¿Hacia un nuevo pacto federal?

► Por Joel Salas Suárez*

El federalismo se ha adaptado naturalmente a las naciones donde el territorio, la población y la diversidad sobrepasan las capacidades de un gobierno central. Recientemente el centralismo y federalismo parecen resurgir en la discusión pública, una en la que los municipios también deberían tener un papel protagónico.

Como resultado del proceso electoral de 2018, hoy somos testigos de un reordenamiento de los equilibrios políticos e institucionales. Las dos décadas de transición democrática en México estuvieron caracterizadas por un Poder Ejecutivo Federal contenido por el Legislativo y otros contrapesos, esto implicó el fortalecimiento y empoderamiento de otros actores, entre éstos destacaron los gobiernos estatales. Ese patrón terminó.

Por primera vez en el México democrático un partido político ganó la Presidencia, la mayoría en el Congreso de la Unión y en 19 congresos locales. Por ejemplo, como ha escrito Alberto Díaz-Cayeros, académico de la Universidad de Stanford, “en el fondo el problema es que no se ha pensado suficientemente sobre el tema medular, que no es la concentración del poder en manos del Presidente, sino entender de dónde proviene la autoridad y el poder político en el sistema federal hoy existente.” Sin embargo, no podemos pasar por alto que el descontento con los gobiernos locales también tiene que ver con la percepción de falta de resultados en materia de desarrollo económico y social a nivel local, y los casos de corrupción, endeudamiento y mal manejo de recursos públicos por los que han sido juzgados o son presuntos culpables varios gobernadores, como Javier Duarte. Estos escándalos son algunos de los clavos en el ataúd del régimen anterior.

En este cambio en el equilibro de poder y de arreglos institucionales, los municipios pueden abrazar los aires de cambio, proponer iniciativas e incorporar a los ciudadanos que se han mostrado más que dispuestos a participar en la democracia. La clave está en que los gobiernos deben conocer y atender las demandas de los ciudadanos. A través de un gobierno transparente y con mejores y más mecanismos de participación, se puede cambiar hacia un gobierno abierto, hacia alcaldías abiertas. Los ejercicios locales de gobierno abierto pueden ser el instrumento de los alcaldes y presidentes municipales de México para encausar las preocupaciones de los ciudadanos hacia una acción colectiva que no puede empezar en otro nivel más que en el local.

El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) trabajó para impulsar este y otros temas, a través de los compromisos de gobierno abierto en el ámbito local, con el objetivo de establecer espacios de diálogo y colaboración entre gobierno y ciudadanía, así como de ofrecer herramientas metodológicas para la conformación de compromisos de gobierno abierto. Desde 2015, el Inai y el Sistema Nacional de Transparencia diseñaron e impulsaron la iniciativa Gobierno Abierto: Cocreación desde lo Local. Gracias a esta iniciativa, 28 gobiernos locales cuentan con un ejercicio local de gobierno abierto. Esto permitió consolidar 18 espacios de diálogo, 12 planes de acción con más de 70 compromisos que atienden problemas concretos en la vida cotidiana de los mexicanos, como son el compromiso Familia Rural Inteligente en Querétaro o el compromiso de Eficiencia Recaudatoria en Morelos, por mencionar algunos.

El federalismo es un modelo de gobierno valioso para un país tan diverso y con un pasado autoritario como México. Como dijo Thomas Jefferson: «El gobierno más cercano a la gente sirve mejor a la gente». Un nuevo pacto federal sólo puede empezar desde el gobierno más cercano a la población, es ahí donde el ciudadano se hace y la comunidad se crea.

 * El autor es Comisionado del Inai y Coordinador de la Comisión de Políticas de Acceso, Gobierno Abierto y Transparencia. Twitter: @joelsas

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