Alumnos conectados

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El autor es coordinador General del Colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra).

niños computadorasImagine usted un salón de clases en donde cada alumno cuente con una computadora portátil para realizar ejercicios, entregar tareas y compartir conocimientos con sus compañeros. Además, un pizarrón interactivo con el cual el profesor pueda complementar los contenidos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con elementos multimedia que ayuden al aprendizaje.

El uso de las computadoras y otros dispositivos multimedia entre niños y jóvenes es cada vez más común, y una de las preocupaciones de la mayoría de los padres es el uso que sus hijos hacen de la tecnología, sobre todo si se trata del acceso a Internet. Pero poco se habla del potencial uso de estas herramientas para el desarrollo de los estudiantes. Son conocidos como la generación conectada, aunque cuando entran al aula se tienen que desconectar.

Ahora suponga que el costo por alumno no supere el precio de un boleto de cine, con capacitación para los profesores en escuelas públicas y privadas, soporte técnico para la tecnología y que pueda ser complemento del programa Habilidades Digitales para Todos, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en escuelas de los 2,441 municipios del país.

ObjetivosLA OPCIÓN

A pesar de que este tipo de educación apenas se está implementando en México, puede ser una alternativa para el desarrollo presente y futuro de los alumnos y maestros en el país, asegura el director de Negocios Educativos de Dell México, Alessio Hagen, quien explica que el proyecto Aula Conectada brinda soluciones integrales de contenidos, capacitación y soporte como propuesta de acercamiento al conocimiento.

“Hay que asegurarnos de que el profesor se convierta en un facilitador dentro del salón de clases, y disponer de las herramientas tecnológicas para que los alumnos que tengan la capacidad de avanzar más rápido puedan aprender tres cosas en lo que el programa tradicional nos pedía aprender una”, explica.

Cuando se habla de tecnología y aprendizaje personalizado, ejemplifica, la experiencia educativa implica que el maestro puede dar la clase de forma tradicional usando la tecnología, el alumno puede realizar un ejercicio de matemáticas mientras otro más completa tres, lo cual no significa una ventaja de uno sobre otro, siempre y cuando ambos aprendan el concepto que el profesor busca explicar.

Cuando nos movemos hacia el aprendizaje personalizado estamos hablando de desarrollar más competencias y un mínimo básico de instrucción estándar en los alumnos, mientras que el profesor no sólo aprenderá a exponer sus clases usando un pizarrón multimedia, sino que tendrá la capacidad de generar contenidos propios, como video y textos, que abonarían en la labor diaria de los educadores.

“Ahí es donde empiezas a manejar los diversos roles, ya que al final del día no estás en un aula con una computadora al centro del salón de clases y un profesor instruyendo, sino que estás en todo un ecosistema de educación con contenidos adecuados a su experiencia de aprendizaje”, agrega.

Además de que son capacitados en nuevas tecnologías y optimizan sus instrumentos de enseñanza, materiales, exámenes y gestión de calificaciones, entre otros beneficios, los profesores pueden mejorar su interacción con el alumno y con los padres de familia, explica Hagen.

Pero añade que, en su experiencia, una desventaja es la falta de programas pedagógicos tecnológicos en escuelas normales, pues en muchas de ellas los profesores aprenden de manera tradicional y no hacen uso de las herramientas tecnológicas actuales. Por ello, el programa de Dell también se enfoca en los futuros profesores. “Con ello no se busca calificar al maestro, sino conocer cuáles son sus competencias más fuertes”.

“No se trata únicamente de dotar a las escuelas con computadoras, sino que estas herramientas deben dar oportunidad de desarrollo a los maestros, y que aprendan mientras enseñan mediante el uso de computadoras e Internet.” Por ello, además de proveer los elementos físicos, también instruye a los profesores en el uso de las nuevas tecnologías.

CÓMO ACERCARSE

Por ahora, Dell se ha acercado a las secretarías estatales de Educación que tengan un proyecto de enseñanza similar y adapta su propuesta a las necesidades que tenga cada región. “Trabajamos con todos los equipos técnicos y de desarrollo para colaborar en conjunto durante varios meses y ver cómo complementamos con nuestra solución lo que ya tenían, y generamos como un ‘hibrido’.”

Alessio HagenHagen asegura que el objetivo de Dell no es imponer su modelo como base en las escuelas, sino que busca adaptar la tecnología y los contenidos que ellos desarrollan a las ya existentes, como es el caso de Enciclomedia; o nutrir los nuevos proyectos educativos en los estados, como es el caso del programa Habilidades Digitales para Todos, que promueve la SEP.

Actualmente los estados dependen del presupuesto federal para implementar esta tecnología. Etiquetados para este año, en el proyecto de la SEP, se cuenta con recursos por alrededor de 4,900 millones de pesos, el cual se complementa con el proyecto e-México, de la SCT.

Sin embargo, “hemos encontrado entidades o ciudades que quieren estar a la vanguardia y buscan instalar 10 aulas piloto para ver cómo funcionan y con ellas convencer al gobierno de que invierta en su ciudad o en su estado. Y para hacerlo se comunican con nosotros porque tienen un remanente de un presupuesto o dinero adicional que pueden invertir en esto”.

Asimismo, explica, en el caso de las escuelas interesadas, en cualquiera de los niveles educativos, éstas pueden acercarse a sus gobiernos municipales para solicitar la instalación de aulas piloto e iniciar con la transición a este modelo educativo. Mientras que los alcaldes pueden convertirse en patrocinadores de las primarias y secundarias en sus municipios.

Para el directivo, este tema no depende de tener un equipo de cómputo por alumno o de cómo garantizas que están conectados a Internet, sino de ver cómo se concreta el llamado aprendizaje uno a uno. Sobre todo, lo que se busca es ver de qué manera la tecnología ayuda a transformar el sistema educativo mexicano.

Hasta ahora se han implementado aulas piloto en al menos cuatro estados: Hidalgo, Estado de México, Jalisco y Puebla, con proyectos funcionando; además de que trabajan en licitaciones en Nuevo León, Querétaro, Yucatán, Veracruz y Chihuahua.

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