El reto de contender por un partido pequeño

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Ejes de desarrolloQuien gobierne la Ciudad de México el próximo sexenio, que inicia el 1° de diciembre del presente año, debe tener una visión de futuro y de género, dice Rosario Guerra, candidata del Partido Nueva Alianza (Panal) a la jefatura de gobierno del Distrito Federal (DF). “Soy chilanga, conozco la capital del país desde niña, la vivo y sé de su transformación. En esta contienda soy la mejor preparada para encabezar una administración que requiere generar empleo, cuidar el medioambiente y adoptar políticas que rompan el círculo de la pobreza”, dice la también ex militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Sin embargo, reconoce que podría obtener un poco más de 3.4 por ciento de la votación el próximo 1° de julio. “Los partidos pequeños rara vez tienen opinión en las grandes transformaciones políticas. La Ley Electoral perpetúa el predominio de los grandes; por ejemplo, en los spots. En la elección pasada, el Panal tuvo 3.4 por ciento de los sufragios a nivel nacional y por ello tenemos ese porcentaje en los promocionales. La desproporción es terrible porque hay otros partidos que tienen 30 y 40 por ciento. Tenemos desventajas frente al PRI, al Partido Acción Nacional (PAN) y al de la Revolución Democrática (PRD), y sus maquinarias”, dice.

Aun así, esta madre de un hijo de 25 años, divorciada, hace un diagnóstico de lo que a su juicio son los principales problemas de la Ciudad de México: el agua, la inseguridad, la falta de empleos y el transporte, en ese orden, aunque sin dejar de lado la basura.

¿LA SOLUCIÓN?

Rosario GuerraEn materia de agua, Guerra propone la creación de un organismo público descentralizado que tenga un Consejo de Administración, sea auditable e impulse nuevas tecnologías para el reuso y el aprovechamiento de las aguas de desecho. Esto, asegura, implica un cambio en la cultura del uso, en el que las mujeres desempeñan un papel muy importante porque ellas cambian patrones de consumo.

La candidata del Panal expone que las redes son antiguas y “se registran fugas en la ciudad” —aunque no precisó en qué porcentaje porque dice que la red es inmensa y ni el propio gobierno capitalino lo sabe— sin que sean detectadas oportunamente.

Una segunda gran tarea es aprovechar las aguas residuales en comercios, escuelas y unidades habitacionales, en donde debería considerarse tener plantas de tratamiento para que el líquido se use en la limpieza de áreas comunes como pasillos, estacionamientos y jardines, e incluso en los baños de cada hogar.

Guerra subraya que también es necesario “hacer un drenaje pluvial; separar aguas negras de las de lluvia es poco viable por lo caro, pero lo que sí podemos hacer es captar esa agua de lluvia y reinyectarla a mantos freáticos, con pequeñas obras como diques, presas y ojos de tormenta en nuestras zonas de reserva natural”, enfatiza.

También agrega que por ello habría que tener cero tolerancia a invasiones de las áreas naturales, como en las chinampas, lo cual es un grave problema en Xochimilco y Tláhuac, donde han proliferado los asentamientos irregulares. “Estamos acabando con las zonas lacustres de la Ciudad de México, que además son reguladoras de la temperatura, igual que los bosques.”

Un planteamiento más de la aspirante es redensificar la ciudad, porque hay zonas con todos los servicios que se han ido deshabitando. Esto debe hacerse sin dejar en manos de los desarrolladores urbanos la responsabilidad de resolver los problemas.

Todo ello, continúa la entrevistada, ayudaría a bajar el consumo de agua potable y, por consiguiente, los costos de bombeo. “La política del tubo, como yo le llamo, que es poner tubos, no resuelve el problema, además del impacto ecológico generado por bombear agua desde áreas muy remotas para luego, junto con el agua pluvial, mandarla a la zona de Lerma y contaminar esa región”, enfatiza.

La solución, puntualiza, tiene que ver con preservar las reservas naturales evitando las invasiones, con la creación de una nueva cultura, con una buena administración de los servicios y con la reparación de redes, entre otros aspectos. Hay que terminar el colector oriente, el acuaférico, y reinyectar agua al subsuelo para que estas áreas puedan ser recargadas.

NUEVA ESCLAVITUD

“Estoy también a favor de privilegiar el transporte colectivo. La nueva esclavitud se llama tráfico urbano, contaminación, desgaste nervioso, horas de traslado. Se trata también de que las mujeres con niños pequeños y los discapacitados puedan hacer uso del Metro y del Metrobús, y no hay suficientes rampas ni elevadores para hacer esto viable. En suma, se requiere una visión distinta en la prestación de servicios”, expresa.

Rosario Guerra se dice satisfecha por contender con otras dos mujeres —Isabel Miranda de Wallace y Beatriz Paredes—, pero aclara que las votantes “deben preguntarse quiénes pueden garantizar sus derechos y libertades en el DF”.

Mi propuesta de género, continúa, se centra en las mujeres y sus hijos. El DF es el centro de desarrollo humano más importante del país, donde ellas tienen mayor índice de escolaridad que sus congéneres en el resto del país.

No obstante, “tenemos cargas de trabajo muy fuertes: 30 por ciento de los hogares tienen una jefa de familia y cerca de 70 por ciento reciben ingreso de las mujeres. Sin embargo no hay políticas institucionales de apoyo al sector femenino”.

Frente a esta situación, considera impulsar el establecimiento de más guar-derías públicas y privadas, así como el diseño de políticas de apoyo a la mujer.

Finalmente, sobre Elba Esther Gordillo, líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la candidata comenta que ambas se conocieron cuando militaban en el Partido Revolucionario Institucional, y descarta que la maestra sea un factor que influya en la votación.

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