Respalde a las empresas culturales

FachadaQuién dijera que un caramelo puede curar el mal de amores, dar mejor suerte o que pudiera ahuyentar las “malas vibras”. Esto es lo que propone Remedios Mágicos, una tienda poco común, que se dedica a la venta de dulces, pero con la característica de estar envueltos en originales cajas, frascos, bolsas y pastilleros. El valor agregado radica en sus diseños y mensajes que remiten a las consejas populares, el folclore y la picardía mexicana.

Ma Gpe GómezMaría Guadalupe Gómez Sánchez, dueña de esta empresa, explica cómo nació su negocio. “Soy diseñadora gráfica y deseaba plasmar de una manera divertida la forma de ser del mexicano, aquello que nos caracteriza como pueblo, nuestra cultura popular y urbana, y utilicé el dulce como pretexto para desarrollar Remedios Mágicos.”

En su opinión, “hace falta una oferta de productos transmisores de nuestra identidad cultural sin que sean artesanías”. De modo que la aportación de su negocio fue realizar toda la propuesta de diseño y transmitir la cultura popular a través del humor, por lo que se trata de una producción 100 por ciento hecha en México.

MANCUERNA ARTE-NEGOCIOS
El de Gómez Sánchez es un ejemplo exitoso de negocio cultural. Pero ¿qué se entiende por este concepto? Se trata de organizaciones de la sociedad civil, vinculadas a cualquier forma cultural, que tienen su origen en la creatividad, habilidad y talento, con el potencial para generar utilidades y empleos.

También se conocen como aquellas pequeñas y medianas empresas (Pymes) que activan las economías locales, a través de la producción o comercialización de contenidos de tipo cultural o artístico, en una vinculación cultura-arte-negocios, según la definición del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Un emprendedor cultural debe ser capaz de obtener utilidades y poseer la aptitud para utilizar debidamente los apoyos financieros y la capacitación especializada a su alcance, para crear nuevas iniciativas culturales.

Sergio Rodríguez Abitia, director de CCC Consultores, comenta que una compañía de este tipo está estructurada igual que cualquier otra, pero con el propósito de generar bienes de consumo cultural, desde ocio, entretenimiento, hasta productos educativos.

Las empresas culturales pueden trabajar con todas las expresiones artísticas y populares que ya existen, o bien desarrollar nuevas formas, afirma el consultor especializado en turismo, imagen y patrimonio.

MÁS RIQUEZA Y EMPLEO

Y a todo esto ¿qué tienen que ver los funcionarios locales? Sergio Rodríguez responde que un alcalde o sus gabinetes pueden estimular este tipo de proyectos porque “no sólo te ofrecen desarrollo económico, sino la posibilidad de desarrollo social, de expresión comunitaria y de creación de identidad”.

Sergio RodríguezLo que se busca a través de una compañía cultural es que la gente curiosa se acerque al patrimonio y se aficione a las expresiones artísticas y populares. Asimismo, la singularidad de estas unidades productivas es la transversalidad, porque van más allá de las políticas estrictamente culturales, ya que al insertarse en la economía tienen que entrar en juego con otras variables.

Según Eduardo Cruz, gestor cultural, periodista y fundador del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu), cada vez hay más interés por crear empresas culturales y se ha dado pie a la posibilidad de generar políticas públicas, que incentiven el espíritu emprendedor enfocado a este sector.

El experto coincide en que se requiere del activismo de las municipalidades y de sus capacidades gerenciales. Habrá municipios con mayor capacidad de gestión que otros, pero considera que un alcalde o un jefe delegacional debe tener muy claro, primero, cómo se constituye la economía cultural de su localidad.

“Una alcaldía no puede dar un paso de política pública si primero no conoce cómo está constituida esa fuerza productiva que llamamos economía cultural. Antes de diseñar las políticas es necesario saber cómo estamos, cómo se articu-lan los agentes participantes, y a partir de ello, las ideas se emparentan con cualquier habilidad o vocación. Habrá los que tienen mayor capacidad para el desarrollo de tecnologías, otros para el turismo.”

POLÍTICA ECONÓMICA

En la medida en que los proyectos de empresas culturales son transversales, el alcalde tiene que echar mano de todos los especialistas que haya en su región, porque ya no hablamos sólo de una política pública que el municipio trazó al margen de los demás.

Se tiene que consultar a las universidades, los centros de investigación, los organismos privados y a las comunidades organizadas. “Entonces hablamos de un tema de política económica”, refiere Cruz.

María Guadalupe Gómez coincide en la importancia de que las autoridades locales se involucren en impulsar este tipo de proyectos, pero advierte que existen obstáculos a sortear. “Una empresa cultural requiere mayor atención y foco, porque en nuestro país el título cultural puede cerrar puertas en vez de abrirlas. El inconsciente colectivo relaciona cultura con aburrido o poco rentable.” En este sentido, añade que los funcionarios locales pueden apoyar a los emprendedores mediante cursos de capacitación a bajo precio, “para enseñarles a los interesados a calcular costos y planear”. Asimismo, hacen falta más programas de créditos, incentivos en rentas, asesorías para encontrar un local adecuado y dónde realizar la venta. También pueden apoyar con la publicidad y la realización de concursos para motivar el desarrollo de ideas, entre otras cosas más.

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