Desarrollo para población indígena

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José Antonio DíazHistóricamente, las comunidades indígenas han padecido rezagos en la dotación de infraestructura para el otorgamiento de servicios básicos. La dispersión poblacional y la falta de recursos son, por lo general, las causas por las cuales éstas carecen de caminos, redes de agua potable, drenaje y luz eléctrica.

Sin embargo, los municipios tienen a su alcance instrumentos de política social para atender las necesidades de este tipo de comunidades. Uno de esos instrumentos es el Programa de Infraestructura Básica para la Atención de los Pueblos Indígenas (PIBAI).

José Antonio Díaz García, director del PIBAI —que es coordinado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI)—, explica en entrevista que su objetivo es dirigir el apoyo a comunidades cuya población indígena es igual o mayor a 40 por ciento y que padecen carencias en infraestructura básica. Por lo general se trata de personas que viven en condiciones de pobreza extrema.

El procedimiento para acceder al PIBAI inicia una vez que las localidades han detectado sus necesidades de infraestructura, entonces deben acudir con el gobierno municipal para hacer de su conocimiento la demanda de dichos servicios; posteriormente, las autoridades del ayuntamiento deben canalizar las demandas a alguna de las 23 delegaciones estatales de la CDI.

Ahí, un órgano llamado Comité de Regulación y Seguimiento (Corese), conformado por el gobierno del estado, la delegación del CDI y las instancias federales normativas del programa —que son la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua)—, evalúan y priorizan todos los requerimientos, posteriormente las envían a la Dirección General de Infraestructura de la CDI donde, en función del presupuesto disponible se distribuyen los recursos para tratar de cubrir las necesidades prioritarias.

Cómo opera el PIBAIHay varios criterios para considerar cuando una obra es prioritaria o no, entre los que destacan darle continuidad a las obras ya iniciadas y los proyectos de las comunidades más pobres.

“En algunos casos, como en las carreteras, los caminos que se propone hacer son de 20 hasta 40 kilómetros, es muy difícil que se puedan hacer de un tirón, entonces el proyecto empieza con dos o cuatro kilómetros. “Es por ello que si iniciamos el año con una obra cuyo proyecto no se concluye, buscamos darle continuidad el próximo.

“También garantizamos ayudar al que viene más atrás en la fila, es decir, dentro de la población indígena hay diferentes niveles de desarrollo y buscamos ayudar primero a los que están en una condición de marginación mayor”, explica.

El siguiente paso es definir la estructura financiera con la que se va a trabajar. El gobierno del estado y el municipio que serán beneficiados hacen una propuesta del porcentaje con el que van a financiar las obras. “Normalmente las aportaciones del Gobierno Federal, a través del programa, son las más grandes: van desde 60 hasta 80 por ciento, el resto es la contraparte estatal o municipal, que incluso pueden aportar en conjunto el estado y el municipio”, precisa Díaz García.

Aclara que cuando se trata de obras estratégicas para un desarrollo regional, que abarcan diferentes municipios o estados, algunas de éstas se financian al 100 por ciento con recursos federales. “Un ejemplo es una carretera que actualmente estamos haciendo de Nayarit a Durango. También hemos desarrollado proyectos estratégicos financiados al 100 por ciento en Chiapas y Oaxaca, siempre con el enfoque de favorecer a las comunidades y pueblos indígenas.”

Ya que se definieron las participaciones para el financiamiento, se designa a una dependencia estatal encargada de llevar a cabo los procedimientos de licitación para contratar a las empresas que construirán las obras, mientras que los tres niveles de gobierno tienen por encargo supervisar que los trabajos se lleven a cabo de acuerdo con la normatividad de las leyes de obra pública, de adquisiciones y servicios.

CONVOCATORIA PERMANENTE

TierraEl director del PIBAI comenta que la convocatoria está permanentemente abierta, por lo que en cualquier momento los alcaldes puedes hacer una petición ante la CDI para dotar de infraestructura básica a sus comunidades indígenas.

“El presupuesto para el programa en 2011 fue de 4,800 millones de pesos (mdp) con los cuales se financiaron 1,144 obras en 358 municipios de 22 estados del país, principalmente en las entidades del sur. Estamos a la espera de que la Cámara de Diputados determine cuál será el presupuesto para 2012; solicitamos 5 mil mdp”, apunta

Indica que la mayoría de las solicitudes proviene de los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla y Veracruz, aunque la CDI también financia proyectos en Chihuahua, Sonora y Yucatán.

“Se trata de un programa que lleva operando dos sexenios, no sólo apoyamos a comunidades nativas de una región, hay que considerar que el fenómeno migratorio ha generado también el establecimiento de pueblos y comunidades en regiones que no eran las originales. La migración de pueblos de Oaxaca al DF, o a Ciudad Nezahualcóyotl (Estado de México), o a la frontera norte ha ocasionado que en esos lugares se asienten comunidades que también son atendidas por el PIBAI.”

Por último, Díaz García invita a los gobiernos municipales a que se acerquen a la CDI, ya que durante el último cuatrimestre del año las delegaciones estatales recibirán solicitudes para financiar proyectos en 2012.

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