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Municipios abiertos ya son una realidad en México

En 2019, el gobierno abierto se consolida en los estados y municipios de México. Así lo demuestra la Métrica de gobierno abierto (Métrica 2019) publicada el 18 de febrero pasado por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai). Prácticamente todos los tipos de sujetos obligados y todas las entidades federativas mejoraron su calificación respecto a la edición de 2017.

La calificación general hace dos años fue de 0.39 y aumentó a 0.52 en 2019. El incremento se debe a los avances en transparencia, pero deben ser tomados con cuidado porque aún existen áreas de oportunidad. Hay información y mecanismos de acceso a ella, pero no siempre se enfocan a las necesidades de la ciudadanía. Asimismo, algunos sujetos obligados cuentan con espacios de participación ciudadana pero no siempre funcionan, ni permiten incidir en la toma de decisiones, o no dan seguimiento a los acuerdos que ahí se generan.

No obstante, la tendencia es ligeramente distinta para los municipios. La Métrica 2019 arrojó una calificación general (0.47) mayor a la de 2017 (0.41). Avanzaron en transparencia institucional (0.52 en 2017 y 0.57 en 2019), pero también presentan un leve crecimiento en la calificación de participación ciudadana (0.30 en 2017 y 0.38 en 2019). Esto significa que en México el gobierno abierto ha permeado a nivel municipal con mejoras en ambos componentes, aunque prevalecen oportunidades apuntadas anteriormente.

Debe tomarse en cuenta la diversidad de municipios en el país. Tenemos urbanos y rurales, de ingresos altos o bajos, con capacidades y recursos dispares. Sin embargo, esto no puede ser pretexto para mantenerse en el rezago. Los ayuntamientos son los responsables de proveer los servicios básicos para una vida cotidiana digna que sea la base de la confianza entre autoridades y población para solucionar los problemas del país, desde la falta de agua hasta la corrupción. Sin espacios de participación confiables, los ayuntamientos no podrán conocer las demandas de la ciudadanía ni establecer diálogo con ella.

En algunos estados se reconoce la utilidad del gobierno abierto para lo anterior. Menciono algunos ejemplos, pero hay muchos más. Durango, San Luis Potosí (SLP) y Tlaxcala quedaron debajo del promedio de la Métrica 2017 (0.38, 0.36 y 0.29, respectivamente), pero en 2019 repuntaron (0.42, 0.47 y 0.45, respectivamente).

En las entidades utilizan los ejercicios de gobierno abierto para incorporar compromisos en los que intervienen los municipios. En Tlaxcala, por ejemplo, se siguió la ruta del dinero de transferencias federales a algunos municipios; en Durango se promovió el manejo adecuado de residuos sólidos en el municipio capital; en SLP se capacitará a funcionarios municipales en materia de contraloría social, y en Oaxaca se buscó impulsar acciones para facilitar la integración de personas con discapacidad a la vida cotidiana en el municipio capital. Conviene profundizar en estos casos y valorar la pertinencia de formar parte de estas experiencias en otros municipios.

El camino hacia la apertura gubernamental en todo el país va en marcha; el efecto multiplicador que esto tendrá a nivel nacional depende en gran medida de la labor de los municipios y la motivación de los ciudadanos. Los resultados de la Métrica 2019 son públicos desde el 18 de febrero para ayudarles a identificar las áreas de oportunidad. Los pueden conocer en: https://micrositios.inai.org.mx/gobiernoabierto. El Inai también estará pendiente para atender sus dudas e inquietudes.

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