Cuando un presidente decide no escuchar

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

Noté la cara de un hombre derrotado, un rostro de un hombre que hace 6 años estaba de fiesta, un rostro de un hombre que ahora reflexionaba porque había fallado

El 1ero de diciembre rindió protesta como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador. Como todo evento de esta magnitud, los ojos de la sociedad mexicana estuvieron siguiendo el evento, el cual, según datos Nielse Ibope, fue visto en 28 ciudades del país y por un aproximado de 12.38 millones de personas, superando la audiencia que tuviera la final de la Copa del Mundo Rusia 2018, con ello la toma de protesta de AMLO se ha vuelto el evento político más visto en la historia de México.

AMLO  no sólo registró récords de audiencia en la TV, sino que en Twitter el hashtag #TomaDeProtesta se posicionó como el 1er lugar en Trending Topic mundial como el tema más mencionado.

Estos datos me permiten explicar lo siguiente: Ese 1ero de diciembre no sólo concluyó el mandato de Enrique Peña Nieto, sino que ese 1ero de diciembre debe representar un número más a las constantes crisis comunicativas de la era Peña Nieto. Ese 1ero de diciembre Peña Nieto sufrió una de las mayores humillaciones en la historia moderna de México. No recuerdo que durante una toma de protesta el presidente entrante ofreciera un agradecimiento público, para después propinarle una ronda de severas criticas.

Durante la transmisión observé cuidadosamente el rostro de Peña Nieto, y noté la cara de un hombre derrotado, un hombre que deseaba que el discurso de AMLO concluyera, un rostro de un hombre que hace 6 años estaba de fiesta, un rostro de un hombre que ahora reflexionaba porque había fallado, un rostro de un hombre que deseaba que su partido hubiera ganado las elecciones y un rostro de un hombre que sabe que ha perdido todo el capital político y social que llegó a tener.

Pero esa derrota no se debe al mandato que dieran las urnas el 1ero de julio, sino a los múltiples errores que tuviera Peña Nieto durante su gestión de gobierno. Podría enumerar un sin fin de ellos, pero sería hacer una tesis. Sin embargo quisiera sólo abordar un error muy poco hablado pero que considero de gran importancia. Me refiero a la comunicación política que desarrolló EPN durante su mandato.

Primeramente Peña Nieto nunca escuchó a sus receptores, desde la primera crisis que tuvo correspondiente a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, decidió en lugar de ponerse en el lugar de las familias afectadas, criticar y culpar a la oposición por haberlo enjuiciado por la desaparición de los 43. Olvidando el papel que jugaba el Estado y el gobierno en el tema de seguridad.

Durante de la llamada Casa Blanca. El presidente consideró no dar una explicación sobre ello y prefirió que Angélica Riviera fuera la indicada para explicar cómo una actriz podía comprar una casa de esas dimensiones. Un error que EPN en su último informe de gobierno dijo reconocer y lamenta no haber actuado de forma correcta.

Otro caso de gran trascendencia fue la inesperada invitación para visitar México al entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, situación que desencadenó la irá de la sociedad quién le reclamaba a EPN los porqués de una decisión así; más tras el discurso antimigrantes que tuviera Trump. Nuevamente un severo problema de comunicación.

Y por último, en enero de 2017 decidió seguir con la propuesta de liberación de las gasolinas lo cual llevó a una serie de protestas sociales. Ahora en este caso era obvió que la sociedad respondiera así, dado que en los últimos años la pérdida de poder adquisitivo se había incrementado.

Para concluir, sí quisiera enfatizar que a Peña Nieto no lo derrotó AMLO, más bien quien lo derrotó fue el momento en que decidió no escuchar a la sociedad, la cual en el 2012 depósito su esperanza en él.

Pero a todo esto Peña Nieto aporta elementos de lo que sí y no debe hacerse durante el ejercicio del poder.

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