Campañas: Rendición de cuentas

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El autor es Decano Asociado de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del ITESM. Twitter:@ArturoSanchezG; Facebook: Arturo Sánchez Gutiérrez (Figura Pública)

Imagen destacada Arturo Sánchez GutiérrezLas campañas electorales están en un momento complejo. Por un lado, la competencia entre los candidatos aumenta y la expectativa es que los debates agudicen aún más la confrontación de ideas. Por otro, las acusaciones entre los contendientes también se han agudizado y el Instituto Federal Electoral (IFE) sigue resolviendo cada queja que se presenta. En cada rincón del país parece estar desarrollándose una estrategia de todos los partidos contra los demás. Se trata de descubrir qué errores cometen los rivales para intercambiar acusaciones relativas al gasto ilegal en las campañas.

El problema es simple: el tope de gastos para la campaña presidencial apenas es de un poco más de 330 millones de pesos (mdp). Ese fue el efecto de la reforma electoral de 2007. Si se toma en consideración que los partidos ya no tendrán que gastar en adquisición de spots en radio y televisión (puesto que son patrocinados por los tiempos oficiales del Estado), pareciera que sería un tope equitativo y suficiente. Sin embargo, la historia reciente muestra —pasando por los casos del Pemexgate y los Amigos de Fox— que las estrategias de los partidos pueden ser mucho más costosas que los límites que se establecen.

La realidad es que al día de hoy el IFE y su capacidad fiscalizadora también cambiaron con la reforma de 2007. Por principio, la Unidad de Fiscalización del Instituto ya no tiene limitación para indagar en las chequeras ni de los candidatos, ni de los proveedores de los partidos políticos. Además, las nuevas tecnologías le permiten hacer un monitoreo más eficiente de cada espectacular que difunden los contendientes electorales, y de cada inserción en la prensa de todos los diarios del país. El reto es medir los gastos en los llamados “cine-minutos” y el siempre complicado proceso de monitorear el gasto en las redes sociales.

Desde el principio de las campañas comenzaron a intercambiarse acusaciones por la cantidad de recursos que se han invertido. Por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador acusa a Enrique Peña Nieto de gastar 20 mdp sólo en el primer día de campaña; y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) acusa a Josefina Vázquez Mota de haber utilizado una escuela pública para iniciar su campaña, etcétera.

Las dificultades para las autoridades electorales federales se incrementan este año, dado que habrá gastos paralelos en 15 entidades de la república por parte de los partidos. En cada municipio habrá que ser muy cuidadosos de no involucrar ningún tipo de recursos públicos y otorgar el mismo tipo de facilidades (que no recursos) a todos los candidatos.

Qué observar en mayo

En primer lugar, justo a principios del mes, la atención está centrada en el primer debate, donde se medirán las habilidades de los candidatos y las encuestas reaccionarán de inmediato.

Por otra parte, las campañas locales han iniciado y la incógnita será establecer qué tanto variarán las federales con el activismo en 15 entidades de la república.

Finalmente, durante mayo las encuestas marcarán las tendencias que agudizarán la competencia y las declaraciones de los candidatos.

Es un mes propicio para el análisis electoral.

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