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Restauración, Herramienta para atraer turismo

La conservación y rehabilitación de edificios o monumentos históricos puede ser un detonante para que un municipio se vuelva atractivo para los visitantes nacionales e internacionales.

Esta imponente construcción ha sobrevivido al paso del tiempo. Sus extraordinarios arcos recorren terrenos ubicados entre Hidalgo y el Estado de México. Pero además de su valor funcional, la verdadera importancia de este acueducto radica en su aporte histórico.

A más de cinco siglos de distancia, la obra hidráulica planeada y dirigida por el fraile franciscano Francisco de Tembleque, sigue abasteciendo de agua a las poblaciones aledañas y está propuesto en la Lista Indicativa a ser Patrimonio de la Humanidad de México, como la obra hidráulica más importante del Virreinato.

Con una longitud de 37 kilómetros y creada en el siglo XVI, el Acueducto del Padre Tembleque es una de las obras que ha recibido recurso gracias a la gestión del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos (Foremoba), dirigido por Cristina Artigas de Latapí.
alcadef34Rescate de la historiaDesde 2002, este programa ha realizado 872 intervenciones en igual número de sitios de propiedad federal, con una inversión de 163 millones 785 mil 741 pesos, según datos del organismo dependiente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).Según Cristina Artigas, entre las atribuciones que tiene el Fondo se encuentran el “estudio y la conservación del patrimonio tangible e intangible que constituye la riqueza cultural de México, a fin de conocerlo, protegerlo y defenderlo para el disfrute de las generaciones actuales y futuras”, como es el caso de esta obra.

Para la doctora Guillermina Acosta, presidenta del Patronato Acueducto Tembleque AC, la preservación de este espacio permite fomentar la “valoración, el sentido de pertenencia de las personas, darle el valor de bien común para proteger y conservar la estructura original del complejo hidráulico y arquitectónico del siglo XVI, en su entorno cultural y paisajístico”.

Según datos del Foremoba, en el país existen alrededor de 25 mil monumentos de propiedad federal que son sujetos de ser elegibles para su atención. Pero estas construcciones y bienes artísticos no existen por sí solos, “forman parte viva de los pueblos donde son parte fundamental de la historia de los pueblos”, asegura la directora del organismo.

alcadef35Todos ganan

“El Foremoba es incluyente. Fomenta la participación de la sociedad en su conjunto, hace visibles a las comunidades y sus tradiciones, favorece la conservación del patrimonio de las comunidades indígenas, fomenta la corresponsabilidad, promueve el empleo, impulsa el turismo regional y fomenta el uso social de los monumentos”, afirma Cristina Artigas.

Las solicitudes de apoyo provienen de grupos de la sociedad civil, promotores o custodios de los monumentos históricos o bienes artísticos, gobiernos municipales y estatales, así como grupos conformados por varias de estas organizaciones que se encuentren interesados en conservar su patrimonio y que cumplan con los requerimientos de las Reglas de Operación.

Tal es el caso del Convento de El Carmen, en San Ángel, proyecto que recibió 726 mil pesos (2009 y 2010), inversión que formaba parte del dinero gestionado por el Fondo ante la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, lo que permitió la restauración de fachadas, capillas, posas, bardas del atrio, nártex, esculturas y pintura mural.

Pero no sólo los grandes monumentos se pueden beneficiar del Fondo. Cristina Artigas afirma que los recursos pueden llegar a edificios lejanos, incluso a aquellos que se encuentren en una zona de “conflicto” o de “riesgo”, ya que el objetivo es “preservar los lugares que son importantes para las personas”.

Ejemplo de lo anterior es el Templo de la Virgen de la Candelaria, en Valladolid, Yucatán, en el cual se restauraron los retablos que adornan el altar, o el Templo de San Francisco Javier, en Satevó, Batopilas, Chihuahua, una misión fundada en 1640 por clérigos de la Compañía de Jesús y que ha recuperado su esplendor.

Aunque el programa atiende en su mayoría iglesias, conventos o monasterios, debido a que estos edificios históricos fueron enajenados como consecuencia de la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos, no son los únicos que pueden ser intervenidos.

Uno de los casos relevantes es la Aduana Marítima de Tampico, recinto que se encuentra actualmente en custodia por ese municipio y que estará bajo la supervisión de un patronato. El lugar recibió 300 mil pesos para la restauración integral del edificio y ser convertido en un atractivo turístico más para la ciudad.

alcadef36Renovación en Zempoala

La doctora Guillermina Acosta explica que fue el fallecido padre Ángel Cerda Córcoles quien buscó preservar los apantles, o ductos por donde corre el agua. “Varias universidades habían hecho ya estudios, pero se carecía de recursos para recuperar la obra hidráulica que seguía funcional hasta principios de la década de los ochenta, del siglo pasado.”

Para poder apoyar el rescate de la obra, el Foremoba gestionó la aportación de recursos de forma con capitales federales, a partir del dinero etiquetado por la Cámara de Diputados, un convenio con los gobiernos de los estados de México e Hidalgo, la intervención de los municipios de Zempoala y Otumba,asícomoelapoyo en especie y mano de obra de las comunidades aledañas.

La participación no se reduce a aportaciones financieras, asegura Cristina Artigas, “incorpora también apoyos en especie y de mano de obra, recuperando de manera natural tradiciones ancestrales de las civilizaciones prehispánicas, como es el trabajo comunitario o ‘tequio’ y, en el caso del Acueducto, incluso procedimientos de construcción de hace 400 años”.

Adicionalmente, el Fondo funciona, en la mayoría de los casos, como un gestor. Así que no sólo aporta dinero para la realización de los proyectos, sino que además negocia con instituciones, con diversos niveles de gobierno, oficinas de cultura o alguna otra instancia, afirma la directora del Foremoba.

Y aunque el procedimiento para acceder al Fondo puede resultar un tanto riguroso, e incluso complicado, la oficina que dirige facilita a los interesados la asesoría necesaria para cumplir con los candados y requerimientos solicitados, incluidos el dictamen del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o la contratación de especialistas para el tipo de restauración a realizar.

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