Contrapesos y equilibrios de poder ante la llegada del nuevo Presidente de México

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Es presidenta de la Organización No Gubernamental Y Quién Habla por Mí AC. Estudió ciencia política en el Tecnológico de Monterrey y se ha dedicado al fortalecimiento de políticas públicas, proyectos y legislación en materia de Derechos Humanos, especialmente en temas de seguridad, género y de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. twitter Twitter twitter Twitter

Se equivoquen o no las encuestas, es real que las y los mexicanos tenemos mecanismos de respuesta y colaboración más allá de los tres poderes tradicionales en los que se fundamenta el Estado.

El campo de poder político es uno de los más predominantes y transversales en México, hoy en día dentro del mismo existen una serie de pesos y contrapesos que permiten equilibrar las decisiones públicas, de modo que no sea el ejecutivo quien centralice la toma y aplicación de dichas decisiones.

Existen cuatro grupos que influyen e influirán en dicha balanza durante el arranque y desempeño del nuevo gobierno mexicano. Uno de ellos es el sector empresarial, son las y los empresarios quienes detonan el empleo, inversión y desarrollo económico; lo real es que hace falta que este sector se involucre más con el sector público para detonar mayor crecimiento en las zonas más dispares y marginadas del país, y de igual forma se requiere que este sector le apueste más a la innovación y desarrollo tecnológico nacional para depender menos de empresas extranjeras y aprovechar el potencial capital humano que existe en México.

Otro grupo muy relevante es el de las Organizaciones de la Sociedad Civil que han ido adquiriendo mayor peso debido al empoderamiento legal, mediático, social e internacional que han conseguido a “pica piedra” y por casos emblemáticos de justicia social que no han dejado pasar por alto. Aún no es del todo vinculante su participación en la toma de decisiones públicas debido a la resistencia del gobierno de delegar el poder fuera del modelo tradicional dividido en tres poderes cerrados a actores externos, sin embargo con una participación activa a nivel nacional e internacional,  las Organizaciones de  la Sociedad Civil han adquirido un reconocimiento tal que les ha permitido estar visibles en la toma de decisiones públicas de los tres niveles de gobierno, pese a las limitantes que aún existen en el marco jurídico. Ante esto, el nuevo gobierno tiene la opción de disminuir el marco de acción de las mismas (con los riesgos e injusticias que esto representaría) a través del poder estatal y el poder legislativo, lo cual detonaría conflictos y resistencias o bien, consolidar los mecanismos efectivos de cooperación para que se cree un balance entre gobierno y sociedad civil que logre implementar acciones en diversos sectores que deben ser atendidos y que las OSC han venido atendiendo pese a las limitantes que tienen.

Otro poder que puede complementar, contrapesar y/o equilibrar las decisiones del nuevo gobierno federal, son los gobiernos de los estados, pese a que el artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que estos son libres y soberanos, se presenta actualmente un conflicto de dependencia de los mismos ante el gobierno federal en diversos temas, sobre todo algunos referentes a seguridad, educación y pobreza, lo cual se agrava con la dependencia casi total de los programas de gobierno de los municipios ante el presupuesto de la federación.

Es evidente de que debe existir una colaboración conjunta de los tres órdenes de gobierno en aras de la gobernabilidad, por lo cual últimamente se ha dado la creación de leyes de carácter general en vez de leyes de carácter federal, sin embargo y pese a las bonanzas escritas que contienen las mismas como son los sistemas de colaboración integral, hay varias temáticas que hay que solucionar antes, como son la recaudación de impuestos de los tres órdenes de gobierno y el combate a la corrupción en los mismos.

Y por último, pero no menos relevantes, son  los órganos constitucionales autónomos, la creación de estos no es algo novedoso, sin embargo en los últimos años con las reformas constitucionales promulgadas en México se ha visto una preponderancia en la creación de dichos órganos, por lo anterior y dado que en la doctrina, la realidad jurídica y constitucional nacional e internacional ha crecido la tendencia por la figura de estos órganos constitucionales con carácter autónomo, se destaca que tienen el carácter de públicos y que por las funciones de carácter administrativo que desempeñan doctrinalmente se ubican como parte de la Administración Pública Federal sin ser parte del Ejecutivo Federal. De hecho han surgido como un contrapeso al mismo, y tienden a fundamentarse en el garantismo de diversos derechos civiles, sociales y humanos de la población. Estos órganos son indispensables para la observancia del actuar estatal y muchos de ellos para mantener vigente la vinculación del Estado Mexicano con organismos internacionales.

Sin duda existe incertidumbre ante el proceso electoral del próximo primero de julio, sin embargo se equivoquen o no las encuestas, es real que las y los mexicanos tenemos mecanismos de respuesta y colaboración más allá de los tres poderes tradicionales en los que se fundamenta el Estado. La situación actual exige que todos y todas nos pongamos a la altura de lo que requiere el país y no seamos indiferentes ante lo que ocurre con nuestro Estado-nacional; pues poco importa que quede el peor o el mejor gobierno si cada uno(a) de nosotros(as) no toma parte de los esfuerzos que necesita nuestro país, existen diversos mecanismos y si no encontramos el adecuado, pues ¡Creémoslo!

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