electorado, que debe empatar con un discurso que emocione y responda a las inquietudes de los votantes.

Antes de pensar en las redes sociales —lo cual se ha puesto tan de moda— hay que recordar que las campañas políticas se ganan en tierra. Las relaciones públicas del candidato y de su equipo son las que construyen la simpatía con los electores.

El mensaje y las propuestas políticas deben estar definidos de antemano. Si el candidato habla con claridad y se muestra respetuoso hacia sus colaboradores y hacia quienes busca convencer, tendrá la mitad del camino recorrido. Su credibilidad residirá en su congruencia, que es la coincidencia entre su pensar, su decir y su actuar.

Las cualidades personales y políticas del mejor candidato pueden ser puestas en duda en cualquier momento por un error, un descuido o una falta de previsión. Ante cualquiera de estos eventos inesperados, el candidato tiene que defender su reputación a toda costa, el único capital que posee para demostrar una aspiración legítima al cargo público.

La reputación se edifica con la confianza y ésta se construye mediante el comportamiento. Más que promesas, la actitud transparente es un valor que debe ponerse en práctica.

VALOR ESTRATÉGICO

Al momento de planear la campaña, son imprescindibles cinco áreas: la dirección, las finanzas, la producción, la logística y la relación con los medios de comunicación.

La dirección tiene que planear, organizar, orientar las acciones y controlar permanentemente su desarrollo en la campaña.

Al área financiera le corresponde la recolección de fondos y la administración de los mismos; suele estar rodeada de la suspicacia de los adversarios políticos y del electorado. Por eso conviene actuar con transparencia

El área de logística se encarga de operar en campo los eventos del candidato, distribuir materiales y organizar a voluntarios, entre otras tareas.

El equipo se completa con un área de producción de materiales de campaña, como carteles, spots y otros productos que comuniquen con creatividad las propuestas del candidato. Asimismo, un equipo de atención a los medios de comunicación cierra el círculo con una relación cordial con periodistas y líderes de opinión.

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