Agua: en busca de la solución

Milton HenestrosaEn México, 40 por ciento del agua potable se pierde en fugas y 6 por ciento de la población urbana aún carece del servicio. Por otro lado, sólo se cobra la mitad del líquido que llega al usuario y el saneamiento de aguas residuales es escaso y altamente costoso. Todo esto propicia desperdicio de agua y que los habitantes estén inconformes con la prestación del bien, pero sobre todo, pérdidas económicas para los diversos organismos y gobiernos estatales que administran el servicio.

Milton Henestrosa Zárate, gerente de Programas Federales de Agua Potable y Alcantarillado de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), reconoce que mantener la infraestructura hidráulica e instalar una nueva resulta costoso. Adicionalmente, llevar el líquido potable a más habitantes y tratar el agua residual es todavía más oneroso, sobre todo para los organismos estatales de administración de agua que actualmente tienen sistemas de recaudación y cobranza ineficientes.

APOYOS FEDERALES: APAZU

Empujon federalFrente a esta situación, la Conagua pone a disposición de los 31 estados y el Distrito Federal el Programa de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento en Zonas Urbanas (APAZU), por medio del cual se pretende incentivar la realización de obras y acciones al otorgar un porcentaje del total de recursos que los gobiernos municipales requieran para proyectos de mantenimiento, infraestructura y ampliación de cobertura de agua potable; así como también para obras de alcantarillado y trata de líquidos residuales en localidades con más de 2,500 habitantes.

“Queremos organismos operadores fuertes”, dice Henestrosa. Con ello, las entidades generan sus propios recursos para obras y mantenimiento de redes, elevan la calidad del servicio, amplían la cobertura, logran la eficiencia del líquido, e incluso, invierten en su saneamiento.

Para la Conagua, detalla el encargado del APAZU, lo primordial es que cada localidad y gobierno logre la eficiencia en el uso y administración del líquido, ya que esta estrategia permite combatir fugas, incrementar la facturación y recaudación, crear padrones de usuarios confiables y erradicar la corrupción con software eficaz.

“La eficiencia comercial se puede atacar fácilmente, en uno o dos años tendríamos padrones de usuarios confiables; pero la eficiencia física relacionada con fugas y la falta de una medición adecuada, son problemas un poco más tardados de resolver porque requieren de una fuerte inversión. Pocos municipios tienen esa capacidad”, recalca.

Por ello, a quienes presenten proyectos encaminados a acciones de ese tipo, la Comisión les brinda un apoyo económico federal de 60 por ciento del costo total de su proyecto. Incluso, si la obra lo amerita y las autoridades lo justifican, se les puede otorgar un incentivo de 15 por ciento más.

El resto del costo de la propuesta lo deberá cubrir el gobierno municipal o estatal, ya sea con su presupuesto o con apoyo de la iniciativa privada.

Para 2012 la Conagua pretende alcanzar una cobertura de 96 por ciento de agua potable en zonas urbanas. Actualmente es de 94 por ciento, por lo que los proyectos encaminados a llevar el líquido a más ciudadanos reciben una ayuda de 40 por ciento del costo total.

Para el caso de obras o acciones de alcantarillado, saneamiento e instalación de plantas potabilizadoras, no hay problema para construir la infraestructura. Sin embargo, el factor de los costos es lo que detiene las acciones, pues actualmente la Conagua registra un gasto percápita, en agua potable y alcantarillado, de aproximadamente 4 mil pesos por habitante beneficiado. Ante ello la dependencia apoya con la mitad del costo total de los proyectos enfocados a estas acciones, detalla el funcionario Federal.

ASPIRACIONES COSTEABLES

Qué necesito para participarDe acuerdo con el ingeniero encargado del APAZU, la Conagua considera que es importante el esfuerzo de todos, sumar para hacer más, pues si sólo utilizan los recursos de la Comisión, resultan insuficientes para resolver el problema que se tiene actualmente.

Tan sólo en 2010, la instancia Federal destinó 6 mil millones de pesos para APAZU, monto al que deben sumarse los porcentajes restantes que aportaron autoridades e iniciativa privada. Esta inversión hizo posible que se emprendieran cerca de 1,800 acciones en todos los estados del país. Para este año, la Comisión destinará 7,800 millones de pesos aproximadamente, para cerca de 1,900 acciones en todas las entidades.

El monto máximo que se otorga, define Henestrosa Zárate, es de 300 millones de pesos y se da preferencia a las que requieren seguimiento. También se priorizan acciones de micro y macro medición, mejoramiento del padrón de usuarios, facturación y cobranza, así como de ampliación de cobertura y saneamiento.

RIESGO DE CONFLICTOS

De acuerdo con la Conagua, en el país, del total del fluido que adquiere cada estado, sólo 60 por ciento llega al usuario final pues el resto se pierde en fugas; mientras que sólo se cobra entre 15 y 50 por ciento del que emplea el usuario. “Eso es una ineficiencia terrible” refiere Milton Henestrosa.

Carecer de un sistema de cobranza y de medición, no capacitar al personal que opera los organismos, adolecer de un padrón de usuarios actualizado y confiable, son algunos de los factores que propician estas pérdidas. A ello se suma la corrupción que puede llegar a operar en algunos mecanismos y la falta de conciencia de la población hacia el cuidado y pago del servicio. La realidad es que “no se cobra el agua en México, del total que se suministra a veces se cobra sólo 20 por ciento”, lamenta.

Por ello, las instancias de administración de agua han optado por incrementar las tarifas, reducir la presión del suministro del líquido para evitar fugas y suprimir el saneamiento del agua, refiere al respecto Oscar Fuentes Mireles. El investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que la vida útil de las tuberías es de 20 años, y aunque invertir en el alcantarillado y saneamiento de aguas resulta costoso, permite recuperar entre 40 y 60 por ciento del agua residual.

ColaderaLas obras, admite, resultan caras y complejas, dada la variedad orográfica del territorio del país. Tan sólo en saneamiento de agua, 60 por ciento de las plantas dejan de operar porque no logran cubrir los gastos que erogan. Y un mal sistema de recaudación por el pago del agua no ayuda, pues no permite tener ingresos suficientes para pagar el mantenimiento o sustitución de tuberías, obras de alcantarillado y saneamiento, ni de ampliación de cobertura.

“A México le falta mucho. Hay lugares en varios estados donde no se invierte lo suficiente, escasea el agua y aún así no se hacen campañas de reparación de fugas, uso eficiente ni saneamiento”, señala. Pero la principal consecuencia es que el agua “se está acabando, no es finita, siempre se puede terminar”, por lo que no atender estos factores puede desatar, en un futuro, conflictos entre los estados y sus habitantes por obtener el líquido.

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