Drones para mejorar la seguridad.

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El uso de vehículos aéreos controlados a distancia —conocidos como drones— se ha popularizado entre empresas privadas y el sector gobierno. Un ejemplo es la tienda en línea Amazon, la cual hace unos meses anunció que próximamente usará este tipo de aparatos para distribuir su mercancía.

Y aunque parezca algo salido de una película de ciencia ficción, lo cierto es que la disminución en el costo de estos dispositivos en los últimos años los ha puesto a la mano de cualquier persona, empresa o dependencia pública.

Jorge Alberto Ortega_Enero 2014.jpgJorge Alberto Ortega, director general de Quetzal Aeroespacial, una empresa mexicana fabricante de drones, explica que las características de las naves no tripuladas dependen en gran medida de los usos que se les pretenda dar, aunque por lo general pesan en promedio 3 kilogramos y pueden volar a más de 5 mil metros de altura, incluso en climas extremos.

Lo anterior hace de estos aviones una herramienta de gran utilidad para inspeccionar amplias extensiones de tierra a distancia. El directivo menciona que uno de los principales usos para dichos artefactos en el país consiste en monitorear el estado de los cultivos, aunque también son ideales para apoyar a las policías locales en tareas de vigilancia.

De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), esta dependencia utiliza aeronaves controladas a distancia para vigilar las fronteras de los campos de cultivo, verificar la producción, dimensionar los impactos de contingencias climatológicas en las zonas agrícolas, entre otros aspectos.

EL OJO EN EL CIELO
Avión_Enero 2014Los vehículos aéreos no tripulados comenzaron a usarse para operaciones militares. En sus inicios, se trataba de dispositivos similares a avionetas o helicópteros impulsadas por un motor que era controlado a distancia. Si bien estos modelos aún permanecen en el mercado, ya existen artefactos mucho más complejos que viajan de forma autónoma a partir de una ruta de viaje preestablecida a través de un sistema de cómputo.

Jorge Alberto Ortega apunta que en todo momento los aparatos se pueden adaptar a las necesidades de los clientes, por lo que la industria de las aeronaves no tripuladas tiene un alto potencial de crecimiento en México. En ese sentido, comenta que en otros países, el empleo de drones —también conocidos como UAV por sus siglas en inglés— está mucho más desarrollado.

Debido a que se trata de artefactos pequeños y discretos, poco a poco los gobiernos municipales incursionan en su uso para realizar actividades de vigilancia. Un botón de muestra es el ayuntamiento de Puebla, donde se han empleado naves de este tipo para monitorear barrancas y otras zonas de alto riesgo para la población en temporada de lluvias.

Asimismo, la Academia de Formación y Desarrollo Policial Puebla Iniciativa Mérida, puso en marcha un programa de capacitación para que personal de seguridad estatal emplee drones en operaciones más complejas, como revelar la ubicación de lugares sospechosos donde se podrían llevar a cabo actividades ilícitas, así como en la búsqueda de sustancias prohibidas o de mercancía peligrosa, como fuegos artificiales que se comercian en los días festivos.

Otro ejemplo es Tijuana, Baja California. En noviembre de 2013, el alcalde Jorge Astiazarán Orci anunció que durante su administración se utilizarán aviones no tripulados equipados con cámaras con el fin de hacer patrullajes aéreos sobre las calles y, de esta manera, prevenir delitos en tiempo real. La meta del edil consiste en poner en operación por lo menos un dron en cada una de las zonas más conflictivas de la ciudad.

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) también se ha valido de aviones operados a control remoto para monitorear peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, así como marchas y manifestaciones con el fin de evitar que se susciten actos violentos, como los ocurridos el 1o de diciembre de 2012 luego de la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto.

LAS OPCIONES
Los precios de los drones para fines de entretenimiento pueden ir desde 600 hasta 1,500 dólares, mientras que para operaciones más complejas, el costo de cada aparato puede superar 10 mil dólares por unidad. Jorge Alberto Ortega explica que si un municipio está interesado en incursionar en esta tecnología, pero no cuenta con los recursos para adquirir una aeronave, puede contratar el servicio de monitoreo, que incluye el levantamiento, procesamiento y entrega de datos, imágenes y videos.

El directivo refiere que si el cliente decide comprar la aeronave, la adquisición suele ir acompañada de esquemas de asesoría integral y apoyo para el aprovechamiento óptimo de los artefactos.

Avión a control_Enero 2014Ante el uso cada vez más frecuente de esta tecnología, los gobiernos locales han buscado estrategias para aprovechar las ventajas de estos aparatos con el menor costo posible. Una de ellas consiste en ubicar a desarrolladores mexicanos que pueden proporcionarles productos específicos para sus necesidades.

Tal es el caso de Christian Qhuevik Aguilar, un estudiante de 21 años de la Universidad Politécnica de Chihuahua, quien trabaja en el diseño de aeronaves capaces de apoyar a la policía estatal en operaciones de vigilancia, así como a las instituciones de seguridad de los municipios que lo requieran.

Qhuevik Aguilar, quien también ha diseñado naves a control remoto para repartir medicinas en localidades de difícil acceso, explica que con el apoyo de la incubadora de empresas tecnológicas Techba pudo convertir su proyecto en la empresa Uncommon Air Projects, la cual operará próximamente en Chihuahua. “Los drones que desarrollamos están equipados con videocámaras que pueden obtener imágenes en zonas con puntos ciegos o muy oscuros, las cuales pueden transmitirse directamente a unas gafas que porta el operador. Se trata de un sistema que funciona con dos o más rotores, similar a un helicóptero, lo que le permite realizar una gran variedad de movimientos”, apunta.

Jorge Alberto Ortega menciona que si bien cada vez aumenta el interés de estudiantes y emprendedores para crear este tipo de artefactos, uno de los principales retos para que esta industria crezca en el país consiste en crear más fuentes de financiamiento. “Las autoridades están creando esquemas de créditos con los cuales algún emprendedor puede implementar un negocio de este tipo. Los drones tienen mucho futuro en México”, sostiene el directivo.

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