
Gastón Cedillo
Por Miguel Gastón Cedillo Campos y Roberto Aguerrebere Salido*
Habilitar espacios exclusivos de carga y descarga puede reducir hasta 44 por ciento el tiempo de cada entrega y descongestionar vialidades, con beneficios directos para el comercio y la movilidad de tu municipio.
Cada mañana, en cualquier ciudad mexicana de más de 200 mil habitantes, decenas de camiones de reparto compiten por unos cuantos metros de banqueta para descargar refrescos, pan, agua y abarrotes. El resultado es siempre el mismo: caos vial, doble fila, contaminación y pérdidas económicas que nadie contabiliza. Lo que pocos alcaldes saben es que existe una solución probada, medible y replicable y que el municipio es el actor clave para ponerla en marcha.
El problema está en los últimos 50 metros, no en la última milla
Cuando se habla de logística urbana, es decir, del conjunto de operaciones que permiten que las mercancías lleguen desde los centros de distribución hasta cada tienda, restaurante u oficina, la atención suele concentrarse en la “última milla”: el tramo final de un camión antes de llegar a la zona de entrega. Sin embargo, la investigación realizada en el LogistiX-Lab, el primer laboratorio de logística urbana en tiempo real de América Latina, ubicado en el Centro Histórico de Santiago de Querétaro, reveló algo distinto: el verdadero cuello de botella ocurre en los últimos 50 metros, es decir, cuando el repartidor busca dónde estacionarse para realizar la descarga.
En ciudades como la tuya o las nuestras, un vehículo de reparto puede pasar más del 80% de su jornada parado, ¡sin circular!. Eso significa que optimizar la ruta del camión tiene un impacto marginal si no se resuelve previamente el problema de las áreas de carga y descarga. Cuando no hay bahías disponibles, el conductor da vueltas buscando un lugar, se estaciona en doble fila, bloquea carriles y provoca un efecto dominó en todo el tráfico de la zona.
La fragmentación del comercio minorista latinoamericano agrava el problema. A diferencia de los supermercados, que reciben grandes volúmenes de relativamente pocas empresas, las tiendas de abarrotes (tienditas, misceláneas, changarros, estanquillos, etc.) reciben pequeñas cantidades de muchos proveedores, con alta frecuencia. Una sola tiendita puede recibir hasta 50 entregas por semana. Esto multiplica el número de vehículos en circulación y la presión sobre el espacio urbano.
La evidencia: una bahía libre más que un camión moderno
Un experimento de campo realizado en un kilómetro cuadrado del centro de Querétaro, con la participación de cuatro empresas de alimentos y bebidas (Heineken, Jumex, Bimbo y Bonafont), demostró, de manera contundente, lo que ocurre cuando las bahías de carga y descarga están disponibles y son respetadas. Durante el periodo del proyecto piloto, la policía vial (previamente capacitada en logística), mantuvo despejadas las zonas de descarga señalizadas, algo que en condiciones normales rara vez ocurre por falta de cobertura de la vigilancia, pero que desde luego, para implementarse con eficacia y eficiencia, requiere del apoyo de una tecnología de IA, como la desarrollada por los autores.
Los resultados fueron notables. El tiempo de viaje por entrega se redujo en 39%; el tiempo total de estacionamiento por entrega cayó en 38%; y el tiempo total de permanencia de cada vehículo en la zona bajó en 44%. Dicho en términos municipales: los mismos camiones, con los mismos choferes y las mismas rutas, entregaron más mercancía en menos tiempo, circularon menos y liberaron espacio público de forma apreciable.
“Cuando las bahías están disponibles y señalizadas, los choferes cambian su estrategia: se estacionan una vez y caminan hasta varios puntos de entrega cercanos. Esto reduce el número de arranques y frenadas, disminuye las emisiones de contaminantes y la probabilidad de accidentes y mejora la fluidez vial«, indica Gastón Cedillo, Profesor, Texas A&M International University, desarrollador del estudio.
Un hallazgo que sorprendió a los investigadores fue que la disponibilidad de bahías no solo reduce el tiempo de movimiento, sino también el de estacionamiento. Al contar con un lugar seguro y confiable, los repartidores entregan en más tiendas desde una sola parada, caminando las distancias cortas. Esto demuestra que la eficiencia logística y el orden urbano no son objetivos contradictorios: se refuerzan mutuamente.

Foto: Municipio de Bahía de Banderas.
Lo que el municipio puede hacer hoy
El logro de Querétaro no surgió de una inversión millonaria ni de tecnología de punta. Surgió de una decisión municipal de realizar un experimento científico en el “mundo real”: asignar a 20 policías viales capacitados en logística para hacer cumplir las normas de carga y descarga durante un mes. Eso fue suficiente para generar datos concretos, convencer a las empresas y demostrar que la coordinación entre la autoridad y la industria produce resultados reales. La reglamentación existía; lo que faltaba era aplicarla con criterio logístico.
Municipios como León, Guadalajara, Puebla y la propia Querétaro han comenzado a incorporar la variable logística en sus políticas de movilidad. El modelo, sin embargo, requiere un diagnóstico previo, un diseño adaptado al contexto local y un esquema de gobernanza que sostenga los resultados en el tiempo. El trasplante directo de soluciones europeas o norteamericanas, sin adaptación, ha demostrado ser ineficaz en el contexto latinoamericano. La oportunidad de innovar localmente existe.
«La gran mayoría de los municipios mexicanos no cuenta con un especialista en logística en su equipo técnico. Esa ausencia tiene un costo enorme para la fluidez del comercio local y la calidad de vida urbana», señala Roberto Aguerrebere Salido, Presidente de la Comisión de Movilidad y Transporte de CONARED y Consultor independiente en movilidad y distribución urbana de mercancías.
Intervenir en la distribución urbana de mercancías exige actuar simultáneamente en cuatro frentes: reglamentación clara y aplicada, infraestructura adecuada para la carga y descarga, capacitación del personal municipal, y adopción de tecnología para monitorear y ajustar las políticas en tiempo real. Ninguno de estos frentes es suficiente por sí solo; todos deben avanzar de manera coordinada.
Una plataforma de innovación, no sólo una solución puntual
El valor diferencial de lo probado con el LogistiX-Lab no se resume únicamente en los resultados del experimento piloto. Reside en el modelo de colaboración que generó: academia, industria, gobierno y sociedad civil trabajando juntos en un espacio real, con datos reales, para co-crear soluciones propias. Este enfoque, que Gastón Cedillo llama “inteligencia colaborativa en logística”, permite crear y aprobar soluciones para todos los actores, lo que garantiza su sostenibilidad a lo largo del tiempo.
Los municipios que deseen replicar este modelo disponen hoy de un método probado, de un conjunto de herramientas técnicas y de la posibilidad de contar con acompañamiento especializado para diseñar su propio laboratorio de logística urbana. El primer paso no es una gran inversión: es un diagnóstico serio del problema en un polígono delimitado de la ciudad.
| ¿Qué puede hacer tu municipio? Cuatro palancas de cambio | |
| Reglamentación | Establecer horarios de carga y descarga diferenciados por zona y tipo de vialidad; prohíbir el estacionamiento en las bahías logísticas y aplicar sanciones efectivas. |
| Infraestructura | Diseñar y señalizar bahías exclusivas para carga/descarga en corredores comerciales y centros históricos, con dimensiones adecuadas para vehículos de reparto. |
| Capacitación | Formar a inspectores, policía vial y funcionarios de movilidad en los principios básicos de la logística urbana; generar protocolos de vigilancia y cumplimiento. |
| Tecnología | Integrar sensores, cámaras y datos GPS para monitorear en tiempo real la ocupación de bahías; la implementación de una aplicación con IA probada con éxito puede ayudar mucho a aprovechar de manera efectiva la información para ajustar políticas y horarios. |
Perspectiva
En los próximos años, el crecimiento del comercio electrónico y el aumento de la densidad comercial en las ciudades medias harán que el problema de la distribución urbana de mercancías sea cada vez más visible y costoso. Los municipios que actúen ahora, regulando, invirtiendo en infraestructura logística, capacitando a su personal y adoptando tecnología de punta, tendrán una ventaja significativa en competitividad y en calidad de vida urbana. Los que esperen, pagarán el costo de congestión, contaminación y pérdida de atractivo económico. La bahía de carga/descarga con tecnología y bien reglamentada será una palanca central de habitabilidad y desarrollo local.
*Gastón Cedillo es Doctor en Logística, Transporte e Infraestructura Estratégica por la Universidad de París. Es reconocido internacionalmente por impulsar soluciones para mejorar la movilidad de mercancías, la competitividad territorial y la resiliencia urbana. LinkedIn @gastoncedillo, X @gastoncedillo, https://gastoncedillo.com/, Este artículo se desarrolló con la colaboración del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CONARED).
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