Error gobernar con encuestas

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Encuesta“Es muy difícil asimilar que lo que digan mil personas represente lo que piensan 110 millones”. La reflexión es de María de las Heras, directora general de Demotecnia, quien en entrevista con Alcaldes de México, precisa que las encuestas, bien empleadas, pueden ser un instrumento útil para quienes toman decisiones en las áreas política, de gobierno y privada. Pero nada más que eso, porque frecuentemente se les otorga un poder que no tienen, ya que no son la única herramienta, ni siquiera la más importante. Sobre esto nos habla una de las investigadoras de opinión pública más destacadas del país.

¿Cuántas encuestas son recomendables durante un proceso electoral?

Normalmente se tiene que hacer una encuesta previa a la selección de candidatos; después, otra ya con los candidatos definidos para tener una evaluación de sus fortalezas y debilidades. Posteriormente, una más a media campaña, y la última se realiza para tener resultados justo 15 días antes de la elección.

¿Cuál es el servicio que prestaría una encuesta para los municipios?

María de las herasLo primero que haría es dividir los municipios. En el país hay municipios cuya conformación es muy homogénea, de pocas personas, en los que quien está gobernando tiene a su alcance muchos mecanismos de información directa para conocer las demandas de sus gobernados y para comunicar lo que está haciendo para cumplirles. En estos municipios recurrir a encuestas es inútil.

La opinión pública existe donde hay público, y éste es una masa de personas que recibe y crea opinión a través de un medio de comunicación masivo. Entonces, hay tipos de municipios en donde la autoridad necesita tener la información de lo que opina la gente, o también los partidos para saber cómo van las elecciones locales. En esos ayuntamientos, en los que por su dimensión y conformación es difícil acceder de forma directa a conocer la opinión de todos, es donde las encuestas pueden ser uno de los mecanismos para que el que está gobernando vaya pulsando cómo va ésta.

REACCIONES, NO RAZONAMIENTOS

¿Qué errores se cometen al usar encuestas en un gobierno?

Deben ser, siempre, una herramienta. Ningún presidente municipal o gobernador que haya llegado al puesto de forma legítima y transparente, necesita de una encuesta para saber cuáles son los problemas de su municipio, ya que los debe conocer muy bien. Lo que sí necesita son elementos para saber, palpar y evaluar cómo transmitir lo que él ha decidido y lo que es su programa de trabajo, así como mantener esa comunicación con sus gobernados, para que lo que realice sea recibido de manera positiva.

La encuesta no es una herramienta de administración pública, ni tampoco un sustituto de la obligación del gobernante de presentar un programa de trabajo, y de trabajar conforme a él y a un esquema de prioridades y acciones. Lo contrario es absurdo: si el gobernante quiere que los encuestadores le digamos qué hacer, pues mejor que renuncie. Si alguien quiere ser gobernador o alcalde, y no sabe qué decir, pues mejor que deje pasar a otro que tenga ideas.

Es un error pensar que se va a gobernar con las encuestas; lo que éstas miden son los efectos de la inmediatez, y con ellos no se puede gobernar. Si se gobierna con encuestas, por ejemplo, nunca se va a construir una carretera o una calle, porque si se van a afectar predios, pues la gente estará en contra.

¿Cuál es la diferencia entre la consulta que hacen los gobiernos para realizar ciertas acciones, y las encuestas?

Son distintas. Con las encuestas lo que estamos midiendo son las reacciones de un público. Lo que nosotros medimos no son razonamientos de la gente, sino sus reacciones ante lo que percibe; las consultas ciudadanas conllevan una serie de decisiones bastante más racionales, ya que es una invitación a participar para tomar una decisión y, además, el que lo hace sabe que va a tener consecuencias.

Me da la impresión de que muchos políticos en ejercicio de gobierno o en los partidos, como que han pretendido quitarse la responsabilidad de resolver problemas aventándosela a las encuestas.

¿Las encuestas inducen la opinión pública y la decisión de los gobiernos?

Los que están enfermos de encuestas son los políticos, los que gobiernan y los que toman decisiones, no el público. Los que se vuelven locos con ellas, cambian de opinión, salen y declaran, son ellos.

Las encuestas no tienen un efecto de bola de nieve en la opinión pública, y sólo reflejan lo que la mayoría está pensando. Pero siempre habrá puntos marginales en esa mayoría, los que, al enfrentarse a una información que no perciben como su opinión, simplemente la rechazan.

Hay muchos gobernadores que, cuando nos encargan una encuesta ya nos están diciendo cuál es el resultado que va a tener. Pero, si ya lo tienen todo tan claro, ¿para qué me encargan la encuesta? Y más vale que la encuesta coincida con lo que dicen, porque si sale otra cosa… Pero también es cierto que hay una bola de charlatanes de todos los calibres metidos en la realización de encuestas, que hacen que esa reacción, de cierta forma, se justifique.

 

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