La población en los municipios está activa

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El autor es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de Gobierno Abierto y Transparencia Twitter: @joelsas

Actualmente 24 entidades tienen ejercicios locales de gobierno abierto, ahí convergemos autoridades de los tres poderes y los dos órdenes de gobierno, los organismos garantes de la transparencia local, la sociedad civil organizada, académicos, periodistas, población en general y el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai). Al conocer a los protagonistas y la historia de cada uno de esos ejercicios me daba la impresión de que paso a paso y con firmeza, el gobierno abierto se convertía en un movimiento social. Sin embargo, en la medida que conozco más municipios, ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil, académicos, periodistas y servidores públicos, me doy cuenta de que el gobierno abierto acompaña una demanda más generalizada: la de la población que demanda vigilar, denunciar y calificar la forma en que las autoridades ejercen el poder en México. Pero los esfuerzos por impulsar el gobierno abierto aun son o parecen aislados y desarticulados más que como un amplio movimiento nacional.

En las últimas décadas del siglo XX, la demanda de cambiar las reglas para acceder al poder en nuestro país logró convocar a la población en general, a periodistas, activistas, académicos, políticos, servidores públicos, grupos organizados de la sociedad civil y en el año 2,000 fuimos testigos de la alternancia. Como entonces, hoy es necesaria una causa que nos convoque a todos, desde nuestras distintas trincheras y desde cada uno de los rincones de México. Esa causa consiste en implementar mecanismos efectivos que permitan controlar la forma como se ejerce el poder en México; lo cual refuerza la importancia de que los cambios comiencen en lo local.

Estuve en Sinaloa recientemente y llamaron mi atención dos ejemplos: Vigilantes Ciudadanos por la Transparencia de Sinaloa y el Observatorio Ciudadano de Mazatlán, A. C. Ambos han reunido a habitantes que desean controlar el ejercicio del poder de sus autoridades municipales. Han colaborado entre sí para promover una iniciativa de reforma a los artículos 67, fracción XXIII y 70 de la Ley Orgánica del Estado de Sinaloa con el fin de eliminar el carácter “privado” de las reuniones que celebran los diputados en comisiones.

Vigilantes Ciudadanos propusieron establecer como obligatorio que las reuniones de trabajo de los diputados se transparenten en el portal del Congreso y se transmitan en tiempo real en Youtube. Vigilantes, por su parte, promovió el 30 de mayo de 2017 que se integre un comité representativo que goce de credibilidad ciudadana y honradez para administrarlo y dar cabida a la pluralidad de propuestas artísticas.

El Observatorio Ciudadano de Mazatlán impulsa la transparencia y rendición de cuentas municipal para ser un contrapeso ciudadano que, por ejemplo, dé seguimiento a los compromisos del Plan Municipal de Desarrollo. Entre sus acciones han interpuesto denuncias ante el síndico procurador y la Auditoría Superior de Sinaloa contra servidores públicos municipales que autorizaron el arrendamiento de vehículos con sobrecostos, que se hubieran adquirido con50% de los recursos aprobados.

Es tiempo de que las iniciativas locales que controlan el ejercicio del poder tengan mayor visibilidad para dar paso a una conversación más amplia y nacional que nos permita, por un lado, consolidar los sistemas nacionales y locales anticorrupción y el sistema nacional de transparencia como herramientas útiles a la población y, por otro, que la coyuntura electoral no nos distraiga de articular un movimiento que haga de 2018 un parteaguas del control del poder en nuestro país.

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