Singladura | Médicos de la tierra

Por Roberto Cienfuegos J.

Los cimientos de México vienen de la minería. Allí están ciudades como Pachuca, Taxco, Guanajuato, que tienen raíces mineras. Y México sigue siendo un país minero. Allí está Fresnillo –Zacatecas- con la mina más grande de plata.

El gran Gabriel García Márquez describió hace muchos años a los geólogos como los médicos de la tierra. Hace poco tiempo conversé con Felipe Salvador Garcés Argumedo y Ángel Martí Hernández Santos, dos jóvenes geólogos, inscritos en el mundo de la aventura y el peregrinaje nacional en busca de la riqueza mineral de México.

Al conversar sobre su profesión, afloró en ambos la pasión por lo que existe debajo de la tierra, un mundo de minerales económicamente sustentables para el país, que desde hace siglos es una potencia minera.

“En las minas se observa toda esa riqueza que tiene el país y que se palpa”, apuntó Garcés Argumedo, un ingeniero geólogo formado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Con Garcés Argumedo coincidió entonces Ángel Martín Hernández Santos, un geólogo egresado de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Garcés Argumedo y Hernández Santos hicieron hace tiempo parte de un equipo de más de 200  geólogos de campo que incorporaron a sus vidas la experiencia de colaborar en el Servicio Geológico Mexicano (SGM), el organismo rector de geociencias en México.

Ambos me contaron sobre los días y noches que pasaron hace tiempo en la asignación  minera La Joya, del municipio chihuahuense de Guadalupe Hidalgo, a unos 300 kilómetros de Parral, Chihuahua, el estado más extenso del país y con un enorme potencial minero.

Para llegar de Parral a su asignación minera en Guadalupe, se desplazaban casi un día a bordo de una camioneta del SGM que circulaba a una velocidad promedio de 20 kilómetros en medio de brechas escarpadas y escenarios geológicos singulares.

Garcés Argumedo y Hernández Santos disfrutaban de paisajes estelares en la bóveda celeste, me contaron, aun y cuando a veces los absorbía una soledad casi absoluta en las zonas más agrestes del país.

En esa charla sobre la geología y sus experiencias de campo, me contaron parte de sus andanzas y avatares durante 20 de cada 30 días de mes, alejados de sus familias, hijos y/o esposas.

“Hay pasión cuando uno está en el campo. Me apasiona la geología. Uno va preparado con información (geológica), instrumentos y lo que se obtuvo en la teoría, va uno al campo, se verifica y observa y encuentra uno cosas de valor y eso llena de satisfacción”, relató entonces Garcés Argumedo, de 41 años.

En el campo, uno observa, -añade- la mineralización, la falla, las estructuras y que las estás describiendo. Es apasionante porque cuando encuentras esto te das cuenta de que eres un buen geólogo”.

México siempre ha sido una potencia minera, terció Hernández Santos. De hecho, remarcó, “los cimientos de México vienen de la minería. Allí están ciudades como Pachuca, Taxco, Guanajuato, que tienen raíces mineras. Y México sigue siendo un país minero. Allí está Fresnillo –Zacatecas- con la mina más grande de plata. Hay que aprovechar el potencial minero del país”, instó Hernández Santos, oriundo de Guerrero, que alberga a Taxco, la ciudad donde nació.

Garcés Argumedo llamó de hecho la atención sobre la importancia de la geología y su omnipresencia en la vida humana.

“La geología en nuestras vidas, está en todo. Nuestros lentes son minerales, la pica es un mineral, el imán es un mineral, las ollas y sartenes son minerales, el gas, los pisos, las estufas son minerales. Todo lo que observamos en la tierra tiene que ver con minerales”, apuntó.

Hernández Santos coincidió al señalar que “el cuerpo humano es agua en casi 80 por ciento y lo demás, minerales. Por eso el cuerpo humano es tan perfecto que tiene todo, en mayores o menores proporciones”.

Por ejemplo, añadió, “los dientes están constituidos por calcio, todo es mineral en nuestro cuerpo y de hecho cuando muere una persona vuelve a ser mineral en la tierra. Se hace otra vez tierra, como dice la Biblia. El cuerpo humano se deshidrata y se vuelve mineral”.

Garcés Argumedo insistió en que “Los minerales hablan y describen el ambiente donde están, pero hay que prepararse antes de entrar al campo, saber en qué ambiente está uno parado” y para ello es clave allegarse de la mayor cantidad posible de bibliografía geológica.

Concedió que en general los geólogos “son aventureros natos, tienen que tener ese espíritu aventurero”, pero además contar con sus instrumentos, “el principal del geólogo es tener un plano del área” donde explora e investiga, una pica, una navaja, la brújula, un GPS y hasta un mapamóvil,  éste último un sistema de información geográfica georreferenciado, que utilizan principalmente los cartógrafos y que permite marcar, delimitar estructuras, registrar contactos geológicos en una pantalla táctil en el campo, sin necesidad de una computadora”.

Sobre si el mapamóvil es la antigua libreta de apuntes de los geólogos, Garcés Argumedo negó que se trate de un equivalente. “Es el complemento de una libreta de campo, que siempre debe usar el geólogo aun y cuando disponga de mucha tecnología o muchas computadoras”.

Esto es así, añadió, porque el geólogo así como es aventurero, “tiene una perspectiva y tiene una imaginación grande y esas observaciones que ve en el campo las plasma en su libreta”.

Después de todo, el mapamóvil integra elementos vectoriales que sólo pinta rayas y polígonos, pero el geólogo “describe polígonos, polilíneas y explica minerales, interpreta la roca, sus estructuras y el entorno geológico y para eso se utiliza la libreta de campo y se va plasmando en la libreta. El mapamóvil no es sustituto nunca de la libreta de campo, es un complemento del geólogo”, sostuvo.

Lo más importante y previo a todo esto, apuntó Garcés Argumedo, es contar con la información bibliográfica de la zona, hablando geológicamente, recopilar toda la información posible, informes técnicos, cartas  geoquímicas, geológicas, geofísicas, tesis, cartas epipolares para delimitar rasgos estructurales, imágenes de satélite, todo lo que se pueda para complementar la información y explorar  la asignación.

A esa información, hay que agregar muchas ganas de explorar y ser positivo sobre lo que se va a encontrar porque en el campo “los geólogos dialogan con las rocas”.

Hernández Santos coincidió. “Las rocas están conformadas por minerales y cada roca te dice algo, cada roca te dice algo de la zona”.

Después de todo, apuntan ambos, “la minería es la actividad más completa para aprender geología”.

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@RobertoCienfue1

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