Adiós a pisos de tierra

Luis MejíaEn México, 11.2 millones de personas viven en pobreza extrema y 36 millones más en pobreza moderada, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). De entre los diversos grupos sociales, los indígenas son los más afectados por el rezago en el sector educativo, la falta de acceso a los servicios de salud, la seguridad social, alimentación, vivienda y calidad de espacios habitacionales.

En este contexto, Luis Mejía Guzmán, subsecretario de Desarrollo Social y Humano de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), asegura que el reto para el gobierno Federal es llevar una mejor calidad de vida a 1,251 municipios (de los 2,440 que integran el país) que se encuentran en condiciones de alta y muy alta marginación.

“En nuestro Programa para el Desarrollo de Zonas Prioritarias (PDZP), agrupamos a los adultos mayores de 70 años, a los jornaleros agrícolas, a los que han perdido el empleo, entre otros. Esos son grupos prioritarios”, explica el funcionario.

PISOS FIRMES Y ESTUFAS

Luis Mejía precisa que actualmente el proyecto trabaja en 125 municipios prioritarios para llevar equipamiento, infraestructura básica, agua potable, plantas de tratamiento de aguas residuales, escuela digna, servicios de salud, caminos y comunicaciones, entre otros beneficios. “Ahí no es subsidio, es inversión, lo consideramos como inversión social básica, porque vamos a dotarlos de servicios”, comenta.

Focos de atenciónPero dos programas que buscan impactar directamente en la calidad de vida son el llamado Piso Firme y el Programa de Estufas Ahorradoras. “El rezago nos decía que teníamos, en 2005, al menos 2.4 millones de viviendas que tenían piso de tierra. La meta es que al final del sexenio no exista un solo piso de tierra en México; que no haya, en 2012, un mexicano que tenga que dormir en piso de tierra”, indica.

Para corroborar lo anterior, detalla, hasta el momento se han terminado 2 millones de pisos de concreto, lo que equivale a 4.2 millones de metros cúbicos de concreto colado, casi 10 veces el usado en la presa La Yesca. Además, se espera que para 2011 se cubra el rezago que existe en este ámbito, y que en 2012 se coloquen ya pisos en nuevos hogares.

“Con esta estrategia ya se puede acreditar la disminución en las enfermedades respiratorias y gastrointestinales; y además se registran incrementos de la vida decorosa, lo que beneficia al menos a 16 millones de personas”. El subsecretario asegura que con 187 mil estufas ahorradoras colocadas, las enfermedades respiratorias se han reducido considerablemente, además de que el programa repercute en el ahorro de combustible, al evitar la tala de 3.7 millones de árboles al año debido a la maximización de la leña usada en este tipo de cocinas.

El funcionario de la Sedesol destaca, también, el Programa de Colocación de Letrinas o el de Tratamiento de Aguas Residuales. “El hecho de que tengas agua limpia en la puerta de tu casa es muy diferente a que tengas que estar acarreándola desde lugares lejanos y que incluso se encuentre sucia.”

APOYO BLINDADO

Alrededor de 80 por ciento de las obras desarrolladas por el PDZP tienen como ejecutores a los ayuntamientos, explica Mejía Guzmán. “Por lo que buscamos que los alcaldes se acerquen a nosotros, a través de las delegaciones de la Sedesol, y que presenten su solicitud, en el caso de que sean parte de los 1,251 municipios de zonas prioritarias.” Sin embargo, aclara que también puede darse el caso de que, si bien no todo el municipio está catalogado como de alta o muy alta marginación, sí tenga localidades dentro de ese contexto, y entonces también pueden ser atendidas.

“Nosotros apoyamos a los equipos municipales que vienen con nosotros para la elaboración de proyectos, para ayudarlos a jerarquizar, priorizar y decirles: ‘no, mira, tu problema no es el camino, tu problema es el agua, es el tratamiento de las aguas residuales, tu problema es la electrificación’. Por eso nos interesa de una manera muy importante trabajar este programa con los municipios.”

IndígenasProducto de la fusión de los Programas de Desarrollo Local, Microrregiones y de Apoyo a Zonas de Atención Prioritaria, el PDZP es uno de los esquemas de la Subsecretaría que más relación tiene con los ayuntamientos. Desde 2007 ha aplicado 17 mil 400 millones de pesos a las diferentes acciones realizadas en todo el país.

Mejía asegura que a pesar de las trabas que pueden encontrarse en algunas regiones por parte de los munícipes, el blindaje electoral está garantizado.

Así, cada acción tiene un comité de obra que funge además como contraloría social, “por lo que ya no hay la necesidad de tener a un supervisor en cada lugar. Entonces las miles de obras que realizamos tienen su contraloría social, su comité de obra, y si esta comunidad hace su trabajo, poco a poco hacemos lo que buscamos, crear un tejido social”, afirma el subsecretario.

Añade que la Sedesol busca que los comités de obra trasciendan más allá de los trienios, e incluso que se constituyan algunas organizaciones —en una IAP o una AC—, que se canalicen a través del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol) y se encarguen de darle continuidad a los proyectos.

Además, se promueve la creación de organizaciones de agricultores, criadores de ganado, cooperativas y algunos otros grupos que propicien el desarrollo económico de las comunidades.

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