Bájale a la luz

Casos de éxitoEnergíaNada como apostarle a un esquema de “ganar-ganar”, y disminuir el uso de energía eléctrica representa una oportunidad para los municipios de hacer más eficientes sus costos operativos y generar ahorros importantes para las finanzas públicas, a través de medidas como la modernización del alumbrado público, cambios en los sistemas de bombeo de agua y en las distintas instalaciones y oficinas.

“El ahorro de energía es un negocio en donde todos ganan. Si lo haces disminuyes tu factura eléctrica, si rebajas ésta reduces tu costo de operación”, asegura Yolanda Valladares, directora general del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE), en entrevista con Alcaldes de México.

Destaca además que, al reducir su facturación eléctrica, los municipios crean un círculo virtuoso en el cual, al disminuir la demanda, también se reduce la quema de combustibles para la generación de energía, lo que adicionalmente contribuye a proteger el medio ambiente.

Los ayuntamientos pueden acceder al Programa de Ahorro de Energía Eléctrica en Alumbrado Público, Bombeo e Instalaciones Municipales del FIDE, lo que les permite alcanzar ahorros que van desde 30 hasta 70 por ciento en el consumo de energía, aproximadamente, e incluso de varios millones de pesos por concepto de facturación anual, según cada caso.

Los programas de ahorro energético para municipios existen desde hace unos 10 años, pero todavía son poco conocidos, advierte la directora.

En el caso del programa mencionado, el objetivo es financiar y asesorar a los gobiernos locales para realizar los cambios técnicos que se requieren en las instalaciones oficiales. La idea es que con los ahorros que se generan al sustituir las luminarias y los equipos, el ayuntamiento pague el crédito en un plazo máximo de tres años, con la oportunidad de obtener un nuevo financiamiento en el futuro, y lograr una mayor eficiencia financiera hacia el largo plazo, explica.

Sin complicaciones

Yolanda ValladaresPara obtener estos recursos, que oscilan en créditos de 5 millones de pesos en promedio por cada proyecto, los municipios deben cubrir una serie de requisitos, que incluyen los siguientes: presentar una solicitud de apoyo al Fideicomiso, así como la descripción del proyecto a realizar, un cuadro comparativo y el acta de cabildo.

Posteriormente, el FIDE revisa con la Comisión Federal de Electricidad si el solicitante está al corriente de sus pagos para determinar si es sujeto de crédito, y un consultor entrega previamente un informe técnico que respalda la aplicación del proyecto,a fin de que el fideicomiso analice su factibilidad y conceda su aprobación.

“Tenemos una tasa de financiamiento muy baja, de 9.5 por ciento anual fijo. Estos financiamientos están 30 o 40 por ciento por debajo de cualquier crédito bancario, y son tasas diarias. Nosotros prácticamente nos ponemos de acuerdo con el municipio para ver su capacidad de pago”, detalla Valladares.

El proceso completo para la autorización de un financiamiento del FIDE, bajo este programa, lleva un tiempo promedio de tres meses, aunque la meta para este 2010 es reducir dicho lapso a dos meses.

El FIDE, por el Know-How

Entre 2008La directora aclara que si bien el fideicomiso apoya a los municipios con créditos para el cambio de instalaciones eléctricas públicas, la mayor aportación del organismo está en la asesoría técnica, esto es, en el llamado Know-How. Esto se debe a que el FIDE tiene una bolsa total de recursos de 200 millones de pesos anuales para apoyar todos sus programas de ahorro de energía, incluyendo aquellos que trabaja con el gobierno federal.

“Nuestra limitación es que sólo contamos con esa cantidad. Así que creo que los ayuntamientos deberían de caminar para buscar fuentes de financiamiento alternas, y que el FIDE pueda ser un auxiliar para ellos. Nosotros estamos certificados en Know-How para reducir la facturación eléctrica, y eso prácticamente a ellos no les costaría”, explica.

“Damos el financiamiento y vamos a supervisar la obra hasta que la terminen, porque tenemos que revisar que el dinero se haya aplicado en aquellos aparatos que satisfagan realmente los requisitos técnicos de eficiencia energética, y que cumplan como mínimo con la denominación mexicana.”

La contratación de técnicos y del personal que trabaja directamente en el cambio de equipo y la renovación de instalaciones, así como la adquisición de infraestructura y aparatos, corren a cargo de cada municipio.

“Sólo supervisamos que los equipos que los ayuntamientos van a adquirir cumplan con los requisitos de eficiencia energética; no proveemos de equipo, sino que proporcionamos una especie de catálogo para que ellos escojan, de acuerdo con lo que es conveniente para cada caso”, puntualiza Valladares.

De esta forma, recomienda que, además de acercarse al FIDE, los ayuntamientos busquen financiamiento de otras instituciones, el apoyo de los gobiernos estatales o de otros programas federales para costear los proyectos de ahorro energético. Ya con los recursos en la mano, pueden acudir al Fideicomiso para obtener la asesoría que les garantice la puesta en operación y el éxito de su proyecto.

“La cuestión es que la cultura municipal está orientada a que todos los proyectos que tengan para desarrollo sean a fondo perdido, y nosotros somos un fideicomiso privado. Pero hay mucho financiamiento en el gobierno federal para obras de infraestructura que pudiera, en un momento dado, ser capitalizado por los municipios. Ya con esos fondos nosotros les damos la asesoría técnica, que prácticamente no tiene ningún costo, y el diagnóstico energético, que tiene un costo mínimo que es absorbido por el mismo proyecto”, agrega la funcionaria.

Menos gastosOtro de los problemas que presentan los municipios para ser sujetos de crédito del FIDE, es que las administraciones solicitan los recursos a destiempo, que es, por lo general, hacia el final de la gestión. Esto dificulta el cobro del financiamiento a futuro y genera incertidumbre.

De acuerdo con Valladares, la cartera vencida del FIDE con municipios es de aproximadamente 80 por ciento —por lo cual se entablan litigios para recuperar los créditos—, aun cuando la participación en el programa es reducida. Por ello, un primer filtro sería que los alcaldes organicen su proyecto y requieran el financiamiento al inicio de la administración.

“Estos créditos son autofinanciables; pero, desafortunadamente, hay administraciones municipales muy desordenadas, en las que los ahorros no son destinados a cumplir compromisos”, denuncia. Por otro lado, también hay casos en que la inercia de los procesos de la administración pública municipal impide ejercer estos recursos de una forma más eficiente.

Por lo anterior, la recomendación del organismo es que los ayuntamientos revisen su facturación eléctrica y sepan que hay alternativas para reducirla hasta 50 por ciento, lo que significa que pueden hacer una inversión que es susceptible de ser recuperable.

Cabe mencionar, que además de los programas de ahorro de energía para municipios, el FIDE contempla otro tipo de proyectos, como el Programa de Sustitución de Electrodomésticos, el cual contempla un apoyo de hasta mil 800 pesos para que las personas cambien sus refrigeradores o aires acondicionados viejos por equipos nuevos.

Medidas recomendadas

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