Nuevas tecnologías para potabilización del agua

Especialistas comparten las ventajas y desventajas de distintos métodos, de acuerdo con las demandas del sector hídrico en México

► Por Martha Mejía

Se prevé que en 2050 la demanda global de agua crezca más de 40 por ciento, y que al menos una cuarta parte de la población del planeta viva una escasez crónica de líquido potable, de ahí, explica en entrevista Federico Padilla Sierra, Director Técnico y Performance Municipal de Veolia, la necesidad de utilizar el agua de una manera distinta a como se ha hecho. “Este tema ha obligado a la industria hídrica a evolucionar y, sobre todo, a conocer e innovar en nuevos procedimientos sobre la potabilización.”

► Martín Piña Soberanes. FOTO: CORTESÍA DEL IMTA

Al respecto, Martín Piña Soberanes, tecnólogo en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) señala que actualmente existe una gama de métodos para la potabilización, pero dirigiéndose a los Organismos Operadores de Agua, se debe elegir el método con base en los contaminantes que se requieran remover.

“Todo depende de dónde se encuentra la fuente de abastecimiento, es decir, si es agua superficial o subterránea y qué tipo de contaminante contiene. Por ello, recomiendo que se hagan pruebas de tratabilidad para ver qué es lo que tiene, cómo se puede remover el contaminante, qué tecnología es la que se puede aplicar y qué costo-beneficio ofrece.”

Indica también que en México la NOM-127 de la Secretaría de Salud establece los parámetros que se deben cumplir para que el agua sea considerada como potable.

Tradicionales pero efectivos

Ambos especialistas coinciden en que debido a las características del agua en México, tanto superficial como subterránea, los métodos tradicionales son los más efectivos para su tratamiento.

“El agua en el país es relativamente noble, por ello en aguas superficiales las tecnologías comúnmente utilizadas y efectivas son las tradicionales: clarificación, coagulación, floculación, filtración y desinfección. Éstas tienen aproximadamente 100 años de haberse desarrollado, son muy conocidas, probadas y comprobadas en el medio del tratamiento de agua, y tecnificándolas podemos tener un mayor alcance”, indica Padilla.

► Federico Padilla Sierra FOTO: ROSALÍA MORALES

Por ejemplo, dice, Veolia hizo una modernización de equipos y métodos tradicionales en una planta potabilizadora en Buenos Aires. Con nuevos procesos de barrido de lodos y lavado de filtros se optimizó el uso del agua, evitando mermas en la limpieza de los contenedores.

Asimismo, señala, la empresa desarrolló un software para crear un modelo heurístico de tipo predictivo para dirigir los planes de mantenimiento detectando los puntos torales en donde se generan fallas del sistema.

“Al paso del tiempo y con acciones sistemáticas, este software permite implementar acciones de mantenimiento que minimizan las inversiones y a la vez maximizan el tiempo de vida del propio sistema”, puntualiza.

Por su parte, Martín Piña señala que cuando se trata de fuentes de agua subterránea los métodos a utilizar son los de absorción o de membrana. “Por ejemplo, si sólo tenemos algunos metales podemos aplicar los procesos de absorción, éstos remueven específicamente algunos elementos disueltos en el agua con algunas características, pero no aplica a cualquier elemento disuelto. De los procesos de absorción tenemos los que pueden remover aniones y cationes, pero también se están desarrollando los procesos de membrana.”

Añade que estos últimos están avanzando porque remueven una gama mayor de contaminantes, van desde microfiltración, ultrafiltración, nanofiltración y ósmosis inversa, la cual se clasifica en: ósmosis inversa para agua de mar y ósmosis inversa para agua salobre.

Piña Soberanes indica que también existen los procesos de oxidación avanzada. Están enfocados a compuestos orgánicos en los que el método oxida, rompe, fractura y precipita a los contaminantes al separarlos de la matriz del agua. “Este último proceso es una tecnología que está avanzando, pero hasta hoy no compite en costos; ese es el problema de éste y de otros tantos métodos”, explica.

En esta línea, Federico Padilla agrega que la ventaja en cuanto a las nuevas tecnologías es, que a largo plazo van a ser mucho más económicas en cuanto a costos operativos. Pero la desventaja es lo que actualmente se debe invertir para su implementación, así como el costo relacionado con la cultura del pago del agua y la capacidad financiera que los municipios tienen para poder suministrarlas.

Innovación mexicana

► Humberto Ramírez Leyva FOTO: CORTESÍA DE TECAM

De entre todas estas opciones, surge un método que proviene de TECAM, siglas de Tecnologías Ambientales de México. Se trata de un grupo de emprendedores sinaloenses que lanzó un procedimiento para sanear el agua con la implementación de biotecnología.

Es un sistema de tratamiento de agua, explica en entrevista Humberto Ramírez Leyva, líder del proyecto, que se basa en el uso de nanopartículas absorbentes capaces de separar los hidrocarburos del agua de mares y bahías ante accidentes y derrames. También se puede utilizar en aguas residuales de la industria, separación de aceite y agua, drenes agrícolas, entre otras.

“Las nanoesponjas están hechas de grafeno blanco, el cual es una innovación que realicé durante mi posgrado en Energía y Medioambiente en la Universidad de Calgary, en Canadá”, comenta.

Añade que la tecnología es fácil de implementar. Primero, se acude al sitio del derrame donde se dispersa el polvo con las nanopartículas. Este material aglomera y absorbe el petróleo y a través de un imán se remueve del agua fácilmente.

“Una ventaja es que ese petróleo se puede volver a utilizar. En realidad se trata de un método altamente innovador en el país y una opción muy atractiva para quien requiere soluciones para este tipo de contaminantes”, finaliza.

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