Elecciones 2015: nuevas reglas y retos

alcaldeEl conjunto de responsabilidades que tiene el Instituto Nacional Electoral (INE) ha generado debates intensos sobre temas como el nombramiento de los consejeros locales en cada entidad de la república, o la importancia de reforzar la fiscalización de los recursos de los partidos, o incluso, sobre la capacidad del Instituto para regular adecuadamente los spots de los partidos durante las campañas electorales. Las principales notas durante el mes de julio tuvieron que ver con el registro de nuevos partidos políticos y los pormenores del proceso de selección de quienes integrarán, a partir de septiembre próximo, los Consejos Generales de los llamados organismos públicos locales electorales (OPLEs). Con todo, no hay que olvidar que la tarea principal y fundamental del INE consiste, ni más ni menos, en organizar la elección. Afortunadamente, en nuestra democracia se da por sentado que los temas básicos de la organización electoral están resueltos: preparar y distribuir oportunamente las boletas electorales, ubicar e instalar las mesas directivas de casillas, capacitar a los funcionarios que recibirán la votación el próximo 7 de junio de 2015, realizar el cómputo de los votos en la casilla y después en los consejos distritales, etc. Estas tareas las realizó exitosamente el Instituto Federal Electoral (IFE) en las últimas ocho elecciones, entre 1991 y 2012. Lo mismo hicieron los institutos electorales locales en las elecciones que organizaron. Para 2015 la autoridad electoral enfrenta un nuevo reto en esta materia, pues la nueva ley modificó la forma en cómo votaremos en aquellas entidades cuyas elecciones locales coinciden con las federales. Anteriormente el proceso de organización de una elección entre el anterior IFE y los institutos locales, implicaba que cada autoridad realizaba las mismas tareas y duplicaban los esfuerzos, pues era necesario instalar dos casillas (una para la votación federal y otra para la local). Con ello se buscaba que cada autoridad se hiciera cargo de su propia elección aunque ello implicara doble gasto y esfuerzo. La nueva ley obliga a que en este tipo de elecciones se instale una sola casilla, con lo que se ahorrarán recursos y se facilitará el proceso de voto para el ciudadano. El efecto es positivo en todos los sentidos: una sola mesa, una sola marcadora de credenciales, una sola aplicación de líquido indeleble para el ciudadano, pero urnas y paquetes electorales diferenciados.
Si bien existía el temor de que la llamada “casilla única” pudiera generar confusiones o retrasos en el proceso de votación y cómputo, la ley resolvió los problemas al definir que estas casillas deberán tener un secretario de casilla y un escrutador adicionales que permitirán mantener el mismo ritmo en la votación, con los beneficios previstos. Con todo, en materia de organización electoral la casilla única representa un importante reto para el INE. Ésta es quizá, en la práctica organizacional, el tema que más vincula al nuevo INE con los nuevos OPLEs. La instalación de casillas únicas en 2015, en las 17 entidades en que habrá elecciones locales y federales al mismo tiempo, requieren de acuerdos novedosos y esquemas de coordinación que se ensayarán por primera vez el año que entra. Solamente en el estado de Colima, el IFE y el Instituto local han practicado consistentemente y con éxito la instalación de casillas únicas. Por principio, será necesario que el INE apruebe los criterios con los que se operará la instalación de esta nueva figura. La coordinación y colaboración entre instituciones será la mejor pauta para que la casilla única funcione adecuadamente en 2015. Durante el mes de agosto el Consejo General tomará decisiones para establecer los convenios de colaboración con los estados. Empieza la aplicación de la nueva ley en temas fundamentales de la organización electoral. Para el INE, en este contexto, la elección ya está en marcha.

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