Etapa de intercampañas

intercampañaEl proceso electoral en curso no deja de generar sorpresas. Las encuestas habían pronosticado el triunfo de Josefi na Vázquez Mota en la contienda interna del Partido Acción Nacional (PAN), por lo que nadie se sorprendió, pero el rompimiento de la coalición del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Verde Ecologista de México (PVEM) con Nueva Alianza, modifi có los escenarios previstos. Por su parte, el Instituto Federal Electoral (IFE) ya entró en su dinámica de celebrar sesiones cada semana para garantizar el correcto desarrollo de los comicios.

Por otra parte, la desaparición de la coalición implicó para el IFE retrasar la impresión de documentos que se utilizarán durante la jornada electoral, puesto que muchos de ellos presuponían que sólo habría tres candidatos a la Presidencia de la República. También fue necesario que el Comité de Radio y Televisión hiciera una nueva distribución de los spots que le corresponden a cada partido, y que la Unidad de Fiscalización reorganizara su estrategia para supervisar los gastos de los partidos y candidatos. No sobra decir que el IFE está acostumbrado a este tipo de situaciones y que en cada elección son frecuentes ajustes como éste.

Con todo, seguramente las sorpresas continuarán durante marzo. Las precampañas han terminado, las candidaturas están defi nidas y este mes representa esa etapa indefi nida que hemos denominado «intercampaña», en la que los partidos quieren hacer campaña (lo que está prohibido hasta el 30 de marzo), los candidatos buscarán estar en los medios (para que el elector no los olvide) y las autoridades electorales supervisarán que nadie adelante actividades proselitistas.

La polémica se centra en la importancia de garantizar que la campaña se realice en condiciones de equidad. Pareciera que el fantasma de 2006 permanece como una advertencia para resguardar la equidad a toda costa, para evitar que cualquiera de los candidatos o partidos perdedores protesten la elección. La ley supone que si un candidato realiza actos de campaña fuera del los periodos establecidos en la ley, tendría ventajas que podrían afectar los resultados. Por eso, entre las sanciones está la posibilidad de que el IFE no registre a un candidato que haya iniciado la carrera antes de tiempo.

Los problemas que esta situación genera son interesantes cuando se observan desde la perspectiva de los municipios. Sin duda los candidatos presidenciales se cuidarán de no violar a la ley, aunque parecería remota la posibilidad de que el IFE negara el registro a cualquiera de quienes contienden por la presidencia. Sin embargo, el mismo principio se aplica a los candidatos a diputados y senadores que ya estarán activos en todos los rincones de la república. En otras elecciones, ese ha sido el caso en una buena cantidad de quejas interpuestas entre candidatos por presuntos actos anticipados de campaña.

Para la autoridad electoral el problema será defi nir con precisión qué se vale y qué no se vale hacer durante todo marzo. Más allá de las defi niciones legales, la línea se vuelve muy tenue sobre actos anticipados de campaña, al presentarse, por ejemplo, entrevistas de los candidatos en radio o televisión. Sería un acto anticipado si el candidato llamara al voto de la audiencia a su favor, pero no queda claro cuál sería la responsabilidad del medio o del conductor. En virtud de que los partidos se estarán vigilando unos a otros, es posible que el IFE reciba una gran cantidad de quejas que tendrá que resolver de inmediato.

Más allá del ambiente de tensión y confrontación que pudiera derivarse de estas quejas, ahora más que nunca será importante estar atentos de que no exista ningún tipo de apoyo gubernamental a nivel municipal a las actividades de los candidatos. Ese será otro de los temas más vigilados por los partidos.

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