Autogobiernos o Usos y Costumbres: la falta de sentido común

Por Heli López Juárez*

Lo que deben entender las comunidades, es que el dinero ejercido hay que comprobarlo, que la autonomía de los pueblos, no es autonomía en el gasto, que la autonomía también debe aplicar en la planeación y construcción de su propio presupuesto

Se está poniendo de moda que las comunidades indígenas de diversos municipios, empiecen a exigir a los Ayuntamientos, la asignación directa de los recursos para su autónoma administración, bajo el argumento de querer manejarse libremente bajo el esquema de usos y costumbres, propias de la libre autodeterminación de los pueblos indígenas. Sin embargo, esto pudiera no ser sano en cuestión de transparencia y ejercicio correcto de los recursos.

En Michoacán, por ejemplo, ya ha sucedido que varias comunidades, siguiendo el ejemplo de Cherán, han querido migrar su gobierno a usos y costumbres, y que la comunidad y/o consejo de ancianos, decidan sobre la forma en la que se ejercen esos recursos. No sé en qué momento estos pueblos creyeron que podían gastar a su antojo el recurso que llegara de la Federación o el Estado, porque no están siendo nada transparentes, y la transparencia es algo inherente a la aplicación del presupuesto.

Para ser más específicos, por ejemplo, en el municipio de Quiroga, Michoacán, la comunidad indígena de Santa Fe de la Laguna, recientemente logró que el Ayuntamiento, que encabeza la alcaldesa, Rosa María Vargas Díaz Barriga, les entregara el presupuesto que les corresponde, para que el concejo de la comunidad lo ejerza. Sin embargo, semanas después de que esto sucedió, los habitantes de Santa Fe reclamaron al Ayuntamiento el porqué no le estaban mandado las patrullas, o el servicio de recolección de basura, cuando por sentido común, al no tener el gobierno municipal, el presupuesto total se deslinda totalmente de los servicios públicos que venía prestando, producto de ese presupuesto. Y se enojaron, y encima, no han podido comprobar los gastos, incluso han desconocido que la mayoría de ese presupuesto ya viene etiquetado.

Otro de los municipios donde se ha vivido fuertemente el descontrol por la exigencia de que el concejo administre el presupuesto, es en Nahuatzen, Michoacán, donde hace a penas unos días asesinaron a su alcalde, David Otlica Avilés. Un municipio dividido en varios grupos que pretenden apoderarse del presupuesto del Gobierno.

Ya con anterioridad, el finado presidente municipal, había entregado el recurso proporcional al Concejo, quienes lo ejercieron como mejor les dio en gana (falta de sentido común), compraron armas, vehículos, droga, y no pudieron comprobar, tal y como lo exigen las reglas de operación y ejercicio de los recursos públicos. ¿Dónde quedaron las pavimentaciones, las campañas de salud, alumbrado público, salarios, para lo que estaba destinado ese recurso?

Lamentablemente, la falta de sentido común y el deseo de tener unos cuantos pesos en la bolsa, han llevado a muchos grupos indígenas, (producto de la desigualdad en que viven) a ser radicales y a pensar que el que se les pueda entregar el recurso que les corresponde, es para que lo malgasten, cuando no es así. Los usos y costumbres no aplican para tener que comprobar esos gastos.

Un ejemplo un poco más positivo, es la comunidad de Nurío, municipio de Paracho, Michoacán, donde desde el 2014, reciben la parte proporcional del presupuesto, y a prueba y error, han podido administrarlo, presentando las comprobaciones de su ejercicio.

Por su parte, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos mandata en su artículo 2 inciso b fracción I, que “Las autoridades municipales determinarán equitativamente las asignaciones presupuestales que las comunidades administrarán directamente para fines específicos”.

De igual forma, la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Michoacán de Ocampo, establece en su artículo 3 inciso i, que los pueblos y las comunidades indígenas tendrán derechos “a decidir y ejercer sus formas internas de gobierno, sus propios sistemas de participación, elección y organización social, económica, política y cultural, a través de las diversas formas y ámbitos de autonomía comunal, regional y como pueblo indígena”.

Sin embargo, lo que deben entender las comunidades, es que el dinero ejercido hay que comprobarlo, que la autonomía de los pueblos, no es autonomía en el gasto, que la autonomía también debe aplicar en la planeación y construcción de su propio presupuesto, en el diseño de sus propios mecanismos de recaudación y en trabajar por hacer eficiente el gasto público.

La libre autodeterminación de los pueblos, nunca debe estar peleada con el desarrollo.

*Las opiniones aquí expuestas son únicamente responsabilidad del autor de este texto y no representan la visión o criterios de Alcaldes de México

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