Anticorrupción y Big Data

Por Omar Escobar Castellanos

Existe un serio impedimento para el éxito de Big Data como herramienta para combatir la corrupción, y es que requiere de un flujo constante de datos para ser útil, y encontrar estos datos implica atravesar los silos burocráticos de la administración pública

Realizar un trámite mediante un portal web, hacer el registro de una propiedad, acudir a solicitar un acta de nacimiento, son datos que la administración pública recopila, sin embargo ¿están los gobiernos dándole la interpretación y el análisis respectivo? La big data es un método analítico que implica el uso de grandes cantidades de datos para identificar correlaciones previamente desconocidas, pero ¿podría ayudarnos a resolver los problemas de la corrupción?

El problema de la corrupción es un problema más que complejo, que permea en el esquema sistémico de una sociedad y se enraíza en sus patrones de conducta; individual y colectivo. Muchas han sido las recetas para combatirla sin tanto éxito. El sistema anticorrupción estableció, en febrero de 2020, la política pública de combate a la corrupción sin tanto impacto en los índices de transparencia internacional (2020). Algunos partidarios de las políticas estilo “crowdsourcing” mediante el formato de redes sociales, consideraban estas acciones como vanguardistas, sin embargo hoy la Big Data abre una nueva oportunidad para identificar, mediante grandes cantidades de datos, análisis predictivos sobre riesgos de corrupción para así prevenirla.

La big data es una herramienta que puede ayudarnos a identificar correlaciones en procesos de licitación pública, cuando empresas que consecutivamente entran a concurso, así como identificar con que otras empresas compiten, así como los vínculos que estos tienen con instituciones públicas, y si existe alguna vinculación directa del licitante con el titular, es así como estas correlaciones tienen un alto riesgo de corrupción.

Existen cuatro etapas para el correcto análisis de datos: 1) análisis descriptivo: hace uso de los datos para identificar lo que ha ocurrido. 2) análisis diagnóstico explica porque se ha producido un problema específico, explica causas y descifra tendencias, 3) análisis predictivo hace uso de datos para pronosticar lo que podría ocurrir y 4) análisis prescriptivo que propone medidas para evitar que algo pase.

Sin embargo, existe un serio impedimento para el éxito de Big Data como herramienta para combatir la corrupción, y es que requiere de un flujo constante de datos para ser útil, y encontrar estos datos implica atravesar los silos burocráticos de la administración pública. Para que los datos cobren sentido, implica que el gobierno cuente con gente especializada en análisis de datos en las políticas públicas, es decir, políticas que estén sustentadas en evidencia. Por eso, estás son algunas recomendaciones que los gobiernos deberían implementar para hace efectivo el uso y análisis de datos:

  1. Darle su lugar a los datos: las administraciones públicas desaprovechan una gran cantidad de datos que podrían resultar valiosas, bien por desconocimiento de los servidores públicos o por falta de interés. Actualmente existen buenas herramientas analíticas, pero sólo podrán cobrar sentido en la medida de que se preste atención a la calidad de los datos.
  2. Crear capacidades para analizar datos: ya sea para integrar políticas internas (back-office) o para recopilar datos en los puntos de contacto con el ciudadano (front-office), los gobiernos necesitan datos y esto los obliga a generar capacidades en los servidores públicos para realizar análisis de datos, a partir de softwares como SPSS, R, Stata, SAS, así como para la visualización de datos, Tableu o Microsoft Power BI.y herramientas de storytelling para poder comunicarlas.
  3. Ampliar el alcance de los datos: si bien el análisis de los datos ayuda a tomar decisiones, no significa que suplan a los que lo hacen, de ahí la necesidad de que los tomadores de decisiones tengan la voluntad política para combatir la corrupción basados en datos y en evidencia, subiendo a agenda todos aquellos temas que los datos revelen como prioritarios y no aquellos a los que los grupos políticos de interés impulsen como propios.

Esta iniciativa de big data busca atravesar esos silos burocráticos y aprovechar los datos que las administraciones públicas generan, sin embargo estamos frente al desafío del propio hermetismo gubernamental quienes no desean abrir su información o bien no desean ser examinados de tan cerca, sin embargo, la fuerza con el que el mundo impulsa la posibilidad de hacer medible el comportamiento humano mediante el registro de datos, hace esto cada vez algo más posible, es entonces que la big data será algo inevitable que podemos estar comenzando a pensar desde hoy.

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