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Ciudadanos, Gobiernos e IP, Aliados en Proyectos Sostenibles

La comunidad de Villa de Mitla, Oaxaca, optó por reutilizar y adecuar los recursos a su disposición; al mismo tiempo, el ayuntamiento adaptó un vehículo para la recolección de residuos sólidos

Cada vez es más constante el daño que causan la basura y la falta de lugares destinados a su disposición final. Según información publicada por el Banco Mundial (BM), los desechos generados en todo el planeta, en 2016, alcanzaron los 2,010 millones de toneladas y se estima que para 2050 los desechos podrían alcanzar los 3,400 millones de toneladas, es decir, en tan solo 30 años más se prevé que la humanidad genere 70 por ciento más de basura.

En México, diferentes organismos gubernamentales y actores privados trabajan en estrategias para aminorar el impacto negativo de la actividad humana en el medioambiente.

FOTO: ROSALÍA MORALES

“El asunto de la contaminación y de la preservación de los recursos naturales y del medioambiente es un tema que requiere de compromiso, tanto de los tres órdenes de gobierno como de la ciudadanía y de la industria privada”, asegura Jorge Treviño, Director General de la Asociación Ecología y Compromiso Empresarial (Ecoce).

En el informe del BM de 2018, México se posicionó como el país de América Latina que genera más basura al día por persona: 1.16 kilogramos diarios. Chile, Argentina, República Dominicana y Brasil se ubican en los siguientes cuatros puestos.

El abanico de alternativas para disminuir la cantidad de desechos que se generan actualmente es muy amplio, algunas de ellas son reciclar, reutilizar y utilizar sólo lo necesario. En el estado de Oaxaca, la comunidad de Villa de Mitla ha sabido “afrontar lo que en un inicio fue un problema y convertirlo en una oportunidad”, comenta el Presidente Municipal, Abelardo Ruiz Acevedo.

“Nuestro primer reto era solventar una multa por parte del gobierno del estado por poco más de 2 millones de pesos (mdp), por la quema de basura que se realizaba anteriormente en la comunidad”, algo que, reconoce, también fue un reto al momento de implementar políticas públicas de protección y cuidado del medioambiente.

“Los pobladores estaban acostumbrados a juntar la basura y quemarla, por lo que se tuvo que trabajar de la mano con la comunidad para crear conciencia de que existían alternativas que no dañaban el medioambiente”. Para ello, refiere, era necesario contar con un sistema de recolección de basura eficiente.

La comunidad de Mitla optó por reutilizar y adecuar los recursos a su disposición. “Con un modelo propio, modificamos una camioneta del municipio para que se convirtiera en la recolectora de basura, con cuatro contenedores que funcionan para separar lo que se recolecta casa por casa. También, con la ayuda de maquinaria propia, se llevaron a cabo labores en la carretera que lleva al tiradero municipal para que los vehículos no sufrieran averías en su intención de llegar a ese destino.”

Villa de Mitla es un municipio que cuenta con la característica de ser Pueblo Mágico, “con lo que alineamos nuestro objetivo de ser un punto cultural e histórico con un lugar donde se fomenta la educación medioambiental y donde se trabaja con acciones concretas”.

COMPROMISO CONJUNTO

Existen comunidades que, desafortunadamente, no le dan la importancia ni asumen el compromiso que se necesita en temas trascendentales como lo es el medioambiente y que, en palabras de Jorge Treviño, prefieren dedicarse al turismo sin darse cuenta que en muchas ocasiones esa característica puede ser dañina, pues “el turismo también es contaminante por la basura que genera”. Sin embargo, existen casos de éxito como el Pueblo Mágico de Mitla donde, aunado a la separación y recolección de basura, los desechos que tengan cabida en el mercado del rehúso y reciclaje como el PET, cartón, papel y metales son aprovechados para generar ingresos extras al municipio, convirtiendo el sistema en sustentable.

“Los ingresos generados de la comercialización de los productos reciclados, que al hacerlo desde el momento de la recolección casa por casa permite una mejor calidad, son utilizados en el mantenimiento de los vehículos, mejoramiento de instalaciones y vigilancia del lugar de depósito final de los desechos que no pueden ser reutilizados.”

Como menciona Jorge Treviño, “el compromiso debe ser por parte de todos los actores, desde el gobierno, los ciudadanos y la industria privada, donde el gobierno debe asumir las responsabilidades de los servicios que debe ofrecer, la industria de fabricar productos que puedan ser reutilizables y cuya elaboración no implique daños mayores, así como que el ciudadano se comprometa a que sus desechos sean menores y tengan el destino correspondiente”.

Por su parte, Abelardo Ruiz comenta que el trabajo de concientización con la comunidad es necesario, pues “tiene que ser un compromiso que asuman tanto el gobierno como el ciudadano de cuidar el medioambiente; nosotros, con ayuda de programas de organismos estatales de ecología, realizamos esa labor”.

En Mitla se llevaron a cabo las gestiones necesarias con las características solicitadas por las instancias de gobierno, como la colocación de una celda cubierta para evitar que los lixiviados despidan la descomposición y se filtren al subsuelo, y una celda de residuos cárnicos y compostas para los desechos orgánicos. “Pasamos de tener uno de los peores basureros en el estado a tener uno de los mejores rellenos sanitarios de la entidad.”

En ocasiones, la poca voluntad de los munícipes deriva en que se potencien problemas que pudieron ser resueltos con acciones sencillas, asegura Treviño, sin embargo, “no existe tampoco supervisión de parte del gobierno estatal ni Federal, no se trata sólo de crear leyes, las cuales, por cierto, también deben ser revisadas y rediseñadas, también se tiene que vigilar el cumplimiento de las leyes ambientales y castigar a quienes no las cumplan”, concluye.

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