Haga fama, y láncese a gobernar.

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Peña NietoCuando hablamos de servidores públicos en cargos de elección popular, asumimos que llegaron mediante un proceso democrático, el cual requirió de una campaña previa para dar a conocer su imagen y propuestas. De esta manera inferimos que dicho personaje cuenta con la aprobación de la población que votó a su favor o que al menos goza de cierto renombre entre la mayoría.

Sin embargo, la elección de una figura de autoridad —al referirnos a alcaldías, gubernaturas o administración federal— no está directamente ligada con la popularidad del candidato, sino con otros factores que determinarán su victoria. Dichas variables pueden ir desde el arraigo que tiene un partido político entre la población, la mala fama del otro candidato, o bien el beneficio que dan los votantes indecisos al elegir al “menos malo”.

El individuo, al desempeñarse como funcionario —independientemente de las razones que lo llevaron al cargo—, debe realizar una serie de actividades y presentar las posturas que lo mantengan arriba en la aprobación de la gente sobre la que tiene injerencia.

Que un candidato haya sido carismático y haya contado con una buena campaña de marketing político, previo a su elección, no quiere decir que durante su gestión vaya a mantener el cariño de los votantes.

GANE CONSENSO SOCIAL.

La importancia de mantener una buena popularidad puede marcar la diferencia al momento de querer cumplir con un plan de trabajo y llevarlo a la práctica. Mientras el servidor público cuente con el reconocimiento de la población, tanto su plan de trabajo, como las negociaciones públicas y privadas que realice, sin olvidar la continuidad de sus proyectos en la siguiente administración, tendrán altas posibilidades de éxito.

Es pertinente tener en cuenta que la medición de la reputación es fundamental para determinar cuándo es el mejor momento de incorporar nuevas políticas públicas, emprender reformas estructurales o realizar proyectos de infraestructura de gran envergadura.

Si la ciudad, estado o país requiere de un magno proyecto de alcantarillado y drenaje que podría afectar por meses a alguna de sus principales vialidades, el funcionario debe conocer el nivel de aprobación que tiene. Si la urgencia de este proyecto coincide con un escándalo fiscal de la administración, una declaración desatinada o una baja aceptación en general, el inicio de los trabajos podría verse afectado mediáticamente.

LECCIONES DE UN REY.

¿Qué puede hacer un político con algún cargo de responsabilidad para mejorar su fama y convertirse en un personaje amplia y positivamente conocido por la sociedad?.

Andrés ManuelDebe identificar cuáles son sus udiencias clave y, muy importante, el poder que tienen para replicar rápida y eficientemente acciones o mensajes que eleven su popularidad. Como ejemplo podemos señalar el caso del rey Juan Carlos de España, quien el año pasado emitió una misiva en la que criticaba a los independentistas catalanes.

El mensaje fue evaluado previamente por su equipo de comunicación, para determinar cuál era la coyuntura que preocupaba al resto de las audiencias. La carta trajo una mejoría en su imagen, similar a los niveles en los que se encontraba previo a las fotos de su safari en Botsuana, duramente criticado.

CASO PROFECO.

Es indispensable una valoración objetiva sobre la credibilidad y el nivel de legitimidad de las instituciones a los ojos de la población. Si hay una percepción generalizada de que uno de sus departamentos operativos requiere de cambios, deberá analizarse el alcance y el momento para realizar los ajustes y ser consistente con que los mensajes vayan acompañados de acciones concretas.

Un ejemplo claro es la destitución del titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Humberto Benítez Treviño, cuya hija hizo un prepotente uso de los recursos de la dependencia al querer clausurar en abril pasado un restaurante en la Colonia Roma del Distrito Federal (DF).

El presidente Enrique Peña Nieto consideró que la situación ameritaba medidas extremas en un departamento que adolece de baja popularidad entre los habitantes del país. La destitución de Benítez Treviño generó una mejor percepción sobre la actitud del jefe de Estado con respecto al mantenimiento del orden y dejó en claro que nadie está por encima de la ley. También demostró que en su administración no habrá privilegios.

PLANEACIÓN CIENTÍFICA.

Estas acciones concretas no serían efectivas si no existe un aparato bien organizado de comunicación social. Es importantísimo que el funcionario cuente con los canales de comunicación actualizados, disponibles y efectivos. Sin esto, sus mensajes, acciones y opiniones positivas no llegarán a las audiencias que afectan directamente en el aumento o disminución de la popularidad del servidor público.

Como conclusión, para mejorar la reputación de un político debemos emprender el plan de acciones como si fuera una investigación que utiliza el método científico:
• Identificar las audiencias clave
• Medir y establecer indicadores de popularidad y credibilidad de instituciones
• Organizar un plan de acción y difusión • Establecer actividades y transmitir mensajes
• Medir la percepción posterior a la instauración del plan

De esta manera el personaje en cuestión podrá determinar las variables que afectan positiva o negativamente su imagen, con conocimiento de causa para corregir, poner en marcha y mejorar su aceptación ante la sociedad.

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