Panorama incierto para las zonas económicas especiales

Proyectos emprendidos por la administración pasada han sufrido sustanciales cambios, mientras que otros fueron cancelados de tajo, situación que deja en entredicho la permanencia de los que aún sobreviven

La victoria de Andrés Manuel López Obrador en las pasadas elecciones presidenciales despertó la expectativa sobre el tipo de política económica y social que aplicaría durante su gobierno. Las dudas tenían cimientos: el mandatario todavía no asumía la Presidencia y ya había anunciado que cancelaría la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM), en Texcoco.

FOTO: DREAMSTIME

Diversos programas corrieron con la misma suerte: la agencia de promoción comercial ProMéxico y el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), entre otros.

Apenas el pasado 26 de marzo del presente año, el Subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, advirtió que “las zonas económicas especiales (ZEE) no han venido operando”, por lo que anunció que el proyecto se irá “moviendo poco a poco a otro modelo.”

Ante ello, el todavía encargado de las ZEE, Rafael Marín Mollinedo, adelantó que hacia mitad del presente año se definirá el destino de ese proyecto, pues aseguró que la política fiscal que se determinó aplicar en esas regiones “está pulverizando el ingreso.”

PERFECCIONAR, NO CANCELAR

Especialistas y líderes del sector privado coinciden en que la estrategia para impulsar a dichas regiones del país debe continuar, pero eso no significa que no pueda ser objeto de ajustes para mejorar.

Por ejemplo, Claudia Ávila, Directora General de la Asociación Mexicana de Parques Industriales (AMPIP), respalda el proyecto de las ZEE, toda vez que se trata de una estrategia para revertir el rezago en que viven esas regiones del país, pero señala que existen áreas de oportunidad para mejorar el programa, como aprovechar las vocaciones productivas que tienen esos lugares.

“Hay que ser honestos, no todos los estados del país pueden aspirar a una armadora de autos, pero se deben identificar otras vocaciones y aprovechar las ventajas naturales de cada región.”

Asimismo, considera que el proyecto de las zonas económicas debe estar enfocado a crear cadenas de valor especializadas, como del sector energético en la zona del Istmo de Tehuantepec, enlazando nichos de mercado hacia Centroamérica.

Similar posición comparte el doctor en Economía Ignacio Martínez Cortés, quien dice que el proyecto de las ZEE puede acompañar los grandes planes que tiene en mente la presente administración federal, como la construcción del Tren Maya en la península de Yucatán y la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, pues asegura que ambos proyectos pueden acoplarse para apoyar a las líneas de producción que se instalen en las ZEE.

En ese sentido, ejemplifica que el tratamiento fiscal que se otorgan en las zonas económicas especiales para importar y exportar mercancías puede aprovecharse para crear una cadena de proveeduría de la industria del plástico, aprovechando el desarrollo energético en el área de Tabasco.

Por último, Gustavo de Hoyos, líder de la Coparmex, considera que otra línea de acción para fortalecer el desarrollo de las ZEE es la construcción de infraestructura pública, como puentes, carreteras y puertos de calidad, así como un mejor ambiente de seguridad en esas regiones, pues advierte que los ahorros que podrían lograr las empresas por los incentivos fiscales se verían pulverizados por mayores gastos en logística y resguardo de mercancía.

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