Ciber-ética

Por Areli Rojas Rivera

El uso de las nuevas tecnologías de la información se ha adelantado a cualquier tipo de reflexión o construcción teórica, que se deben hacer sobre la naturaleza y rumbo de ese “mundo virtual”

Podemos dar cuenta de que Internet es una evolución tecnológica que ha cambiado y sigue transformando el destino de la humanidad, pues hoy en día, tenemos acceso a información como nuca antes se había tenido. Sin embargo, así como hay una serie de virtudes ofertadas por el acceso a las Tecnologías de la Información, también existe todo un campo minado por quienes utilizan los medios digitales para llevar a cabo acciones sin respeto alguno a los principios fundamentales de la ética. Por lo tanto, los usuarios debemos tener cautela en el uso de estas herramientas, ya sea como gobierno, proveedor, cliente o usuario final.

En el universo del ciberespacio, uno de los más recurrentes dilemas es cómo saber si una herramienta digital o la información que está en Internet es real y legal o, en sentido opuesto, es un engaño o es una herramienta al margen del estado de derecho. En Internet hay una oferta de herramientas e información considerable, orientada a usuarios, pero nadie es dueño total de estos insumos, pese a que hay herramientas desarrolladas por empresas. Una vez lanzadas a la web, el control que se tiene es solo el monetario muchas veces, lo cual trae consigo el reto de procurar que estás herramientas de alcance masivo o la información corriente en Internet sean lo más seguras y éticas posibles, para no causar daños, ni a las infraestructuras críticas tecnológicas y mucho menos a la sociedad.

Para muestra del arma de doble filo que es el Internet, basta un botón: ¿cuántas veces no hemos encontrado o hemos leído notas de casos de páginas de información publicadas en la web, incluida las que se acceden vía algunos portales, que resultan maliciosas? Han sido publicadas online por individuos que promueven particulares puntos de vista; gente que busca venganza, defraudadores, espías, anunciantes tratando de vender sus productos a costa de comprometer los datos personales, ciberterroristas, agresores sexuales y otros delincuentes que se esconden detrás de una pantalla. En fin, el ciberespacio es tanto un refugio para gente que busca delinquir o personas mal intencionadas, como un foro de participación vinculante para gente inteligente, creativa y ética verdaderamente informada.

Por lo anterior el ciberespacio se convierte en un mundo virtual en donde es necesario defender la ética, y para lo cual se deben traspasar ciertos criterios éticos y normas básicas de nuestro “mundo real” al nuevo «mundo virtual», tomando en cuenta que en este mundo ciber existen proyecciones extraordinariamente superiores al impacto que hemos podido tener en el “mundo real”; porque en el ciberespacio toda presencia resulta instantáneamente universal. Internet suscita nuevos planteamientos y andamiajes legales y éticos, que hasta ahora han carecido de atención, pues también en el ciberespacio debe sembrarse la pregunta de lo que es “bueno” y lo que es “malo”.

Es un hecho que actualmente, no hay legislación integral que contemple el ciberespacio y tampoco hay orientaciones éticas por parte de especialistas en México. Sin duda, será un tema de alta complejidad construir estos andamiajes, no solo por la dificultad que comprende el mundo virtual, sino por su relativa novedad que, ante su crecimiento exponencial, no nos ha permitido analizar esta otra realidad nuestra desde el campo ético de la filosofía.

El uso de las nuevas tecnologías de la información se ha adelantado a cualquier tipo de reflexión o construcción teórica, que se deben hacer sobre la naturaleza y rumbo de ese “mundo virtual” y las consecuencias de estar presentes y activos directa o indirectamente en él.

Ante el retardo que presentamos ante el abordaje de la ética en el ciberespacio, se muestran necesarias algunas acciones encaminadas a promover la ética en este espacio virtual, por lo que invitaría a que el sistema educativo asuma esta problemática y ayude a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas adultas a capacitarse éticamente para adentrarse e interactuar en el ciberespacio, con parámetros de seguridad y de ética que permitan utilizar el Internet como una herramienta que humaniza y aporta a la sociedad y no como una arma que causa daños, en muchas ocasiones irreversibles.

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