Ciudades más competitivas, con mejor movilidad

Los estados y municipios deben promover el uso y desarrollo del transporte público, así como la construcción de vivienda social o de bajo costo al interior de las ciudades

La conformación de un sistema integral de transporte sostenible, eficiente y seguro es una asignatura pendiente donde el papel de los gobiernos estatales y municipales es fundamental, pero esas administraciones deben procurar el andamiaje legal, planear y encontrar esquemas de financimiento flexibles y que permitan alcanzar ese objetivo.

FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO

Aunque las acciones para garantizar una movilidad eficaz dependen del nivel de la población, la tasa de crecimiento económico y la dinámica de cada lugar, hay factores que, en opinión de los expertos, deben impulsar los gobiernos.

La Coordinadora de Proyectos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Fátima Masse, explica en entrevista que, conforme una ciudad crece o su actividad económica repunta, aumenta su nivel de congestión vehicular, pero una vez que pasa un punto de saturación de tráfico, la propia congestión compromete o puede poner en riesgo el crecimiento de esa urbe.

Por lo tanto, recomienda a las ciudades más pequeñas que “no esperen a que el futuro las alcance. Aprovechen las modificaciones a la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, e integren mejores planes de movilidad que den respuesta a los ciudadanos para ofrecerles mejores opciones que sean más cómodas, eficientes y al alcance de todos”.

La especialista del Instituto que recientemente publicó el “Índice de movilidad urbana 2018: Barrios mejor conectados para ciudades más equitativas”, donde se hace un llamado a los gobiernos locales para diseñar y ejecutar planes estratégicos de movilidad que tengan como prioridad a las personas, considera que existen factores que deben tomarse en cuenta para alcanzar una mejor movilidad.

En primer lugar, asegura, los estados y municipios deben promover el uso y desarrollo del transporte público. Con ello coincide Javier Hernández, integrante de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM) y Profesor de las Academias de Sistemas de Transporte de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN). El especialista sostiene que las personas, y no pocas veces las propias autoridades, ven al transporte público como “la movilidad de los pobres”, es decir, como el sistema “donde se mueven las personas de bajos recursos, los amolados, los que no tienen dinero”, aunque en la última década esa percepción va cambiando.

El transporte privado impacta al medioambiente y contribuye con la congestión vial, por lo que debe prevalecer la visión de que el trasporte debe ser universal, es decir, para todos, pero sin congestionamiento, de calidad, seguro y cómodo. Para lograrlo, los gobiernos deben tener clara la dimensión de la demanda y las formas de incentivar el uso del transporte público.

En ese sentido, la experta del Imco refiere que una medida para desincentivar el uso del transporte privado podría ser el cobro por el uso de las autopistas urbanas, como en la Ciudad de México, pero con tarifas diferenciadas por horario. Debería ser más costoso en horas pico, es decir, cuando hay más tránsito, y que también se apliquen cobros a quienes transiten en vehículos por áreas céntricas con altos niveles de congestión.

Los recursos que se capten por ese concepto pueden ser destinados a mejorar la calidad de los sistemas de transporte público, toda vez que 59 por ciento de los usuarios que fueron encuestados se sienten inseguros durante sus trayectos y 18 por ciento dejó de usarlo por inseguridad. “Este mensaje es fuerte, porque muchos usuarios de transporte público tiene miedo, pero no tiene recursos para cambiar de modo de transporte”, asegura.

Asimismo, sugiere que el sector público otorgue incentivos fiscales para que las desarrolladoras construyan vivienda social o de bajo costo al interior de las ciudades, no en la periferia porque “conforme nos vamos acercando a las zonas donde hay actividad económica, la venta y la renta de los inmuebles son más elevadas. La gente con menor poder económico se ha tenido que ir a vivir a las afueras de las ciudades. Parte de la desigualdad se puede medir por el tiempo de traslado que haces a tu trabajo y eso es gravísimo”.

Fátima Masse.
Foto: Cortesía del Imco

En tanto, Javier Hernández considera que una medida eficiente para impulsar el transporte público es el uso de tecnología para el control de operaciones mediante sistemas de geoposicionamiento global de las unidades, radio y videocámaras para vigilar que los choferes no excedan los límites de velocidad, lo cual contribuye a disminuir los accidentes y también los delitos.

Adicionalmente, apunta que los alcaldes conocen sus calles y avenidas mejor que nadie y, por lo tanto, la problemática de movilidad, así que para resolverla o atenderla de manera preventiva deben hacer ejercicios prospectivos, visualizar sus áreas de oportunidad e imaginar el futuro.

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