Qué hacer ante la opinión pública

SetLa opinión pública siempre ha sido debatible desde cómo conceptualizarla, hasta la duda de si existe o sólo es un imaginario, o incluso hay quienes se atreven a medirla. Lo cierto es que nadie la ve, pero todos sabemos que existe. Nadie sabe quién la origina, pero eso poco importa en un mundo donde la información viaja literalmente a la velocidad de la luz, y así de vertiginosa, la opinión pública genera una percepción sobre cualquier personaje o acontecer de la vida.

De acuerdo con la Real Academia Española, la opinión pública es “el sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados”.

Ante este escenario, conviene que cualquier político o gobernante se haga las siguientes preguntas clave: ¿cuáles son los factores que generan ese sentir?, ¿cuáles y cómo funcionan los medios para difundirlo?, y ¿qué influencia puede tener ésta sobre sus carreras?.

La credibilidad de cualquier actor público es la base para que genere confianza ante sus distintas audiencias, la cual debe contar con argumentos sólidos y comprobables que le permitan transmitir honestidad y transparencia.

Pero el factor más importante es la congruencia. La percepción que la opinión pública obtenga de cualquier gobernante será por la congruencia entre su discurso y sus actos.

Los hechos, más allá de declaraciones, son imágenes que hablan y ofrecen mayor información que cualquier palabra, por lo que los actos de los políticos y gobernantes están más vigilados hoy en día como ninguna otra ocasión en la historia de la humanidad.

MEDIOS

Todavía hace unas cuantas décadas, los periódicos eran los amos absolutos de generar las opiniones, las cuales tardaban alrededor de 24 horas para gestarse y desarrollarse en culturas medianamente informadas. Posteriormente llegaron la radio y la televisión, ocasionando que la información llegara aún más rápido a las distintas audiencias, esto incluye la de los diarios, ya que actualmente no se escapa ningún noticiario matutino en medios electrónicos que repliquen las noticias publicadas en los periódicos.

Pero en los últimos años, las cosas han evolucionado y estamos en pleno arranque, por lo que aún nos falta mucho por ver.

Específicamente con el Internet y las redes sociales, hoy por hoy, la opinión pública se genera en minutos, y cualquier mínimo error o acierto puede afectar de forma negativa o positiva la imagen pública de cualquier político o gobernante.

LÍDERES DE OPINIÓN

ManosLos medios de comunicación no trabajan solos. Existen los llamados líderes de opinión, que han logrado un alto nivel de credibilidad ante sus lectores, radioescuchas, televidentes o seguidores en redes sociales que, de forma casi ciega, creen los aciertos o desaciertos de sus comentarios o análisis sobre el escrutinio de actores públicos, como son los políticos o gobernantes, a quienes hay que llamar a cuentas constantemente.

Al igual que las portadas de un diario o los titulares de un noticiario, los artículos en impresos, análisis en los medios electrónicos o los post en las redes sociales de estos influyentes pueden “teledirigir” las percepciones de la opinión pública, a favor o en contra de decisiones o actos; incluso pueden ser “termómetros” de posibles escenarios futuros, con el fin de medir la reacción de las mayorías para evaluar la conveniencia o no de actuar por parte de políticos y gobernantes.

SU INFLUENCIA

Entendiendo que una carrera política se construye poco a poco, a lo largo de la vida, ésta va de la mano de la construcción de una imagen pública, la cual es observada en todo momento, los 365 días del año.

Un mínimo acto de incongruencia entre el discurso y las acciones de un político, puede convertirse en una cascada de cuestionamientos.

De forma irónica, la mayoría de las ocasiones en las que un gobernante tropieza con hechos que podrían no sólo acabar con su carrera política, sino marcar el resto de su vida, se trata de fallas en su imagen pública y privada.

RECOMENDACIONES

Por lo anterior, a continuación se mencionan una serie de sugerencias que parecen básicas a simple vista, pero son una constante en los errores de políticos y autoridades, que por un lado pregonan mensajes de transparencia, austeridad, honestidad y otras moralidades; pero sus actos van en sentido contrario, y son los medios quienes están obligados a ventilarlos.

• Evite declaraciones, aunque sean a tono de broma, que fuera de contexto puedan ser malinterpretadas. Esto incluye actos públicos y privados, ya que sus opiniones o aseveraciones llevan el peso del cargo.

• Cuide las reglas de urbanismo o de tránsito elementales, como estacionarse en doble fila.

• Evite frecuentar lugares considerados de lujo o hacer pagos de cuentas que puedan verse como excesivos.

• Prescinda de elementos llamativos, como relojes y corbatas ostentosas, vehículos, número de ayudantes o de seguridad.

• Viaje sólo en casos plenamente justificados.

• Con especial atención, cuide las llamadas telefónicas, tanto en sus contenidos como la facturación.

• Cuide los contenidos e imágenes de todas sus comunicaciones por cualquier medio: teléfono, celular, mensajes de texto, messenger y redes sociales.

• Considere que los correos electrónicos son documentos oficiales que pueden volverse públicos o ser reenviados sin un control adecuado.

• Tenga precaución en reuniones sociales, ya que en cualquier momento pueden ser fotografiados o grabados por cualquier persona (no hace falta la presencia de periodistas para esto); más aún si se encuentra algún personaje público o controvertido.

• Evite recibir o dar regalos ostentosos.

• Absténgase de fumar en los lugares que señala la Ley Antitabaco.

• Algunas de estas sugerencias aplican también para familiares y equipo de trabajo más cercano.

• Es importante considerar estas recomendaciones tanto en eventos públicos como sociales y privados.

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