La salud local es primero

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Preocupada por el bienestar de sus jóvenes, la población de Emiliano Zapata, Morelos —municipio de poco más de 70 mil habitantes—, entendió que para prevenir la adicción al alcohol y otras drogas se requiere de algo más que buenos deseos. Así, decidió poner manos a la obra y formular un programa de apoyo, una iniciativa que no fue voluntad de una sola persona ni algo improvisado, sino un esfuerzo conjunto que se desarrolló con base en un método.

La primera tarea fue crear un comité local, conformado por autoridades municipales y miembros de la sociedad. La segunda consistió en hacer un diagnóstico de los problemas de salud más frecuentes; si bien existen muchas necesidades, se encontró que el problema de las adicciones exigía una solución prioritaria. Y como tercera acción se elaboró un programa de trabajo.

Este año, el proyecto del ayuntamiento morelense concursó junto con otras decenas de propuestas de promoción de la salud de todo el país y, como resultado, fue uno de los 114 seleccionados por el Programa de Comunidades y Entornos Saludables del gobierno Federal.

La localidad, que lleva el nombre del Caudillo del Sur, ganó una transferencia de 500 mil pesos —el tope máximo que se fijó para este año— por parte de la Federación, monto que se complementará con una aportación, de igual cantidad, de parte de las autoridades municipales, según establece el Programa.

Eduardo Sesna Medrano, director de la Unidad de Promoción de la Salud del gobierno de Morelos, comenta en entrevista con Alcaldes de México que en el caso del ayuntamiento de Emiliano Zapata, los recursos se utilizarán en campañas de concienciación sobre el uso de las drogas, así como en acciones preventivas.

ENTORNO SALUDABLE

El Programa de Comunidades y Entornos Saludables fue creado en 2001 y es administrado por la Dirección General de Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud del gobierno Federal. Su objetivo es fomentar conductas favorables entre la población para el cuidado de la salud e higiene personal, así como para generar condiciones de vida digna en espacios físicos como casas-habitación, escuelas, centros de esparcimiento y de trabajo. En suma, propiciar un entorno saludable.

La población beneficiaria es la que se ubica en localidades menores de 2,500 habitantes, con índices de desarrollo humano medio y bajo. Entre sus prioridades destacan la atención a mujeres en edad reproductiva, niños con malnutrición, jóvenes, ancianos, migrantes, así como el apoyo para mejorar las condiciones en ambientes insalubres.

Para participar en el programa es necesario que los municipios formulen un proyecto con acciones específicas. Por ejemplo, la propuesta de Emiliano Zapata contra las adicciones incluye diversas estrategias, como asesoría a los jóvenes en escuelas y centros de salud. Adicionalmente se contempla la instalación de puestos de vigilancia con alcoholímetros en las vialidades más transitadas, para detener a los automovilistas que manejan en estado de ebriedad, así como una regulación más estricta para la venta de alcohol y tabaco en los comercios.

Eduardo Sesna comenta que el municipio llevará a cabo una campaña de pre vención durante los próximos tres años, sobre el exceso en el consumo del cigarrillo y las bebidas embriagantes entre los menores de edad, porque son “las drogas de inicio” para la farmacodependencia.

Como lo exigen las reglas de operación del programa, el municipio cubrirá la mitad del financiamiento, ya que las aportaciones federales sólo consideran 50 por ciento y se entregan por única vez.

En total, las autoridades federales harán un gasto de 42 millones 179 mil 597 pesos para financiar los 114 proyectos municipales autorizados en 2010, procedentes de entidades como Oaxaca, Puebla, Durango, Jalisco, Guerrero y Morelos. El concurso concluyó en mayo pasado.

PARTICIPACIÓN SOCIAL

Uno de los alcances del programa es lograr la certificación de las localidades como “Municipios Saludables”, una vez que los proyectos locales han cumplido con su plan de acción.

En la última reunión de la Red Mexicana de Municipios por la Salud, realizado en Chiapas el pasado mes de abril, uno de los casos más sobresalientes fue el del municipio de Aguililla, Michoacán, que ya está certificado como Municipio Saludable al comprobar una disminución de 60 por ciento en picaduras de alacrán y 40 por ciento en casos de malnutrición, así como una menor incidencia de dengue. Según un corte preliminar, de enero de 2007 a junio de 2009 se han apoyado 322 nuevos proyectos municipales, además de que se han certificado 1,156 localidades.

Pero como ya se dijo antes, esto no sería posible sin la participación activa de la sociedad. En el foro mencionado, la subdirectora de Entornos Saludables de la Secretaría de Salud, Elvia Macedo de la Concha, destacó ante funcionarios locales que la deliberación entre autoridades y representantes sociales —taller intersectorial— es precisamente el espacio idóneo para que la comunidad se haga escuchar y defina los temas que son de su verdadero interés. De esto depende la eficiencia del Programa Entornos y Comunidades Saludables.

ÁREAS DE OPORTUNIDAD

Como lo ordenan las leyes de transparencia y rendición de cuentas, la Secretaría de Salud ha ordenado la evaluación del Programa de Entornos y Comunidades Saludables durante el tiempo de su aplicación. Uno de los reportes más recientes, elaborado por la empresa de consultoría Lexia Investigación Cualitativa, indica que si bien el programa ha sido recibido satisfactoriamente por la población, enfrenta un problema en cuanto a seguimiento. “Los cambios de gobierno municipal obligan a repetir la sensibilización hacia el programa cada tres o cuatro años —dependiendo del estado—“, expone el estudio. Además se refleja una baja participación de estados donde hubo elecciones recientemente.

La firma advierte que la carga burocrática hace lento el análisis de los proyectos, la entrega de los recursos y la ejecución, debido a que las reglas de operación establecen la siguiente ruta crítica: los proyectos municipales se concentran en las jurisdicciones sanitarias del país, que a su vez se entregan y se seleccionan en los comités estatales de Comunidades Saludables. Posteriormente éstos turnan los proyectos al Comité Nacional de Comunidades Saludables, que se encarga de revisarlos y emitir un dictamen, cuyo voto es inapelable. Finalmente se entregan los apoyos económicos de la Federación a través de los comités o las secretarías de Salud de los estados. En varios casos “se ha retrasado varios meses la entrega de los recursos”.

Eduardo Sesna coincide en que los cambios de administración y la alternancia política limitan los resultados del programa. “Es una tarea de sensibilización —comenta el funcionario—, porque a veces hay que rogarles a los municipios para que atiendan la salud; los alcaldes tienen la idea de que es una función del gobierno estatal o Federal, pero ellos también tienen mucha responsabilidad en prevenir enfermedades y promover un lugar para vivir en condiciones de bienestar.”

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