Negocios para zonas marginadas

En México existen 8 millones de propietarios agrarios, mientras que otro segmento de 2.5 millones de personas son residentes sin tierra —según datos oficiales—, lo que significa que esta población se encuentra en situación de vulnerabilidad al no contar con los elementos básicos para proporcionarse ingresos.

La migración es una alternativa que han encontrado los habitantes del medio rural para atender sus necesidades económicas, pero también tienen la opción de quedarse en su lugar de origen y emprender un proyecto productivo muy diferente a las tradicionales labores del campo.

Beatríz HerreraBeatriz Herrera del Rincón, subsecretaria de Política Sectorial de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), comenta que una forma de lograrlo es a través del Fondo para el Apoyo a Proyectos Productivos en Núcleos Agrarios (Fappa).

Dirigido especialmente a los avecindados sin tierra, el programa es una fuente de capital-semilla encaminado a generar actividades productivas y empleos.

El financiamiento lo entrega directamente el Fappa a los beneficiarios y otorga 10 por ciento adicional para pagar los servicios de un técnico habilitado que brinda asesoría a los participantes. Pueden concursar grupos constituidos legalmente —como cooperativas— y también los que no lo están, pero obligatoriamente es necesario formar equipos de trabajo. Para este año se autorizó un monto de hasta 270 mil pesos a cada uno de los grupos ganadores de la primera categoría, y otro monto máximo de 180 mil, en el caso de los que no tengan figura legal.

No hay muchas limitantes sobre los giros de negocio que quieran impulsar los habitantes rurales, porque abarcan desde la fabricación de artesanías y alimentos, hasta la instalación de carpinterías, tiendas, cibercafés y servicios elementales como el acarreo de agua. Aunque se trata de proyectos sencillos, Beatriz Herrera aclara que todos ellos sí deben cumplir con un principio básico, que es “atender las múltiples necesidades de los ejidos y las vocaciones de cada región”.

Los estados apoyados en forma prioritaria son aquellos que concentran a la población de menores ingresos, como Chiapas, Oaxaca, Nayarit, Guerrero, Tabasco, Puebla y Veracruz. Asimismo, se da preferencia a los equipos mixtos formados por hombres y mProcedimiento Generalujeres. Cada año, la SRA acepta de 3 mil a 3,500 propuestas.

CarpinteriaPara participar, los solicitantes deben identificar el núcleo agrario al que pertenece su comunidad y buscar la asesoría de un técnico cuya función es coadyuvar en la elaboración de los proyectos productivos conforme a los lineamientos de la SRA.

Estos profesionales —existen 6,700 registrados en el Padrón de Técnicos Habilitados de la dependencia— están capacitados para informar, entrenar y orientar a los interesados sobre los requisitos de ingreso al programa. La subsecretaria insiste en que esta etapa es clave, porque “el éxito depende en gran medida del técnico”.

Leticia López Penagos, representante de la empresa Polienergéticos —con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas—, confirma que el apoyo del técnico fue fundamental, porque el experto encontró amplias posibilidades de negocio en los productos hechos con base en el amaranto. La empresa elabora cereales, harina integral para hot cakes, horchata en polvo, palanquetas, mazapanes y las tradicionales alegrías, entre otros.

Recuerda que el trámite para adherirse al programa —en cuyo caso fue hace cinco años— es relativamente sencillo, ya que la presentación del proyecto en las ventanillas de la delegación estatal de la SRA se hizo con ayuda del asesor profesional. Después de conocer los resultados y de obtener el financiamiento, funcionarios de la Secretaría hicieron visitas de inspección para conocer el avance en la aplicación de los recursos.

Acarreando aguaSi bien el Fappa es un programa centralizado, la subsecretaria manifiesta que el papel de las autoridades locales es fundamental en la difusión, ya que los alcaldes conocen las vocaciones productivas de su demarcación.

Beatriz Herrera refiere que para garantizar los resultados se da seguimiento durante un año a los productores rurales, con lo que se comprueba que el financiamiento ha sido debidamente utilizado y se conoce la satisfacción de los participantes.

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