Encuestas, sus mil y un usos

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PeriódicosLas encuestas pueden ser un mapa de acción, un recurso publicitario y hasta un motivo de escarnio; sin embargo, su uso se ha expandido mucho más allá del quehacer electoral y los gobiernos suelen tomarlas como un instrumento de navegación importante para sus administraciones. Por ello, vale la pena reflexionar acerca de los usos que hoy en día se les da a esos ejercicios demoscópicos y qué pueden ofrecer para sacarles el mayor provecho posible.

Una encuesta puede tener distintos objetivos, los cuales dependen de quiénes son sus usuarios. Por ejemplo, un candidato o un partido político pueden encomendar una encuesta para uso estratégico, de manera que los resultados le asistan en las decisiones y la articulación de mensajes de campaña. Bajo este esquema, la encuesta ofrece información acerca de cuánto apoyo tiene el candidato del electorado, cuál es el nivel de apoyo de sus competidores, cuáles son los grupos entre los que se tienen más simpatías o antipatías y, además, permite detectar las áreas de oportunidad para aumentar el apoyo electoral. Este uso de las encuestas es altamente redituable para los candidatos y sus estrategas de campaña, ya que constituyen una fuente valiosa de información que puede marcar la diferencia para hacer una campaña electoral exitosa.

Otro uso que también se les da a las encuestas que encargan los candidatos y sus partidos es el propagandístico o publicitario. Los resultados de una encuesta que favorece al aspirante suelen publicarse bajo la creencia de que pueden crear un clima de opinión favorable a ese candidato y, por consecuencia, atraerle electores, patrocinadores o simplemente afianzar el apoyo de otros actores dentro del propio partido, por mencionar algunos posibles efectos. La hipótesis que la profesión de encuestadores ha desarrollado a este respecto es la del denominado bandwagon effect, es decir, el efecto por el cual los electores, principalmente los indecisos, podrían definirse en función de quién va ganando en las encuestas y sumarse al “carro ganador”. Si bien esta posibilidad suena muy factible, no está comprobado que la publicación de encuestas tenga un efecto claro en su decisión de voto.

GOBERNANTES-GOBERNADOS

EncuestaLos medios de comunicación, sobre todo aquellos que invierten en la realización de sus propias encuestas, suelen darles un uso informativo. Éstas son las que comúnmente se denominan “encuestas públicas”, ya que se diseñan, patrocinan y realizan con el objetivo de publicar sus resultados, sin importar cuáles sean éstos. Kathleen Frankovic, quien fue responsable por muchos años de las encuestas de CBS/New York Times, ha comentado que la encuesta no sólo es parte de las noticias, sino que se vuelve la noticia en sí. Y tiene mucha razón. Cada vez que se publican sondeos sobre preferencias electorales, dichas publicaciones suelen tener un gran impacto, crean controversia y pueden influir en el clima de opinión. Las encuestas sobre preferencias electorales son altamente demandadas, y eso se debe, en parte, a que suplen información que reduce la incertidumbre acerca de un proceso político-electoral.

Otros usos muy comunes hoy en día incluyen el que se les da con fines académicos y el que se enfoca a la concienciación, es decir, a hacer a otros conscientes de algo, en este caso algún problema de interés público. Los académicos suelen utilizar encuestas para probar hipótesis y construir teorías acerca de las actitudes y el comportamiento político de los mexicanos, de las que los estrategas de campaña podrían beneficiarse enormemente por sus hallazgos.

Por otro lado, la labor de concienciación por la vía de las encuestas también ha crecido, y se centra fundamentalmente en el esfuerzo que organismos e instituciones hacen para enfatizar problemáticas como la discriminación, la corrupción, el deterioro ambiental, el trabajo voluntario y muchos otros temas que son captados con nitidez a través de los sondeos.

De particular interés para los alcaldes, las encuestas tienen un natural uso en el gobierno. En la teoría y la práctica, las políticas públicas deberían de reflejar las problemáticas sociales y económicas de los ciudadanos, las que se pueden identificar claramente a través de los sondeos diseñados con esos propósitos. Si bien las encuestas pueden —y suelen— ofrecer información acerca de los niveles de apoyo o rechazo ciudadano con los que cuenta un gobierno, el uso estratégico puede también ser altamente redituable en este caso. ¿Cuáles son las necesidades y las prioridades de los ciudadanos?, ¿cómo perciben ciertos problemas?, ¿cuán dispuestos están a tomar ciertas acciones?

A través de las encuestas se establece un claro vínculo entre gobierno y gobernados, sirviendo como una base importante en el diseño, instrumentación y evaluación de las políticas públicas

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